miércoles, 12 de marzo de 2014

CARINA VELO [11.200]


Carina Velo 

Nació en Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires. Estudió en la Universidad Nacional de La Plata. Es Licenciada en Comunicación Social con Orientación en Periodismo. Dentro del ámbito universitario, integró el taller de poesía coordinado por Patricia Coto. En 2013 publicó su primer libro, Sol de noche, compuesto por poemas y relatos breves. Reside en su ciudad natal.




Locutores de las calles,
vendedores del sólo por hoy permanente,
recorren la motricidad de colectivos
con un entusiasmo rígido
y ajeno.
Bolsos repletos,
con ansias de adelgazar,
cargan con los buscas y sus sonrisas.
Ruido
Humo
Calle
La noche los acuesta agotados,
y sus vasijas con correas
vuelven a llenarse,
para nutrir con sus pérdidas
esas muecas,
y esa voz.






Aturden los silencios simbólicos en la noche agreste.
Encuentros,
los nuestros,
como cubos circulares,
como lunas con vértices,
como planetas alineados que se rozan por descuido.






Dentro de tu boca están las letras que escribo
proyectadas en la noche híbrida de manos frías
y respiración calma.

Palabras ruedan
sucias por los restos de mundo en las calles.
Acuden a la lentitud de mi urgencia.





Inexacto

Solemne empuja la fuerza del tiempo el segundero,
hasta el tic del respiro,
hasta el tac sofocado.

Los ruidos se afinan,
no entran en los imprecisos números de mi espera.

La incrédula noche corre,
el aliento cesa.







La huella embarrada se adhiere a la piel,
entre la humedad que cala los huesos
y la puntuación que ensucia,
molesta.

Las palabras chorrean polvo mojado.
Y ese barro que se hace savia, esencia,
rellena nuestros huecos huérfanos de la realidad.

Líneas que raspan,
comas que rozan,
letras que hieren.







Ventana entreabierta a mi esencia,
límite ficcional entre la realidad y los otros.

Ruge candoroso,
se silencia entre neblinas,
y existe renaciente
/aguardando
en los cordones de veredas deshabitadas,
en los renglones de los ojos en blanco.








Respirar hondo,
llenar los pulmones de verbos puros.

Tomar carrera,
desplegar los versos
y volar.
.
.
.

Volar,
como si no hubiera letras para conjugarte.






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