viernes, 14 de marzo de 2014

HOVHANNES TUMANYAN [11.221]



Hovhannes Tumanyan

Hovhannes Tumanyan (armenio: Հովհաննես Թումանյան) (19 de febrero de 1869 - 23 de marzo de 1923) fue un poeta y escritor armenio cuya obra fue escrita en forma trágica, a menudo centrada en las difíciles condiciones de vida de los habitantes de la región de Lori.
Nació en el poblado de Dsegh en la Provincia de Lori, Armenia. Su padre Ter-Tadevos era párroco del pueblo, descendiente de una familia aristocrática armenia de Tumanian, rama de los Mamikonian, y su madre fue una narradora con un interés particular por las fábulas, de quienes Hovhannes se habría de inspirar para la crear la temática de su obra.
Cuando el Catolicós de la Iglesia apostólica armenia ordenó a los refugiados armenios del oeste no entrar en la iglesia y casa de éste fundamentando que la órden la daba él mismo, el Catolicós de todos los armenios, Tumanyan respondió que los refugiados podían buscar ayuda en las habitaciones del mismo Catolicós bajo orden del poeta de todos los armenios, título por el cual es comúnmente conocido.

El popular Hovaness Toumanian  “el poeta de todos los armenios”  escribió no sólo sus versiones de leyendas, cuentos de hadas, cuentos folclóricos, proverbios, cuentos infantiles (tenía diez hijos) sino también crítica literaria, ensayo y poesía.

Hijo de un clérigo (de aquellos a los que se le permitía casarse) y una campesina, pasó su infancia en la hermosa región de Lori (Armenia) y estudió en el Escuela Nersessian de Tiflis pero no llegó a graduarse.  Afortunadamente, a través de sus muchas lecturas, acumuló vastos conocimientos.  Y por cinco años se desempeñó como oficinista para la Prelatura Armenia hasta que lo echaron por escribir versos satíricos sobre los sacerdotes.  En su departamento ubicado en el quinto piso de una casa de Tiflis, el poeta estableció un lugar de reunión para escritores y el grupo se auto-denominó “Vernadoun” (el ático o piso de arriba).  Toumanian se destacó además por la ayuda, legendaria que brindó a otros escritores, necesitados y  huérfanos, y por llevar una vida activa  como desinteresada en la comunidad armenia.  En 1916, con la colaboración de Valery Broussov editó una antología, La Poesía de Armenia.  Sus famosas interpretaciones de poemas de la tradición oral armenia incluyen versiones de David de Sasún y Akhtamar.  




Akhtamar  (1891)

De su aldea a orillas del
Lago Van un joven camina  y
Se adentra en el mar.
Sin bote, sin vela
Abre el agua con brazos
Viriles y nada hacia
La isla que flota frente a él y 
Desde donde brilla una sola luz 
Que cual faro lo guiará.
Todas las noches la hermosa Tamar prepara 
El fuego en la playa
Y escondida entre arbustos cercanos

aguarda, impaciente
Pesado, el mar se enrosca y ruge
Pero el corazón del joven, boyante
Pelea el golpe de las aguas
Que grita a sus oídos.
Y cada vez que rompen las olas
Palpita con el agua el corazón de Tamar 
Y se va quemando  la candela
Que arde en la oscuridad.
Ahora, el silencio.  
En la playa oscura
Una sombra negra se encuentra con la otra
y forma una nueva sombra.
Sólo las olas del Lago Van
Tocan la orilla y regresan al mar
Gruñendo noticias sordas y
Susurrándoles a las abovedadas

Estrellas nombres vergonzosos
para la virginal Tamar.

