lunes, 29 de julio de 2013

SEBASTIÁN LALAURETTE [10.287]


Sebastián Lalaurette 

Nació el 31 de diciembre de 1974 en Lanús, Provincia de Buenos Aires. Vive en La Plata. Periodista y escritor. Edita y dirige la revista literaria Sismo Trapisonda.


Acero

Miles de colores tiene este
pájaro que no conoce el cielo
y aletea contra los barrotes de la jaula,
multitud de perfiles sacude aquí/allá,
hermosos todos, de una belleza que saca el aliento,
un allegro de luces. Quiero verlo volar. Pero este pájaro
huye de mi dedo invasor, revolotea, se encrespa,
pía furioso ante la puerta abierta, trata incluso de
cerrarla, es decir: no conoce el cielo.
Es decir: duele como un pájaro su negativa,
como un bello pájaro de colores y perfiles.
Aparto el dedo herido, le silbo canciones que significan mucho para mí.
Ladea su cabecita (clic) y escucha.
Gorjea un poco, una cascada brillante, me parece
que de algún modo me devuelve la atención.
Se queda quieto, emite algún destello, creo que incluso
algún quejido. Me mira; mira al suelo; trina.
Quiero tocarlo y nuevamente
la bruma de color, el aleteo, el posible picotazo,
las garras abrazando el metal. Aparto el dedo.
Este pájaro que se niega a salir
de la jaula (es decir que no conoce el cielo),
este pájaro aterrorizado por el aire frío de la habitación
es generoso y cruel. Esparce su belleza por
toda la escala del sonido y desde allí, inaccesible, lastima.
Aletea y pía y evita mi dedo e intenta
cerrar la puerta de su libertad, este pájaro
que no conoce el cielo ya es un cielo en mí.


LAURASIA

me gusta ese nombre que se parece
al tuyo, que podría ser el de un país
hecho a tu imagen y semejanza
y que tiene además un eco antiguo,
más que los tambores y que el fuego

un nombre que resuena en mí como
esa Laura ficticia de siempre, ese arquetipo
que después viniste a llenar vos:
Laura, el nombre de lo que es bello,
la mujer antes de la mujer, un continente de deseo

Laurasia: la tierra antes de la tierra.
hubo un tiempo antes de que naciéramos
y hubo un tiempo antes de eso, y antes más y más tiempo,
y unas láminas sucesivas en el atlas
no sirven para decirlo: cientos de millones de años,
una eternidad en la que todo
se fracturó y estalló y anduvo a la deriva,
Gondwana por acá, Laurasia por allá, y en el medio
Panthalassa, un océano de nombre gracioso

cuesta hacerse a la idea de las cosas
alejándose infinitamente, primero todo junto y después
el ruido, la catástrofe, la deriva

en un tiempo antes del tiempo
todo estuvo junto y pareció eterno.
nosotros nacimos al otro lado
de un inmenso océano, cuando ya todo era imposible.
Laurasia: las cosas como siempre debieron haber sido.


FLASH 

"son hermosos", 
dijo el rubio mientras se acercaba 
tenía la cámara 
en la mano 
y una remera azul 
"son hermosos", repitió al advertir 
que no lo había entendido 
mi chica se volvió 
y su cara rozó la mía otra vez 
sólo atiné a agradecerle protocolarmente 
a ese desconocido que se nos había acercado 
en algún lugar del parque lezama 
ella creo que sonrió 
y después se volvió hacia mí 
y "el rubor poblaba sus mejillas" 
literariamente. 





MANIFIESTO 

un fantasma recorre mi cama 
un susurro en el cuarto vacío y quieto 
un clamor silencioso de revolución un ejército 
de hormonas agitadoras 
pienso en vos sueño con vos 
todo lo sólido 
se desvanece 
en el aire. 


