martes, 25 de febrero de 2014

MIGUEL ANDRÉS CAMINO [11.082]



Miguel Andrés Camino
       
(Argentina, 1877-1944)
Poeta argentino conocido como el poeta de San Martín de los Andes. En su obra Exalta el paisaje y las costumbres de su país, como en, Chacayaleras, Chaquiras y El paisaje, el hombre y su emoción. También fue periodista, interviniendo en la creación de varias instituciones del pueblo. Fue quien a través de las letras describió el paisaje con armonía y que logró el mérito del reconocimiento genuino.



Miguel Andrés Camino para que todos sepamos quién fue (1877-1944)

Por Graciela Vázquez Moure

Es considerado el  poeta de San Martín de los Andes. Miguel Andrés Camino. La “A”  fue muchas veces tomada como Angel, cuando en realidad su nombre era Andrés, según expresan descendientes del poeta, mediante documentación que nos confirmaron que tienen en su poder. Una de las personas que lo confirma es Mariana Camino, su bisnieta, que explicó a Desde el Sur Noticias que documentos que tiene su padre, nieto del poeta, tienen el nombre correcto. Es bueno que tomemos esta modificación, para evitar seguir arrastrando el error, que aún Fernán Félix de Amador publica en su libro de los 50 años de San Martín de los Andes.
Miguel Camino, fue periodista y escritor, intervino en la creación de varias instituciones del pueblo. Fue quien a través de las letras describió el paisaje con armonía y que logró el mérito del reconocimiento genuino.
El folklore fue el eje de su obra, las Chacayaleras se ubicaron entre las más reconocidas, con imaginación creadora, observador de un paisaje único como el de La Vega, advirtió  de los peligros que acechan a los grandes tesoros.
En uno de sus poemas algunos versos dicen: “somos muy pocos los pobladores/ si más vinieran, pobres montañas/ pobres veguitas/ ni los fresales ya existirían/las sementeras los matarían (…)
Visionario de lo que pasaría décadas después, Camino parece retratar el actual paisaje que vemos diariamente en ese sector de la ciudad. Siempre fue un defensor de La Vega, lugar inspirador de parte de su obra. Nació en Buenos Aires, viajó por el mundo y en el año 1913 se radicó en el pueblo.
Fernán Félix de Amador- seudónimo de Domingo Fernández Beschtedt- escribe en la historia de los 50 años de San Martín de los Andes, cuando lo recuerda: “La poesía siempre ha sido una de las expresiones espirituales que más califican a los pueblos. Aquellos que no la respetan o la desprecian por insensibilidad carecen de alma y puede decirse que se hallan al margen de la cultura integral, el progreso y la civilización. Por eso San Martín de los Andes al honrar  la memoria de su poeta regional Miguel Ángel Camino (aquí se arrastra el error en el nombre que era Andrés), designando una de las calles  con su nombre, campea cabalmente por ese concepto idealista, que mañana servirá de base para su futuro desarrollo estético”.



Sigue Fernán Félix de Amador, exaltando la figura del poeta a quien denomina un “precursor” porque cantó espontáneamente y sin  que nadie se lo pidiera invocando  “la emotividad cordillerana” habla además del amor que siempre expresó hacia el pueblo, elemento  que demostró participando en cuanta institución lo requirió.
Fue parte de la comisión de la Biblioteca Popular 9 de Julio fundada el 4 de noviembre de1917, y participó de varios  espacios comunales e institucionales.
Colaboró como autor de las letras de varios tangos cantados por Azucena Maizani, una de las intérpretes destacadas de la década del 20. Fue periodista de La Nación y las Chacayaleras, su obra poética más nombrada, tienen esa denominación tomando como referencia el chacay, un arbusto de la región.
Miguel Andrés Camino tomó las imágenes del pueblo, sus paisajes y su gente, dejando su impronta que a pesar del paso del tiempo,  sigue vigente.




INVERNAL

Con sus vientres hidrópicos
de tan hinchadas
se deslizan las nubes
negras y blancas;
y en lo alto del cielo
se conglomeran
y arremolinan
para lanzar los copos
de blanca nieve,
de alba espuma,  
que se posan en tierra,
unos sobre otros,
tan suavemente,
cual si fueran suspiroso leves plumas.





