miércoles, 2 de octubre de 2013

MÁRIO LÚCIO SOUSA [10.627]


Mário Lúcio Sousa

Mário Lúcio Sousa
Músico, escritor y pintor, ministro de Cultura de Cabo Verde.
Nació el 21 de octubre de 1964, en Tarrafal, en la isla de Santiago, Cabo Verde. Músico, escritor y pintor, es el actual ministro de Cultura de Cabo Verde. Sin duda, es uno de los artistas más reconocidos y polifacéticos de su país. Fundador y líder del grupo musical “Simentera”, con el que ha dado conciertos por todo el mundo, es multi-instrumentista, compositor y estudioso de la música tradicional del archipiélago. Como activista cultural, impulsó la creación del Festival Internacional de Jazz de Cabo Verde y de la asociación Quintal da Música. Ha sido diputado del Parlamento caboverdiano (1996-2001), asesor del ministro de Cultura (1992) y embajador cultural del Gobierno de Cabo Verde antes de su nombramiento como ministro de Cultura. Como escritor, ha cultivado el ensayo, la poesía, el teatro y la novela. O Novissimo Testamento (Dom Quixote, 2009) su última novela, le ha valido el premio Carlos de Oliveira y ha sido un best-seller en Portugal. Como pintor, pertenece al movimiento de nuevos pintores caboverdianos y ha participado en varias exposiciones, dentro y fuera de su país. Antes de dedicarse plenamente al arte y la promoción de la cultura, ejerció durante diez años como abogado independiente.

Quedó huerfano de padre a los 12 años, y de madre, juntamente con sus siete hermanos, a los quince años. A los doce años, fue adoptado como pupilo por las Fuerzas Armadas, y pasó a vivir como interno en el cuartel, antiguo Campo de Concentración de Tarrafal, bajo la tutela del Estado Mayor. En 1984 obtuvo una beca del gobierno cubano para estudiar Derecho en la Universidad de La Habana, donde se graduó en 1990. Volvió a Cabo Verde y se trabajó como abogado independiente. Fue Diputado en el Parlamento de Cabo Verde desde 1996 hasta 2001. Se desempeñó como Asesor del Ministro de Cultura (1992) y recientemente fue nombrado Embajador Cultural de Cabo Verde ...

Música

Mário Lúcio Sousa es el fundador y líder del grupo musical Simentera, sus concepciones le valió una invitación del gobierno de Cabo Verde para servir como Asesor del Comisionado para Expo/92 y autor del proyecto musical de Cabo Verde para la Expo 92 de Sevilla y 98 de la Lisboa Expo. Él es un multi-instrumentista y arreglista de varios álbumes de artistas en solitario Cabo Verde. Como compositor, él es un miembro de la SACEM (Société française des Droits d'auteur), con composiciones grabadas por Cesária Évora y otros artistas de Cabo Verde. Él es el compositor permanente de la empresa Raiz di Polon, la única formación de danza contemporánea en el archipiélago. Ha realizado conciertos en los Estados Unidos, Brasil, Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Noruega, Austria, Senegal, Mauritania, Portugal, Suiza, Eslovenia, Grecia, España, Luxemburgo, Bélgica, Italia, Rumania, Inglaterra, China, entre otros lugares. Algunos artistas que han participado en las obras de Mario Lucio: Manu Dibango de Camerún, Senegal, Touré Kunda, Paulinho Da Viola de Brasil y Gilberto Gil, João Maria de Portugal, Mário Laginha y Luis Represas. Él es un estudiante de las formas musicales tradicionales, entre ellos la música vocal de la comunidad Rabelados religiosa de la isla de Santiago

Literatura

Él es el autor de las siguientes obras: Nascimento de Um Mundo (poesía, 1990); Sob os Signos de la Luz (poesía, 1992); Pará Nunca Mais Falarmos de Amor (poesía, 1999); Os Dias Trinta do Homem do mais Pobre Mundo (ficción, 2000 - ganador de la 1 ª edición del Premio Fondo Bibliográfico Idioma portugués), Vidas Paralelas, (ficção 2004) Adão e como Sete Pretas de Fuligem (teatro, 2001).

Vencedor Foi hacer Prémio Literario Carlos de Oliveira, Portugal 2009.

Pintura

Mário Lúcio Sousa pertenece al movimiento de la nueva generación de pintores Cabo Verde. Ha participado en diversas exposiciones en Cabo Verde y en el extranjero.






MLS


En el día en que me hice santo

I

Son siete,
como las puertas de la Misericordia.
El clavicordio en si  celebra la misa
y solo no canta el mudo
– que ya habló con Dios.
Las siete potencias a las que hoy me até hasta el cuello
siguen el lenguaje de la luz:
prueban que el cuerpo es de la figura de la lámpara:
la energía, fue y es luz antes de la lápida,
(luz invisible porque no puede ser contenida).
Hay espejos limitados por la creencia
partidos por la fe.
I believe,  porque me suena bien.
Ellas ordenan que el mañana pase por el hoy en mi mente
y ya ordenan que todo el mal sea un boomerang:
– mi pecho que escudo era
de ahora en adelante es un objetivo siempre fallado
– ¡qué bella contradicción! –
Los cazadores de mí mismo, cazadores de si, inventaron flechas
– los cupidos están sueltos.
Gacelas, venados, serpientes, como siempre, convivirán conmigo
en la Canción de los Salmos,
en el sermón de los cantos,
en los cantos de Salomón, Rey, que, como yo, tocaba el clavicordio.
Nada termina en si
(ni el propio acorde).
¿Porqué entonces había yo de terminar en mi?
¿Y las puertas por las que pasó
el espacio efímero en el recuerdo?

