martes, 8 de abril de 2014

GUILLERMO RIVERA [11.489]



GUILLERMO RIVERA 

(Viña del Mar, CHILE   1958): Ha sido finalista del concurso de cuentos Juan Rulfo, Radio Francia Internacional, 1997, y ha obtenido numerosos premios: ganador del Concurso de Poesía y Premio Crítica del Jurado, ambas de Ediciones Gobierno Regional de Valparaíso en el 2002; Premio Adquisición de Libros, Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2003; Ganador del Concurso Nacional de Poesía Juegos Florales de Vicuña, 2003; Ganador de la Beca Fondo del Libro, Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2005; Ganador del Premio Mejor Obra Nacional en poesía inédita con Comedia de Chile, 2007, y merecedor de la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2008. Recientemente ha sido distinguido con la primera mención en poesía en el Concurso Internacional Casa de Las Américas 2010, Cuba; con su último trabajo "Las Nuevas Epopeyas". Ha publicado El Tractatus y Otros Poemas (Ediciones Gobierno Regional de Valparaíso, 2002); Ennio Moltedo. Obra Poética. (Ediciones del Chivato, 2005) y Comedia de Chile (Ediciones LOM, 2009).






La Avidez del Autor 
(de Comedia de Chile)



El español es una lengua opaca con gran número de 
palabras fantasmas.

J. L. Martínez


EL VIENTO QUE ARRASTRA TANTAS COSAS

Me hace añorar las baldosas del Sindicato de la Unión Lechera
Añorar los viejos goznes de la maestranza
Y los cuerpos de cada una de las mujeres que amé.
Pero a esa hora en que el alero de la capilla 
Modifica la sombra de los abedules
Y la autoafirmación de los muertos trabaja subterráneamente
Divisé cerca de los tambores a las Meninas de Velásquez.
Ellas pidieron permiso para entrar y bebieron café y se burlaron
Y quisieron instruirse acerca del sueño y la realidad
Y así fue que les hablé.

Vayan hasta el local del Danubio Azul
Sentirán el aire que se confunde al vapor de las hornillas
Verán el brillo de las estanterías y las lentas ondulaciones a la contraluz.
Parados sobre el vacío
Los rostros velados por el humo se relajarán
Y sabiendo que ustedes han caminado en la época dorada
Y pisado las costas del Nuevo Mundo
Beberán coñac y pasarán sus manos sobre las mejillas de la querida del Suaso.
Ustedes no se perderán de nada
Pues ya habrán contado los cuerpos en las veredas
Las luces sobre el asfalto
Y los charcos renovados por la llovizna.






UNO A UNO

Pasaron silenciosos y mientras llegaban se levantó una ráfaga de viento.
Algunas risas. Un constante ventear de sábanas y alfombras.
Y cuando la música y las canciones de los garitos
Transformaban la vida que perdíamos en algo distinto
Las Meninas esperaron que la niebla se levantara
Y el suave resplandor de la luz al amanecer.
Entonces no hubo principio ni fin
Todo estuvo ahí -palpitando
Entre el ruido de los automóviles en marcha
Y el olor de las mantas entretejidas.

Sin embargo
Debí darme cuenta que para las Meninas sería distinto.
No porque habían depilado sus piernas frente al espejo.
Ni por el azúcar quemada. Ni por la sed que marcaba sus labios azules.
Digamos
Que hervirían el agua para las compresas
Que se quitarían el camisón afiebrado
Y luego permanecerían en silencio mirándolo todo
Preguntándolo todo
Llenando de todo sus ojos grandes y oscuros.







PERO AHORA SÓLO PODEMOS CONTAR CON EL PRESENTE

O dejarlo de lado, en otro lugar, boqueando su canción de muerte.
Y aquello que no es así
Aquello que no está para ser visto. Para ser tocado.
Se ha quedado también boqueando su propia canción de muerte.
No habrá sobre sus frentes
Las marcas que suponían del tiempo.
Y cuando no sepan lo que sucede en sus casas será muy duro
Será como estar sentado en un bar con gente que no les importa
Como una extrema crueldad
Que vino a confirmar ese verano que paso tan rápido
Boqueando la misma canción o cualquier otra.

Entonces fue que las Meninas se enfurecieron y chillaron
Y dibujaron las enfermedades que habían padecido.
Pues el corazón se les había llenado de costras
Y esos puntos violáceos que veían en el espejo
Y luego cubrían con cataplasmas de harina 
Eran sus pezones.







Y ASÍ EN LA NOCHE

Entre páginas desperdigadas sobre el piso
Las oí decir
Hemos regresado para que nos digas todo
Para que nos cuentes todo.


Y yo les dije que ha primera vista
Ya no sufríamos propiamente del tiempo.
Ni de la materia de los recuerdos ni de las voces que se escuchaban
Frente a los vagones de carga y en las calles sin pavimentar.
Pero que si otro maldito día hubieran estado aquí
Cuando la luz de los focos se consumía desde temprano
Habrían comprobado que hay cosas que son como símbolos
Como sonidos que lucharan por prevalecer o regresar.
En los últimos tres días no hemos hecho más que caminar
Y a ustedes les agradará imaginar que esas voces
Están en el faro que sostiene al pararrayos
En la caligrafía de las piedras o en la cabeza cortada
Que se balancea como una linterna en la mano del vencedor.







PERO ¿QUIÉNES ERAN ESOS CON LOS ROSTROS PINTADOS?

Que no nos llamaban por nuestros nombres
Que es como se llama a la gente.
Dijeron Campo Lindo y las Meninas corrieron con un grupo
Hacia un costado.
Después dijeron 2 de Abril
Y se desprendieron cuerpos desde el otro lado del galpón.
Y en esa luz plomiza
Dijeron Ranque. El Patahual. Hustilicán.
Y yo recuerdo que quise irme de ahí
Donde fuimos los rostros que esperaron la lluvia
Los cráneos estrechos
Y los músculos que se estremecieron nerviosamente bajo la piel.

Después fue la luz de los focos y la humedad del aire
Sus franjas brillosas de falsos almendros
Que se consumían desde temprano.
Y yo pensé, pensaba, están rezando
Me miran con desprecio y siguen rezando.
Así que dije que iba a buscar a alguien
Y me levanté y salí
Y las Meninas se quedaron en la cama mirando la luna por la puerta.








Y MÁS ADELANTE ELLAS LLENARON LA CASA DE ESPEJOS

Y repitieron
Tú que vas con la máquina de escribir bajo el brazo
Por paraísos y rincones artificiales
Háblanos del orgullo y la bondad.

Y yo les dije entonces que no sabrían hasta mucho después
Que estaban tan aisladas.
Que no vivían como vive la gente ni como viven las sombras
Ni como viven los pájaros.
Que la verdad vendría después.
Que vendría el desarrollo de la idea
La descripción de un viajero y la lluvia cayendo a plomo
Sobre baldosas y tablas.

A esto las Meninas guardaron silencio
Y se elevaron como humo sobre los patios de las lavanderías.
Y luego me miraron con hostilidad diciendo
Deja de farfullar sobre la vida
Sobre las sombras y sobre los pájaros.
Eso lo sabíamos ya desde hace tiempo.







HOY UNA VEZ QUE LAS MENINAS SE HAN MARCHADO

Las olas rompen en los roqueríos
Mientras un hombre con la mano como visera escruta el horizonte
Y las mujeres se vuelven con un gesto interrogativo.







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