lunes, 2 de septiembre de 2013

MÓNICA TRACEY [10.435]



Mónica Tracey

Nació en Junín  (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1953.

En 1979 fue becada en los Grupos de creación literaria (Poesía) del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Caracas, Venezuela).

Integró los grupos de poesía El Sonido y la Furia y Nosferatu.

Integra el consejo de redacción de la revista de poesía Último Reino.

Libros publicados :

A pesar de los dioses (1981) 
Celebración errante (1987) 
Hablar de lo que se ama (1990) 
Hablo en lenguas (1999)






de su libro «Hablar de lo que se ama» (Último Reino, 1990) 
  

Wuppertal 
ábrete sésamo 
vuela en un barco tirado 
por sogas 
a volar a depilfarrar el dinero 
mal habido de pequeños robos 
bien habido de pequeños negocios 
de venta 
de molinillos de papel 
en la estación. 
¿Quién conoce el lugar 
donde los barcos caen? 
las bellas fragatas 
¿quién sabe hacia dónde partieron? 
Más acá 
quien espera no espera 
corta el espacio en dos 
el horizonte 
tan cercano 
como la niña de sus ojos 
párpados de sal 
¿de seda? 
Párpados que lo han guardado todo. 
Mis labrados guantes a cubierto del crimen.






La noche en que esperamos la señal 
la noche en que aceptábamos cualquier trato 
un mercachifle un notario 
un bálsamo. 
La noche astillas 
hilachas 
sin recuerdos. 
De rodillas, de pie, bebiendo. 
De espaldas a la puerta, a la ventana, 
viendo sólo por los ojos y hacia adentro. 
Un mínimo trato, cualquier engaño. 
La espera arrasa con todo: 
tiempo hacia adelante que acaba. 
¿Para pescar qué 
se hunde la línea 
en el río que regresa?







La parte que nos toca 
de ausencia 
el recuerdo 
corazón al pie 
luna azul 
al límite 
voz de mujer 
regazo 
sitio de anclas 
leva el mar 
la noche larga 
de las despedidas 
no acaba.







No es memoria la de los ojos cerrados 
no brisa 
halo 
no precisa 
red 
tan sólo gesto 
inclina tiende 
ni cosecha ni colecta 
desola engendra 
hace de cuenta.







Rueda la rueca el torpe discurrir en 
plena libertad tomado el rehén 
como rehén. Torna y repara 
al azar por destino. Cumple 
consuela desdice: Impar 
que costas hay más de una 
ribera la de aquí y la otra 
lejanía.

Un pez en el agua un pez sabiendo 
del agua. Doméstico amamantado 
agua pura y alimento claro un claro 
donde tumbarse donde tramar el manto 
pez que sabe que torna el agua en llanto.

Una grieta una luz una fisura 
de ser uno por uno 
fricción celeste clama una luz 
que ni pura ni segura suelta 
chispas feroz la tonta 
amenazante.







Estar segura 
de la distancia 
del punto de mira. 
Haber probado ya 
desde este sitio 
a esa hora. 
Sin cambiar hábitos 
ni joyas. 
Igual atavío, 
idéntico maquillaje. 
Para acechar 
no importa el objetivo.







Serpiente de agua 
pesada sobre la tierra 
nada de ligereza 
cada paso una huella 
no serpiente alada 
mina tus ojos. 
Se trae el alcohol en la sangre 
la manera de andar el mundo 
si ha de ser un pie ante el otro 
si ha de ser un sueño 
o si el cuerpo ha de reptar. 
Lo real se invierte en la mirada 
y así existe. 
How long has this been going on? 
Tuerce la boca 
boca seca 
seco paladar 
ya nada dirá 
todo lo vierte en su copa.







Una manera de mirar el mundo 
una perfecta desconocida 
trama un relato 
se agazapa noche a noche 
ha estado allí 
endulza la memoria 
la arrebata 
es Tauro es Serpiente 
recorre los hexagramas 
deja que el viento la desplace 
un relato no necesita heroínas 
un tacto de palabra a palabra 
un solo pensamiento 
ojo en la tormenta 
lengua sinuosa de palabra a palabra 
caverna hollada huele mal 
a cubierto se mueve pierde pie 
muescas, en tanto, ilegibles 
presume el final 
lo pervierte 
no destino 
traza el círculo 
tiende la trampa.





DEL LIBRO “HABLO EN LENGUAS”





Historia de la lengua

Una letra se aspira
otra se abre
cambia de lugar
una espera
de longitud a acentuación
de brevedad a olvido
cae
desaparece
transforma
un orden que no es
para ser
otra cosa
otra palabra
lo mismo
como un guante
cubre la piel
como unguento
vestido
disfraz
cambia
según la lengua
el paladar
los labios
un esto por lo otro
lo mismo
lo mismo
lo mismo
según la forma
la respiración








Los amores

Tal para cual
el agua y el aceite
el punto de contacto
hace una cosa o la otra
dice una cosa o la otra
o lo que es lo mismo
hay un momento
una fisura
una llaga
lo que es tal para cual







Morir de amor

El vino de resina
la miel fuerte de las sierras
el lugar de las
abejas que liban
néctar del algarrobo
del atamisqui
según la época
según la floración
sabores ásperos
caminos de cornisa
ninguna muerte
en ningún amor.







Marea

Es el sitio
y anclamos una y
otra
vez
y el mar ha golpeado
una y otra vez la
madera
un muelle hermoso
una vez
sitio de anclas
ese lugar
lecho una y
otra
vez
sueños
cuerpos
fértil alga enredada
cabellos de algas
entonces no
ahora
la marea
puso todo allí
lo lleva
ahora
maderitas trozos de
todo
podrido






Hablo en lenguas

Hablo en lenguas
sin pelos
con las señas de un rostro que se oculta
detrás del rostro
que aparece entre las señas.
La misma noche
nada dice nada de nada
una culebra
dos
más
todas
en el mismo balde.
El centro de la caracola
dispara su espiral
la extingue.
El cuerpo
en mi rostro
aparece tu rostro
la piedra de toque
imposible la simetría
impensable de ser y no ser
la mano oprime su versión helada.
Eco de una lengua
en otra lengua
que se mueve
como culebra
en balde






En la estación seca

Era el ruido de la lluvia
y ya tan sólo sentía su presencia
en mi cuerpo
olvidada del aroma de su cocina
tenía sobre mí esas manos que lidiaban
con la sartén
dispuesta ya
al inicio del amor
bebía despaciosa el vino seco y
blanco que él llevaba de cuando
en cuando a su cocina.
El ruido de la lluvia
me llevó hacia la ventana.
En Caracas no cae una gota
en la estación seca.
Sonriendo volví a la mesa
dispuesta a mantener el equívoco
en secreto
y a esperar esos langostinos
que con ruido de lluvia
se cocían en su sartén



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