Mientras las aguas murmuran sus chismes
El tiempo se acaba para los dos.
Él se interna en el encrespado mar
Ella se queda atrás y eleva una plegaria.
¿Quién es aquél tan valiente y atrevido
Tan embriagado de amor
Que desafía noche y  mar?
¿Quién es aquel que de orillas desconocidas
Llega para besar a nuestra Tamar?
¿Quién se cree él que somos nosotros
Para entregársela?
Así, hoscos, retan  los jóvenes de la isla al extraño
Hasta que una noche apagan el fuego que ha encendido Tamar.
Nadando hacia ella, el amante
Se pierde en la oscuridad.
El viento eleva sus suspiros.
¡Akh! (Oh) Tamar, llama él
Bajo las rocas escarpadas
En la terrible oscuridad
Donde el mar grita, salvaje
¡Akh! Tamar, suplica él.
Ahora ondulantes las aguas calmas de la mañana
Lo depositan en la orilla, y 
En sus labios fríos dos palabras
Se han congelado para siempre:
Akh! Tamar, el nuevo nombre de la isla.


Tamar y su luz
Traducción del armenio al inglés. Diana Der Hovanessian
Traducción libre del inglés. Violeta Balián




Akhtamar

Beside the laughing lake of Van 
A little hamlet lies; 
Each night into the waves a man 
Leaps under darkened skies. 

He cleaves the waves with mightly arm, 
Needing no raft or boat, 
And swims, disdaining risk and harm, 
Towards the isle remote. 

On the dark island burns so bright 
A piercing, luring ray: 
There's lit a beacon every night 
To guide him on his way. 

Upon the island is that fire 
Lit by Tamar the fair; 
Who waits, all burning with desire, 
Beneath the shelter there. 

The lover's heart-how doth it beat! 
How beat the roaring waves! 
But, bold and scorning to retreat, 
The elements he braves. 

And now Tamar the fair doth hear, 
With trembling heart aflame, 
The water splashing-oh, so near, 
And fire consumes her frame. 

All quiet is on the shore around, 
And, black,there looms a shade: 
The darkness utters not a sound, 
The swimmer finds the maid. 

The tide-waves ripple, lisp and splash 
And murmur, soft and low; 
They urge each other, mingle, clash, 
As, ebbing out, they go. 

Flutter and rustle the dark waves. 
And with them every star 
Whispers how sinfully behaves 
The shameless maid Tamar; 

Their whisper shakes her throbbing her 
This time, as was before! 
The youth into the waves doth dart, 
The maiden prays on shore. 

But certain villains, full of spite, 
Against them did conspire, 
And on a hellish, mirky night 
Put out the guiding fire. 

The luckless lover lost his way, 
And only from afar 
The wind is carrying in his sway 
The moans of:'Ah, Tamar!' 

And through the night his voice is heard 
Upon the craggy shores, 
And, though it's muffled and blurred 
By the waves' rapid roars, 

The words fly forward-faint they are- 
'Ah, Tamar!' 
And in the morn the splashing tide 
The hapless yough cast out, 

Who,battling with the waters, died 
In an unequal bout; 
Cold lips are clenched, two words they bar: 
'Ah, Tamar!' 
And ever since, both near and far, 
They call the island Akhtamar 







Before A Painting By Ayvasovsky

Rising from ocean, billows uncontrolled,
With heavy flux and reflux, beating high,
Towered up like mountains, roaring terribly;
The wild storm blew with wind gusts manifold—
A mad, tempestuous race
Through endless, boundless space.

“Halt!” cried the aged wizard, brush in hand,
To the excited elements; and lo!
Obedient to the voice of genius, now
The dark waves, in the tempest’s fury grand,
Upon the canvas, see!
Stand still eternally! 







Descent

For forty long years I follow one path,
Straight and fearless
Ascending
Towards a bright world, the Holy Unknown.
For forty long years by that dread path
I have travelled thus,
And now at last
Have reached
Tranquility.
I have left down there, at the mountain’s foot
Glory and wealth,
Grudge and envy,
Everything that oppressed the soul.
And all the things
That I view again
From my mountain heiahts
Look so worthless and meagre.
Now, richer in wisdom, my burden light,
With carefree laughter,
Song and canticle
I descend from the mountain's other side.


1909 




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