viernes, 11 de abril de 2014

LUZ COLOMBIA ZARKANCHENKO [11.510]




Luz Colombia Zarkanchenko de González 

Natural de Istmina, COLOMBIA en 1971 fue nombrada Alcaldesa de Quibdó, y en 1978, el presidente Julio César Turbay la designó gobernadora del Chocó. fue la segunda mujer en ocupar este cargo

Ha publicado cuetro libros de poesía:

-Momentos de luz acuátil. Lo escribió siendo gobernadora, para promocionar a Bahía Solano, como puerto alterno. En él pone de relieve la belleza natural de su amada tierra, se le escapan nostalgias e intimidades, de gran valor poético.
-El espejo del agua
-El agua iluminada
-Destellos del alma



Divina Utría

Púdica niña de mi litoral, divina Utría.
Canción de pacificas notas aún desconocida 
En ti brizné mi corazón y en ti quedé astada
como el rojo ajobo de la mar.

Fragmento de la poesía "Divina Utría" 







Aljaraz de la costa 

Brizadora de báculos,
arrimo,
consuelo,
tabernáculo
donde las penas
se hacen baladíes,
bagatelas.

Aljaraz de la costa,
con la péndola dormida
en el cojín del espacio,
en la hamaca del lapso.

Alta noche colgada
en el núbico perchero
de la magia marina.

Yo colgué mi ansiedad
del gancho de tus sueños
entre nubes y palmas.







Venus apabullada 

Bahía de Mutis,
tu nombre es hijo del mutismo.

Venus apabullada
por abismal silencio.
Tu cuna,
fue una caracola
y la espuma te dio
su nacimiento.

Eres selecta coyuntura
de las aguas pacíficas.
Los hombres que comen
tu fruta sazonada,
los que beben el vino
de tu fronda madura,
los que andan descalzos
segando los silbidos,
las cosechas corrientes
de sus soliloquios,
hito tras hito,
rada tras rada
en la noche callada,
o en el amanecer,
sobre los accidentes,
de tu cuerpo de sal,
tienen yodado el beso
y la voz,
hecha tropel de tarde
que el viento en su carrera
convierte en cascabel.






Divina Utría 

Púdica niña de mi litoral,
divina Utría.
Canción de pacíficas notas
aún desconocidas.

En ti
brizné
mi corazón
y en ti
quedé
astada
como el rojo
ajobo
de la mar.

Divina Utría,
desazón del alcatraz,
púdica niña de mi litoral;
en tu fragor,
aspé mi grito
y en él
quedó visado
como inminente protesta
suscrita de la mar.

Púdica niña de mi litoral.
¡Divina Utría!
del agua,
paloma
y
palomar.







La Bella 

No hay otro nombre
que en cualquier idioma
tenga la más exacta arquitectura,
utría, la bella.

Tu nombre encierra
el textual calibre,
la más firme contextura,
la estricta limpidez del agua,
su más severa monarquía.

No hay otro nombre igual.
La bella ¡utría!






Las diosas del alba 

Bazán

Las madres que madrugan
sonámbulas…
a buscar el maná
entre la humedecida arena,
las que salen al viento
con el calor de las sábanas
en la espalda marina
a buscar el secreto salado
de la escondida almeja
cuando la mar se va…
a la casa del tiempo,
son las diosas del alba.

Con esa sal vital,
se iluminan el alma
que el dolor ha oxidado.

Las madres que madrugan
sonámbulas…
son astros vagabundos
en los graos dorados.







Allá van… Allá van… 

Allá van…
Allá van…
Allá van…
Tus hombres hambrientos
de sombras y sales,
con sus chinchorros
 a pescar…
Allá van…
Allá van…
en la noche oscura
buscando aventuras,
contra el vendaval.
Allá van…
Allá van…
como péndulos vitales
como campanas funerarias
sobre el oladar.
Allá van…
Allá van…
ardiendo tizones crepitorios
dentro del corazón
y sobre el mar.
Allá van…
Allá van…
como piras interminables
de esperanzas marinas
con la frente encendida
y el temblante hablar.
Allá van…
Allá van…
excitando continuas
la robusta fuente
de sus desesperanzas
bajo el cielo, sobre el mar.
Allá van…
Allá van…






Suena mi cuerpo como un caracol 

Suena mi cuerpo
como un caracol,
sale un eco profundo
desde mi interior.

Es que viene subiendo
como un gran tonel,
desde mi oceánico mundo,
mi angustia de mujer.

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