Silbando

Ella le pedía
con honda tristeza:
No silbes, Lisandro.
¿No ves que silbando me apenas?
Si tienes un silbo, entre dientes,
que en vez de tonada
parece un llorare,
¡parece una queja!
Con ese tu silbo,
Lisandro, ¿te acuerdas?
marchabas de niño a los cerros;
y en sus soledades,
con cabras y piedras,
pasabas silbando, silbando,
las horas enteras.
Con ese tu silbo
que me desespera,
te vide, ya hombre, en busca 'e cariño
llegar a mi puerta.
Con ese tu silbo
te vide alejarte
dejándome sola
y llena 'e vergüenza.
Con ese tu silbo,
te vide ayer tarde
llegar por la güeya,
trayendo a nuestro hijo
cruzado en la cruz de tu bayo
como una maleta...
Y allí lo enterraste,
silbando, silbando,
juntito a la tumba
de tu pobre vieja...
No silbes, Lisandro,
¡Por Dios te lo pido!
¿No ves que al oirte
silbando, silbando,
el alma presiente
desgracias muy negras?
No silbes, Lisandro,
que en vez de tonada, tus silbos,
parece que fueran
aullidos de perro
que nos anunciaran
una mala nueva
........
Y él, indiferente,
silbando, silbando
entre dientes,
oia a la pobre
como si lloviera.
........
Le mataron un hijo a Lisandro,
en una pelea.
(Hay quien dice que fue el Comisario,
a causa de un'hembra).
Y después de enterrar a su gëñi,
juntito a su vieja,
y afilar como luz un cuchillo,
por saber si es verdad lo que cuentan,
sin siquiera volcar una lágrima,
sin siquiera volver la cabeza,
al tranquito, montado en su bayo,
del palenque, hacia el pueblo, silbando,
silbando entre dientes,
se aleja.
Muy cerquita del rancho 'e Linsandro
hay tres cruces, de dos que antes eran.
La mujer que enfermó del disgusto
para siempre descansa en la tierra;
y en Bahía se encuentra Lisandro,
pagando su hombrada
metido entre rejas.
Parece que en cuanto aquel dia
silbando, silbando entre dientes,
al pueblo llegara,
y supo la cosa cual fuera,
sin decir una sola palabra
pilló al Comisario,
cobróle su cuenta,
asestándole en medio ¿'e la guata
una puñalada
por cada legua,
que llevando el cadáver del hijo
Lisandro anduviera...
Y la gente baqueana calcula
que del rancho 'e Lisandro hasta el pueblo,
hay... dieciocho legüitas, apenas. 





Vida en la montaña

Respirar el aire de las sierras,
Salía por costumbre de mañana,
envuelto en los vapores de la niebla
Como en un poncho de harinita y agua.
Escuchaba el balar de las ovejas,
El mugido lejano de las vacas,
El hueco resonar de los cencerros,
El rodar de los riscos en las faldas,
El seco martillar del carpintero,
El silbo del zorzal en las quebradas,
Y el goterón pausado del rocío 
Al desprenderse en llanto de las ramas.
Aspiraba humedad de musgo y hongos,
El acre fermentar de la hojarasca.
El picor perfumado del tomillo
Y el vaho amoniacal de las majadas.
En horas de placer apetecía
El manso florecer de las zagalas
Y acumulaba ardor y nuevos bríos
nutriéndome de frutas y cuajadas.
Bañábame en color y en armonía.
Perfumaba mi cuerpo con manzanas,
Atigrando mi piel con los lunares 
De sol terciopelado que esplendían
entre la sombra azul de la enramada,
y tal un caracol, puesto al oído,
La vida resonaba dentro mi alma. 



2 comentarios:

  1. Hola, Fernando! Me encanta tu antología y es maravilloso encontrar a Miguel Camino. No sabía del error de su nombre. Estoy buscando información sobre él y me has dado mucha. !Gracias!!!

    ResponderEliminar
  2. EXCELENTE SITIO, ME ALEGRA HABERLO DESCUBIERTO.

    ResponderEliminar