domingo, 8 de septiembre de 2013

GABRIEL JAIME CARO [10.476]



Gabriel Jaime Caro (Gajaka)

Medellín  1949, Colombia. Poeta y editor de poesía, con algunas revistas de poesía codirigidas. Cine Debates, Siglótica, Crucimes in USA, Realidad Aparte (dos vidas), y siete libros de poesía publicados: 21 poemas, La risa de Demóstenes, rara, Orvalho (tríptico con los poetas Carlos Enrique Ortiz y Javier Naranjo), El libro de los seres inútiles, El eco de este ardid, Hasta el sol de hoy, poemas reunidos y Los cantos ditirámbicos, La risa de Demóstenes rara II.




Donde habitó el amor

Hay una bicicleta traviesa,
un jardín de pájaros gigantes.
                       Un lago en tu vientre cestón.
—Rosado de amistad, antiguo alambique—
¿Qué más?
                       Salvedades.







Belleza de medias blancas

A Jorge Mario Mejía T.

A quién creerle.

El espíritu joven de la música
                            en un país valiente.
Siempre pensando en las flautas, una era
amorosa cada que se puede, ese otro viento.
Cada mente en blanco, es posible para un vidente.
Los harapos de la iconoclastia.
Porque no es posible la muerte del amor,
la dispersión total del espíritu agorero.
He visto trenes desfondados,
                                    al decir de la madre locura.
Pero el amor a primera vista es nuestra dicha.








Dolores del Río y Sarita

Dolores del Río y Sarita
tenían cada una un millón de dólares
en 1957.
Mientras mi padre pensaba
alimentarnos con amor.








Abismo de Lila
Para Ricardo L. Peña Villa, 1999

Es fácil detenerse en el Lower East Side,
y más concretamente en Loisaida, la oveja negra
de Manhattan, en donde han muerto tantos amigos
a causa del desenfreno, de vivir la Gomorra con libertad.
Mejor dicho, olvidándose de todos y de sí mismos.

Todos llegan por el desarraigo
a la búsqueda de un ser sobrenatural
(Deus ex machina), que bendiga su nomadismo.

Desde allí se ven los rascacielos detestables, orgullo
del diseño y de la fotografía.
...Y si me quito los lentes, estoy en otro lugar.
Solo mueve el reato, la muchedumbre
del cuarto escénico.








La poesía

Uno

Es la brujería de estos años de lucha libre.
El río que invita al baño.
La senda cerrada de los Montes Apalaches.
Todas las formas de paseo.
El problema fijo: el vacío de la humanidad
en primera plana.
La cabeza del engendrador, el último
en la proyección de los sentidos participantes.


Dos

El venado muerto en la carretera.
La debilidad del zorro ante el gesto del que ya
es máscara suficiente.
Paisaje de la trampa, donde mueren
los protagonistas divinos.
Secreto hablado del corazón musical.
De mejorar la vida, con la copa del gozo,
Como señal del sacrificio.

Caro, Gabriel Jaime. Hasta el sol de hoy, poemas reunidos. Editorial Palabra Viva, Medellín, 2003.






Canto Segundo
(El estado ideal)

UNO

Poder

El ocultismo para los que tienen miedo de vivir se apodera de esta sensualidad reactiva pronta a remontarse en el tiempo, propia de una individualidad y de otra capaz de alimentarse tejiendo por entre el hilo de la saciedad, un mundo aparte.

Budismo

Tres segundos de desesperación que se multiplican a millones, posibilitó el suicidio

del bello Kawabata, poeta japonés, después de la partida de ajedrez que había iniciado en frescos años atrás.

Tradición

Rompe el hielo, está desnudo, así las voces siniestras buscan espadas reducibles

a puntos que son de saliva enajenante, de una mujer vencida por las trampas del brebaje amatorio del uno, del credo, o simplemente campanillas de herejía.

Efímero

Ahora inventamos los usos perceptibles de estos mensajes zumbantes.

Pintamos los aires con trompetas que no son apocalípticas, mientras vuela

instintivamente la bondad humana de "Los Siete Sellos", de Así habló Zarathustra.