NUESTRA

nuestra tenista está gritando eufórica con el ceño fruncido en desafío el brazo pegado al cuerpo el puño cerrado en alto
las piernas flexionadas en un instante congelado (empuña la raqueta por lo alto del mango el torso inclinado a la derecha la boca abierta
en un grito eufórico de labios finos los ojos en sombra las cejas debajo de la vincha y en el medio la frente pura con arrugas de pasión como en una publicidad
la nariz justa el pelo la oreja la muñeca perfecta las piernas de tenista y el vestido corto retrepado y en el hueco se aprecia claramente la bombacha crema)
se ve también con claridad la cadenita el medallón centrado perfectamente en la planicie bajo su cuello como encajonado entre las sutiles marcas de las clavículas y sin caer hacia el abismo entre las tetas
invitan a comulgar sus piernas: la izquierda casi recta - la derecha un poco levantada en el aire acompañando el grito
nuestra tenista acaba de derrotar a la belleza rusa
y eso es suficiente para ganar la tapa de suplementos deportivos como éste en el que su imagen apenas deja espacio para el nombre y un título breve acomodado como puede ahí abajo
medio tapado por las estribaciones del vestido sobre la poderosa pierna izquierda apenas flexionada que sostiene el cuerpo grácil/ ágil / contundente / preciso / mortal
ella está baldeada por la luz del sol que traza panoramas blancos en la mitad de su cara pero deja sin tocar el hueco oscuro de la boca
y los ojos recortados en sombra
el sol arroja blancos brillantes sobre sus hombros los nudillos de su puño alzado que tapa el logotipo sobre el seno parte del antebrazo derecho la mitad de la pierna de ese lado y la parte interior del vestido en que se pierde
y sobre la raqueta borde y armazón tira el sol una quemazón blanca
una imagen violenta de victoria patria y de fe y de éxito y de ardor
nuestra tenista antes no era tan linda
detrás de ella todo está fuera de foco: el fondo oscuro un hombre sentado con anteojos de sol el marcador que indica el match point concluido
antes tenía una belleza agresiva unos ojos penetrantes un buen cuerpo una linda sonrisa en fin nada
pero ahora la transfiguran la victoria el gesto el ardor que también es nuestro
no sonríe sólo grita en este momento para ella no existe nada más que el grito
es algo serio que aquí ahora en la tapa del suplemento deportivo la hace mucho más linda que la belleza rusa con su cuerpo exangüe arqueado hacia adelante caído derrotado empujado a una página interior
(la belleza rusa con la gorrita apuntando al suelo así como las manos la vista la raqueta que pesa una tonelada
un apreciable pedazo de piel dorada cubierta de blanco con volados un pedazo consumible y descartable)
en cambio nuestra tenista ahora convoca al ardor
al sueño de gloria al sueño húmedo al sueño nacional
no hay sombra que vele la bombacha clara entre sus piernas pero sí sus ojos y su boca y su pelo ahora oscuro y sin embargo hay una sombra más
el abismo comprimido entre sus tetas
un abismo donde entra un tomo de psicología social o la palma de una mano abierta o una nota enrollada lista para ser arrojada al mar en una botella al mar o acaso un porrón de cerveza
nuestra tenista es fuerte y hermosa
nuestra tenista le ganó a la belleza rusa
nuestra tenista convoca al ardor y al sueño patrio
y nosotros un poco avergonzados guardamos en secreto el suplemento y apagamos la luz.



El lugar de Zeus

Revienta lo dialógico y el zumo
desborda las costillas y chorrea
sobre los planetas prohibidos,
que se derriten en una celosía y entonces
lloran y entonces arden.
Es el amanecer, el tiempo del posible.
El grito hace crujir los estadios retrógrados
en que se piensa, amargos, craterizados,
chamuscados en el apogeo de los
antiguos zumos de la verdad.
Estruendo frente a la puerta de roca:
desde la invisible frontera
de siderales cosmos
ha vuelto el dios.
Truena el afelio. Revienta.



