miércoles, 9 de abril de 2014

DANTE MILANO [11.495]


Dante Milano 

(Río de Janeiro, 16 de junio de 1899 - Petrópolis, 15 de abril de 1991) fue un poeta brasileño.

Dante Milano nació en Río de Janeiro, hijo del conductor Nicolino Milano y Milano Corina. Su hermano Attilio Milano fue también poeta. Trabajó como profesor de textos Boletín de Noticias (Río de Janeiro) de 1913. También era empleado del Tribunal de Menores, el Ministerio de Justicia.

Publicó su primer poema, "Lágrimas Negras", en 1920, en la revista carioca Selecta. En el tiempo que trabajó como empleado en las cuentas de Isla de las Serpientes, en Río de Janeiro. En la década de 1930 colaboró ​​con "Autores y Libros" de suplementos en "La Mañana" y "Boletín Ariel".

En 1935 organizó la "Antología de Poetas Modernos", primera antología de poetas de esa etapa. Se casa con Alda en 1947. Su primer libro, "Poemas" se publicó en 1948, y recibió el Premio Felipe Oliveira al mejor libro de poesía del año. En los años siguientes trabajó como traductor, su lanzamiento en 1953, "Tres Cantos del Infierno" de Dante Alighieri. En 1979 se publicó su libro "Poesía y Prosa".

Publicado en 1988 "Poemas de Baudelaire y Mallarmé traducidos". En el mismo año recibió el Premio Assis de Machado, otorgado por la Academia Brasileña de Letras.

Dante Milano es uno de los poetas representativos de la tercera generación de la modernidad. 

Contactos e influencias

Se sabe de su amistad con Aníbal Machado, Augusto Frederico Schmidt, Carlos Drummond de Andrade, Celso Antonio, Di Cavalcanti, Jaime Ovalle, Manuel Bandeira, Odilo Costa Filho, Olegario Mariano, Paulo Mendes Campos, Portinari, Couto, Sergio Buarque y Villa-Lobos. 

Premios

1948 - d'Oliveira Premio Felipe al mejor libro de poesía del año, el libro "Poemas".
1988 - Premio Machado de Assis, otorgado por la Academia Brasileña de Letras.


Poesía y burguesía, de Dante Milano

El arte tiene siempre una función social, aunque no siempre el artista tenga conciencia de ello. El arte no puede ser una cosa desinteresada, una cosa aparte. Cuando un poeta se recoge en su torre distante, asume una actitud de repudio a lo que lo rodea. Entonces, de todos los tipos humanos, el más odioso es el poeta, el más antisocial, transformado, por un sentimiento de revuelta contra el mundo, en el bohemio, el vagabundo, el soñador, el inadaptado, el incomprendido. Pasa a ser un elemento negativo, pero con qué orgullo, con que aire de superioridad, con qué desprecio por el público. Así se eleva el poeta a la esfera del arte puro en un mundo abstracto. Nunca antes del pobre rico mundo burgués el arte había decaído tanto de su gran misión social para atollarse en ese egoísta individualismo que dio lugar a todas las degeneraciones, a todos los cultos onanísticos del culto del yo.

Julien Benda, en su libro Apositions, aborda con precisión algunos puntos principales de la cuestión. Ahora que pasó de moda la literatura "de clase", es oportuno replantear la cuestión en sus verdaderos términos en relación al arte universal y no dependiendo de intereses partidistas ocasionales.

Al referirse al derecho que las clases populares, completamente ajenas al arte burgués, tienen a la cultura, Benda coloca al hombre del pueblo frente al siguiente dilema: una de dos, o se muestra capaz de realizar algo igual -lo que Benda cree difícil porque los valores morales e intelectuales superan, en el hombre del pueblo, a las tendencias puramente estéticas del arte burgués-, o entonces rompe de una vez con esa actitud superfina de la sensibilidad moderna. Dice Benda: "La noción de cultura se transformó considerablemente de unos años a la fecha y hoy significa, antes, una sensibilidad a los valores del arte que a los valores intelectuales y morales". Agrega, además, que el hecho de evitar tratar el tema de las cuestiones sociales desarrolló la literatura regionalista, la documental, etc., y que la preocupación de huir de todo un orden da a esa literatura un carácter "mortuorio". más adelante expone un punto sutil de la cuestión.

El pensamiento burgués decretó que la imprecisión es señal del verdadero pensamiento, y que la nitidez es propia de un pensamiento inferior. Es la tesis de ciertos escritores actuales, muy considerados por la burguesía, que elevan formalmente la falta de nitidez a un valor intelectual.

Frente a esa posición del adversario -concluye Benda-, no veo sino dos actitudes: una es que el hombre del pueblo se muestre tan capaz como los burgueses de esa cultura superfina, de esa sensibilidad suprema; otra, que diga: ese sentimiento de "exquisitez" nosotros no lo poseemos ni lo poseeremos jamás; dicho sentimiento sólo es posible en una clase privilegiada, entre hombres que viven en el ocio y pueden dedicarse enteramente a meras actividades de lujo. En vez de pretender adquirirlo, creemos una concepción de cultura totalmente nueva.