Yo, que pretendo seguir,
sigo los signos de la luz.







Actos de contricción

I

De la luz


Yo vengo de la luz – te revelo –
y porque tengo algo de sombra en mi piel
toda figura me lleva en su exacta proporción:
(de las pirámides y sólo me interesa el isósceles
el escaleno o el equilátero;
y, de los
perseguidores de la luz,
que se adornan de flores multiformes,
de hierro fundido en moldes,
de tiras connotadas con el pasado,
de conceptos preinventados para matar gusanos de luz,
de adjetivos con tres puntas y patas,
de éstos, sólo me interesa, mas juro que sólo me interesa,
que sepan que yo existo,
y que, como luz, de la luz no preciso):
giro sobre mi esencia,
me alimento de pan y de vino,
gasto, me desgasto, renazco…
y voy por ahí iluminando todo cuanto es incógnita;
y me sitúo entre dos espejos para crear el infinito,
para crear el preciso espacio de los hombres
que dejan el bastón colgado
y, sin hablar, dicen para espantar el propio espanto.
Yo vengo de la luz – como la sombra –
mas el iluminado es el Otro
y a este sigo:
hay un sólo camino en la Tierra
que va de la tierra a la tierra
(con sus necesarios abismos):
– quien llega a la tierra llegó al cielo posible,
con sus dos caras de la luna:
– el infierno está al otro lado, menos mal.


Esta mañana el cielo
está mudo
por no tener el don de la palabra
Llora en mis crepúsculos

*

Escribo para no morir.
Para no matar.

*

Llegué hasta aquí
garabateando recorridos.
Se ve.

[Traducción: Joan Navarro]









No dia em que eu me fiz santo

I

São sete,
como as portas da Misericórdia.
O clavicórdio em si  celebra a missa
e só não canta o mudo
– que já falou com Deus.
As sete potências às que hoje me atei pelo pescoço
seguem a linguagem da luz:
provam que o corpo é da figura da lâmpada:
a energia, foi e é luz antes da lápida,
(luz invisível porque incontida).
Há espelhos limitados pela crença
partidos pela fé.
I believe,  porque soa-me bem.
Elas ordenam que o amanhã passe pelo hoje na minha mente
e já ordenam que todo o mal seja un boomerang:
–o meu peito que escudo era
doravante é um alvo sempre falhado
– que bela contradição!-
Os caçadores de mim, caçadores de si, inventarão flechas
–os cupidos estão à solta.
Gazelas, veados, serpentes, como sempre, conviverão comigo
na Canção dos Salmos,
no sermão dos cantos,
nos cantos de Salomão, Rei, que, como eu, tocava clavicórdio.
Nada finda em si
(nem o próprio acorde).
Porque então havia eu de terminar em mim?
E as portas porque passou
o espaço efémero na lembrança?

Eu, que pretendo seguir,
sigo os signos da luz.






Actos de contricção

I

De la luz


Eu venho da luz – te revelo –
e porque tenho algo de sombra na minha pele
toda figura me leva na sua exacta proporção:
(das pirâmides e só me interessa o isósceles
o escaleno ou o equilátero;
e, dos
perseguidores da luz,
que se adornam de flores multiformes,
de ferro-fundido em moldes
de tiras conotadas com o passado
de conceitos pré-inventados para matar pirilampos
de adjectivos com três pontas e patas,
destes, só me interessa, mas juro que só me interessa,
que saibam que eu existo,
e que, como luz, da luz não preciso):
rodopio sobre a minha essência
me alimento de pão e de vinho
gasto, desgasto-me, renasço…
e vou por aí iluminando tudo quanto é incógnita;
e situo-me entre dois espelhos para criar o infinito,
para criar o preciso espaço dos homens
que deixam a bengala pendurada
e, sem falar, dizem para espantar o próprio espanto.
Eu venho da luz – como a sombra –
mas o iluminado é o Outro
e a este sigo:
há um só caminho na Terra
que vai da terra à terra
(com os seus necessários abismos):
– quem chegar à terra chegou ao céu possível,
com as suas duas faces da lua:
–o inferno é do outro lado, menos mal.


Esta manhã o céu
Mudo está
Por não ter o dom da palavra
Chora nos meus crepúsculos

*

Escrevo para não morrer.
Para não matar.

*

Até aqui cheguei
Rabiscando percursos.
Vê-se.


Mário Lúcio Sousa nasceu a 21 de Outubro de 1964 na vila do Tarrafal, ilha de Santiago. É licenciado em direito pela universidade de Havana, Cuba. Publicou, entre outros, «O nascimento de um mundo», 1991, «sob os signos da luz», 1994, «Para nunca mais falarmos de amor», 1999. Recebeu o Prémio do Fundo Bibliográfico da Língua Portuguesa e Carlos de Oliveira para as suas obras de ficção.

MÁS EN LA WEB:
 http://seriealfa.com/alfa/alfa49/

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