DOS

Las semanas tristes embadurnadas, ricas en contexturas arquitectónicas, dan pena

Para el bailarín de medianoche, ávido de soles nocturnos regresa al caos y recoge

su aliento.

Las semanas tristes, dobles, alejan el miedo terrícola a la creación sin nombre.

¿ Y por qué el perfume del nardo pasa desapercibido, olisqueando sólo su diferencia

con la muerte?.

Las semanas tristes en un compacto rumor de mediodía nos acerca al vino, a la tragedia del sol esplendente, al abrazo del monje rico, en fin, al lavado de la casa hipnotizada.

Las semanas tristes son de lluvia. La luz artificial no menos que el cigarro encendido,

proponen colores óxidos de termitas, tanto del lado opuesto del mar; así contra esto,

una plaga de necesidad ambiental.

Las semanas tristes con olor a partos, a cápsula de ensayo de ilusa propuesta, horada

el ceño de una vejez que sólo intenta frenar la carga de hermafrodita en el niño

cegado de tumultuosos reinos.

Las semanas tristes suman las desventajas de los seres que arremeten con sus vicios

desde la más temprana edad. Uno ríe, llora, se asemeja, pero el bando de las alucinantes ciencias les cae con sopor impertérrito.




TRES

Un hombre sólo escucha el canto de los pájaros en la mañana, para qué sirven si me tapo los oídos, piensa para olvidar y se le va el aire.

" Los pájaros solitarios tienen presencia en sus sonidos cuando son esclavos de los dioses", así lo entendió Catón el viejo.

Lo llama una mujer de dudosa procedencia, podría rastrearlo todo. Un suceso en una

página amarilla. Un asunto que se convierte en cháchara, una retina cansada del llanto

del que no hace nada en las horas nonas.

Vemos la estela del cansancio o mejor la señal de existencias remotas. El hombre verdadero sale del libro, cojea cuando no tiene memoria.

Vastos imperios que sacrificaban a sus pueblos, derramando la sangre a piedras inútiles que ya no son el misterio de otras galaxias.




CUATRO

Músico de tarro

En los procesos moleculares se dan los saltos concernientes a tener una buena fuerza

para el cuerpo. Luego parte el júbilo hacia remotas cacerías con contrabajos.

Algo que no heredan por supuesto los hijos en la disimulada libertad de los reinos cacofónicos.

Niño caribeño

¿ Puede llorar el niño por la ballena partida por la hélice de un barco militar en aguas del caribe?. ¿Un niño de dónde, civilizado y muerto de las ganas por comandar el ejército invisible y luminoso a la vez para imaginaciones posibles con los robots?

La "barbie"

Una flor cultivada con excesiva angustia promete cambios en la vitrina tonta del cuarto de juguetes. No hay cambios, toda su raza es rubia.

Teseo y Perítoo

Otra cosa es la amistad entre dos poetas que provienen de diferentes tribus.

Esencialmente dislocado el escepticismo, podría empezar a robar en la banda nueva,

con formas trágicas de divertirse un poco de nuestra discordia con las maneras de mandar, que atraviesan nuestra raya de infinitas esperas en la noche.

¡Y que prometan cielos más azules aun en los sitios más subterráneos de la muerte!






CINCO

Mi mirada, reto profano de ausencias científicas. ¿ Podría hacer explotar por segunda vez una bomba de tiempo, en un período de venganza infinita?...

Y admitir así la culpabilidad de los dones suicidas. Al ciervo que se acomoda ileso en nuestro hogar de odiosos límites.

Hogar pasajero que sigue un río por entre un lápiz.

Hay un doble, una máscara que le sirve de fortuna a quien sacrifica su propio narciso,

una fuerza que escapa a nuestro control. Hablo metafísicamente o simplemente el miedo a desenmascararlo va negando esta historia de sueños, de insultantes penas recurrentes en el encierro de un cuerpo que se acobarda para morir.

Si quien habla, después del pensar enloquecido, es una voz violenta, que arremete fríamente contra alguien, por el simple hecho de olvidar la cofradía, estamos perdidos, la suerte es de marras.




1 comentario:

  1. Guau, que poesía tan refrescante. Grande este poeta colombiano.

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