sábado, 15 de febrero de 2014

PEDRO V. BLAKE [10.959]


Pedro V. Blake

Pedro V. Blake, cuyo nombre completo era Pedro Viñals Blake, perteneció a la “Generación del 17” o “Primera Generación Platense” y fue uno de los pocos poetas de La Plata, ARGENTINA, que adhirió, aunque sólo esporádicamente, al vanguardismo. Es difícil determinar con exactitud los datos referidos al lugar y la fecha de su nacimiento y de su muerte. Según consta en un artículo de Graciela Scocco, titulado “Cerámica, medio artístico y coyuntura político-cultural”, habría nacido en Rosario. Se sabe, en cambio, que estuvo ligado al Grupo de Florida y que mantuvo estrechos vínculos con muchos de sus integrantes. Hay una foto de 1924, tomada en la quinta de Victoria Ocampo, en San Isidro, donde puede vérselo junto a Pedro Enríquez Ureña, Emilio Pettorutti, Rabindranat Tagore, Guillermo Korn e Isabel Lombardo Toledano de Enríquez Ureña, entre otros.  En otra foto, publicada en 1926 en la revista Martín Fierro, de la cual fue colaborador, puede vérselo también junto a un nutrido número de martinfierristas, en ocasión de un agasajo al jefe del movimiento futurista, Filippo Tommaso Marinetti, presente en Buenos Aires. En la misma foto aparece otro platense: Francisco López Merino. Guillermo Ara, por su parte, lo incluyó en su antología Los poetas de Florida, publicada por el Centro Editor de América Latina en 1968. Blake, que además colaboró con la revista Valoraciones de la Universidad Nacional de La Plata y otras publicaciones de la época, fue, asimismo, artista plástico y crítico de arte. A propósito de una exposición de cerámicas organizada por él y Adolfo Travascio en La Plata en 1919, el diario La Nación se refirió por entonces al trabajo de ambos como un “encomiable empeño de contribuir a la creación de un arte decorativo puramente nacional inspirado en motivos calchaquíes y otros autóctonos”. Su obra poética publicada comprende tres libros: La quietud de la fronda (con ilustraciones de Adolfo Travascio, 1921), Contraluz (con cubierta ilustrada por Emilio Pettoruti, 1924) e Interregno, publicado póstumamente (con ilustraciones de Raúl Soldi, 1933). El primero y el último de los libros mencionados responden a la estética posromántica, mientras que Contraluz incursiona en el campo de la vanguardia y tiene notorios rasgos futuristas.


En la casa de Victoria Ocampo en Mar del Plata, año 1924, parados de izquierda a derecha: Pedro Enriquez Ureña, el pintor Emilio Pettoruti, Rabindranath Tagore, Julio V González, Carlos Américo Amaya y Carlos Rodriguez Pintos. Sentados: Guillermo Korn, persona no identificada, Elvira Roldán de Amaya y Pedro V. Blake. 

Enviada por el Prof. Julián Mendozzi.






Mediodía en el puerto

Derrumbe de ruidos desiguales.
Rodar de palabras sin sentido.

Una cadena de hombres
va y viene.
Rostros de sacrificio.

La chimenea de un vapor escupe
al cielo
un largo silbido negro,
envuelto en humo.







Paisaje

A su alcoba,
la tarde
se ha llevado al viento
para hacerlo su amante.

La esponja del silencio
se ha absorbido
todos los rumores de la hora.

El crepúsculo
–inanimado como un muerto–
espera
la carroza fúnebre
de la noche.

El rostro azul del cielo
se ha llenado
de pecas luminosas.








La motocicleta

Como un grito.
Como un pistoletazo.
Como un golpe en la nuca.
Como una carcajada histérica.
Como un asombro.
Lo imprevisto.
Principio y
consecuencia.
Instante que es
y desaparece.
El estampido
y la fuga violenta.
Oh...!
La carrera loca de la motocicleta
con el escape libre...!
Concreción del heroísmo,
atravesando a insultos
por las rendijas
del tráfico apiñado
de la ciudad.
Yo admiro tu orgullo intrépido
y esa desinteresada,
íntegra
entrega de pasión
con que corres al viento.
Vivo impulso enérgico
que no temes al cataclismo
de estrellarte
y volar
por los aires
en pedazos.
Concepto puro de felicidad terrena.
En el minuto infinito
de tus anhelos,
mi alma entrega en goce
sus ansias de eternidad.

Fuente: Contraluz, Pedro V. Blake, Ricordi, Buenos Aires, 1924.





















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