Tengo que decir

Lo que pasa es que me cuesta admitirlo tengo
miedo de escribir que escribir no sirve
y tampoco es eso, no, tampoco es el exceso
de la duda que horada y agrieta y desdefine
es más bien la no práctica el abandono el segundo plano
el cortinado las borlas el pliegue de la sombra en luz morada
la vida caminar los impuestos el sexo lo que se supone
pero yo no te traicioné escritura
no cuando fuiste una infancia o una mujer a contrapelo
estuve ahí cuando estuviste a veces salí a buscarte
hubo siempre palabras en el fondo de tal mar
y sin embargo es amargo este letargo esta
forma de deslizarse la arena entre los
dedos los dedos sin firma y sin estilo y sin palabras
hay un infierno reservado para los como yo
que circulan por las lindes siempre de tu cuerpo
que no entran de lleno
jamás
vaya si hay un infierno
es por otra parte cierto que aquí estoy
nadando en tu seno senos pechos chupando blandamente
esa leche tuya grulla bella de papel
un gruyére soy cuajado por tus balazos
(si lo sabrá david el que dispara atento los viernes)
voló el tiempo y fue un vuelo de páginas
de hijos nonatos con el alma en el cielo en el suelo
en el cieno están sus almas bellas de papeles chorreados
no te traicioné pero duele y da vergüenza
escritura esto es lo que tengo que decirte
(no no esto no precisamente esto no la
forma de transcurrir la arena de sortear el destino no)
tengo que decirte que te amo
en el día en la lluvia y en la noche
como rayo como rapto como nieve o frustración
cuando estás cuando no estás en sueños en vela como mujer
como a mujer te dedico esta lágrima plegada entre
cenizas de versos que fueron
no basta con saber que no te traicioné no alcanza
es también otra cosa
soy torpe cual chico para esto sabrás
perdonarme he estado en vela estoy en velo pero
realmente se reduce a eso que
decía más arriba y que sigue y seguirá siendo amiga
tengo que decirte que te amo y no sé cómo se escribe



Las pastillas del abismo

en las hipálages demodés / en el prurito desesperante
en este mismo poema / te digo / se trafica medio principado
la hermenéutica abomina de las trilogías
y jala del absoluto apenas
es fiscal de las variaciones / de la finitud / de los abyectos
es un muñeco prestado a veleidades
sin esperanza un sacrificio
núbil que se entrevera / holla una luna en / algún laberinto
acá derramamos insidia / allá pistila la hermosura



A pesar

memorias de lo vedado
la cima cantábrica señalando
ese destituido sueño que nunca
emponzonó su promesa
en esta nubilidad devorada
repito la tortura del facilicidio
no sé nadar pero el soñante
tampoco me enseña
nos aturden las incongruencias
de geranio a soldenoche
somos pésimos soldados y tu cordura frontal
no ayuda
haremos un pesebre violento
los profetas dejarán sus delirieces
en el plato de terracota / en este mundo de venalidades
porque suponemos que morir es creación



Post-

¡Yo ungí al sacerdote etéreo! ¡Oigan, ascetas pedorros!
¡Oigan claramente! ¡Oigan, soldados entre mortales obras!
Hay que susurrar hasta gritar: esto ya lo han entendido.
Pero no objeten ahora. Han surgido nieves claras
y sólo yo comprendo.
Denme corrientes blancas, brutas diosas salvajes;
pero no gozaré, mi obra es esta nieve profunda y muerta,
no profetizo, apenas si exclamo: ¡Cobardía!
Explotar, gemir, romper. Putas mamando ansiosas
sin pudor. Yo dejaré hacer a la urdida concupiscencia
porque aparezco, crezco donde me desplomo,
cuando entrevero dos estériles trompas
en laborioso crujir.
Una tarde blanca entraré en el olvido.



Números rojos

Les debo el lugar tumultuoso, les debo
la corona partida según la costumbre antigua, quebrada en
súbitos venéreos pedazos.
La virtud es un manantial ojeroso del que nacen
fenómenos boquiabiertos que con coraje místico
liban, dicen yo, yo, asaltan con hambres duras
las ubres de la virtud, tabicadas.
El pasado personal, dichoso, merecedor de afecto,
les debo.
Les debo el esperma ígeno tras el corcovo
de diosas del lugar nunca ganado;
a cambio tengo pasto en ruinas, corrientes subterráneas,
un barco que ya se deja arrastrar.
Sé que expiraré, dormiré,
cuando brote el llanto de los cormoranes,
ni siquiera veloces, ni siquiera benditos, sin aceptar siquiera
la recompensa de los sagaces carpinteros.



Justificio

Sólo es la profecía de Muerte liberal
que junta nombres en cardumen mientras yo
lustro los racimos al modo perfecto,
castigo estudiantes dormidos, ahogo deidades mariconas.
Es como desear... Nunca he querido abolir
los cuerpos. ¿Dije una obviedad?
Balbuceé quimeras mientras ellos se incendiaban en el mundo,
leí palmas, distinguí argumentos en días eternos, cansinos.
Una palabra sola, quizá, contra tu profecía: la ruina
de algo disímil, de unas esculturas de cuerpos calientes
aunque estén bajo una luz desmayada.
No, mucho alboroto. Digamos la ronda sutil a veces
de hombres que entran y salen ominosamente,
sueños sin estrellas ungulando frases
contrarias a lo que acabo de escribir.



Sonaneto

Por más que no haya tiempo ni lugar
para el encuentro con que soñé hoy,
mejor sabelo: para siempre estoy
prendado de tu cuerpo, Lela Star.
Difícil dormir antes de las seis
si tu imagen se puede conjurar
a golpe de teclado y aguzar
la punta del deseo, Jenna Haze.
La noche juega con su propia ley:
no soy culpable de eso, Bella Rey,
ni de tus líneas tersas, Gaby Fox.
El alma de un poeta también es
sensible del derecho y del revés,
Aletta, Sasha, Traci, Rachel Roxxx.



No es forma

puñaladas le
asestamos tiros golpes de puño palos
de frente y de perfil le pusimos
trampas le taladramos los oídos le hicimos tragar
petardos le envenenamos la comida le pinchamos las sienes con agujas
hasta que dejó de gritar incluso
le tiramos dardos cuchillos granadas bombas hache
toda la maquinaria de la muerte seguro
que con eso alcanzaba y después
le pusimos vendas curitas gasas con merthiolate
paramos
la sangre le dimos sopa caliente lo arropamos
sentados junto a su lecho lloramos le contamos chistes lo abrazamos hasta que
se recuperó se puso mejor y otra vez más fuerte que nosotros
o sea que no es forma evidentemente
así no se mata al amor
querida



UN ABISMO

Justo el otro día les decía a mis entrañas que
sería bueno tener o clavar o gastar un silencio verdeazul
un planetoide de ira entre tanta máscara perdidosa
sin que sea –les decía yo– un manojo de instantes de
contemplación excusa de para por mientras la melancolía

supieron sabrían ellas entender
son algo son un caso no tienen nada que ver con mi cabeza
ninguna sensación hay no logo no tufillos de dolor demasiado
actuado en mi lugar
quise convencer a la linfática mirada
de gustar gastar un abismo rojinegro
algo realmente feo en cuadro de tal magia technicolor
imprimir incertezas en torrecita de huesos varios

quise decir que estén alertas y sin embargo
hay otra sirena en mí, un aullido sangrante, un
volumen aturdido en el volumen de Joyce y de los días

sucedió justo el otro día cuando el día el tiempo eternidad
el instante innombrado se puso gris y frío
en una partida de poker en un planeta que podría ser
mente
que podría ser impunemente o no
cómo imaginar –decía yo– que hay un abismo aquí en esta
pared que encierra tripas y pesadillas
no hubo eso está claro no hubo ni habrá respuesta
para las preguntas que hice el otro día

¿silencio? ¿agujero? ¿abismo? ¿mente?
no sabemos de qué estás hablando soñaron mis entrañas
aquí sólo hay un continuo revolver y un continuum y un revólver
aquí gira y estalla y es una decepción la conciencia realmente

tuve que darles la razón una razón verdeazul
algo de comer de mí tuve que darles
y algo como gatitos muertos o viejos que se quedan sin aire
para que entendieran ellas absurdas de una vez por todas

fueron días fueron fueron fueron fueron
morires como abismos en un revolver de tripas
pero no brotaba no la ira fácil como un cuchillo
no había para un inventario de confesiones limpias no había
ni botón de muestra

sería bueno sí tener un abismo como un silencio
algo feo que no sea de una fealdad
literaria una pila de huesos desparramados
con la carne prendida con las venas con el pecho
latiendo todavía una buena o estúpida razón








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