Que cada quién decida por sí mismo y elija su posición en el conflicto. Sin embargo, me parece errónea la parte que se refiere al ya decantado "ocio de los intelectuales". Es injusto considerar ocio al trabajo intelectual. el intelectual, cuando no pasa miseria dignamente, ejerce siempre, como cualquier proletario, una actividad para ganarse el pan; lo que lo diferencia de la otra especie de trabajadores es que las horas restantes que generalmente aquellos ocupan en descansar, divertirse, él las sacrifica a una actividad no remunerada, a una poesía cuyo destino es ser gratuita. La poesía es fruto del sacrificio individual -sea o no burguesa, y en lo que esta palabra tiene de incompatible con la poesía se puede de cierto modo afirmar que no hay poesía burguesa; la noción de autosacrificio parece que le quita definitivamente ese carácter. Si como es innegable, la era burguesa ha producido grandes autores, son en mayoría hijos del pueblo o tránsfugas de su medio cuando oriundos de la burguesía culta -porque es del pueblo de donde salen los genios, hijos de la miseria, de la humillación, de la revuelta, del sufrimiento-. Por eso, tal vez, en un mundo mejor, la literatura se vuelva peor.

Lo que, por cierto, no tiene importancia. Siempre es preferible un mundo mejor.


Trad. Gabriela Mariscal Quintanar

[Tomado de "Ensayistas brasileños", UNAM, México, 2005]





   EL HOMBRE Y SU PAISAJE

Traducción de Anderson Braga Horta

        Hay en el aire un cierto devaneo.
        Siento el tiempo parado, inútilmente.
        Todo es menos real que lo que veo.

         Tu sueño interrumpí, naturaleza.
         Puesta ante un ser humano, de repente
         Apareces tomada de sorpresa.

         En cuanto me rodea estoy suspenso.
         Veo en torno un mirar pasmado y mudo
         la amenaza del silencio denso.
      
         En cada sueño existe un extasiado
         Ojo que duerme y a todo ve desnudo...
         Señor, soy yo el objeto contemplado.                             
         




O HOMEM E A SUA PAISAGEM

Toda paisagem tem um ar de sonho.
Vejo o tempo parado, inutilmente.
Tudo é menos real do que suponho.

Interrompi teu sonho, natureza.
Diante de um ser humano, de repente
Apareces tomada de surpresa.

No espaço que me cerca estou suspenso.
Em redor um olhar pasmado e mudo
E no ar a ameaça do silêncio denso.

Em todo sonho existe um extasiado
Olhar adormecido que vê tudo...
Senhor, eu sou o objeto contemplado 





AO TEMPO

Tempo, vais para trás ou para diante?
O passado carrega a minha vida
Para trás e eu de mim fiquei distante,

Ou existir é urna continua ida
E eu me persigo nunca me alcançando?
A hora da despedida é a da partida

A um tempo aproximando e distanciando...
Sem saber de onde vens e aonde irás,
Andando andando andando andando andando

Tempo, vais para diante ou para trás?







DESCOBRIMENTO DA POESÍA

Quero escrever sem pensar.
Que um verso consolador
Venha vindo impressentido
Como o princípio do amor.

Quero escrever sem saber,
Sem saber o que dizer,
Quero escrever urna coisa
Que não se possa entender,

Mas que tenha um ar de graça,
De pureza, de inocência,
De doçura na desgraça,
De descanso na inconsciência.

Sinto que a arte já me cansa
E só me resta a esperança
De me esquecer do que sou
E tornar a ser criança.







IMAGEM

Urna coisa branca,
Eis o meu desejo.

Urna coisa branca
De carne, de luz,

Talvez uma pedra,
Talvez uma testa,

Uma coisa branca.
Doce e profunda,

Nesta noite funda,
Fria e sem Deus.

Uma coisa branca,
Eis o meu desejo,

Que eu quero beijar,
Que eu quero abraçar,

Urna coisa branca
Para me encostar

E afundar o rosto.
Talvez um seio,

Talvez um ventre,
Talvez um braço,

Onde repousar.
Eis o meu desejo,

Uma coisa branca
Bem junto de mim,

Para me sumir,
Para me esquecer,

Nesta noite funda,
Fria e sem Deus.





PAISAGEM

Tal vez um fauno de expressão selvagem
Atormentado de uma dor lasciva
Por um aroma que passou na aragem,
Uma ninfa cor de água fugitiva.
Mais do que na memória evocativa
Esses seres existem na paisagem.
Algum fauno de outrora ainda se esgueira
Entre sombras e troncos, à procura
De uma nudez, e olha, tateia, cheira
Um vestígio de carne, sonho e alma...
Que desejos cruéis, quanta tortura
Nesta paisagem luminosa e calma.








SEPARAÇÃO

Onde andarás sem mim nessas ruas enormes?
Quem te acompanha? Quem contigo ri?
Sob as mesmas cobertas com quem dorme
Quem te ama senão eu? Quem pensa em ti?

Vagas sem ter aonde ir e sem saber
O que fazer, ou sem prazer nenhum
Em mãos alheias como um bem comum
A outro te entregas sem lhe pertencer.

Estou pensando em ti... Pensar é estar sozinho...


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada