sábado, 27 de julio de 2013

PEDRO CENTENO [10.276]


Pe­dro Cen­te­no 
Na­ció en Orán, Sal­ta, ARGENTINA en 1964. Des­de ha­ce más de vein­te años re­si­de en Río Cuar­to, don­de ha de­sa­rro­lla­do su ac­ti­vi­dad poé­ti­ca par­ti­ci­pan­do de di­fe­ren­tes ta­lle­res li­te­ra­rios (entre ellos, los dictado por José di Marco). Pu­bli­có sus poe­mas en pla­que­tas, re­vis­tas y li­bros de ca­rác­ter co­lec­ti­vo. Va­rios de sus poe­mas fue­ron pre­mia­dos en con­cur­sos pro­vin­cia­les y na­cio­na­les, co­mo así tam­bién in­clui­dos en di­ver­sas an­to­lo­gías. Publicó los libros Sai­de (Car­to­gra­fías, 2005) y Paciente Caligrafía (Cartografías, 2008). 
Acos­tum­bra a fir­mar sus es­cri­tos con el seu­dó­ni­mo de Luis Pie­dra­bue­na.




En mi aurícula izquierda. Ediciones Cartografías. Río Cuarto. Córdoba. 2013.


En la inmensidad azul

a Javier Adúriz con mucho cariño

Sí, te fuiste en abril Javier
yo venía en el sulky
del campo al pueblo
y alcancé a levantarte una mano
esa tarde cuando te ibas
prendido a la cola de ese barrilete
que alguien dibujó en la inmensidad azul
junto a tu: "canción del samurai"
"tu madre patria" "tu piercing"
"en Palermo" "un suponer"...
Sí, te fuiste en abril Javier
y yo venía en el sulky
del campo al pueblo.






Pequeña cocina

¿Imaginás
mi pequeña cocina
sin la luz de tu mañana
cuando todavía duermo?
¿Imaginás
mi pequeña cocina
sin el beso de tu anaranjado sol
cuando se cuela y entibia
las tres sillas negras
la mesa blanca
mis sábanas frías?
¿Imaginás
mi pequeña cocina
sin la luz de tu tierno y anaranjado sol
(en fin)
sin tu luz
cuando todavía duermo?.








Por un instante 

Apenas (por un instante)
imagino que te confiaron el cielo
recién
ayer (no importa)
porque sé que estás
y me llevas por el fondo verde de noviembre
por un amanecer posterior a una noche con lluvia
por un nacimiento de sol en el nuevo día del laburante
influís y me involucras
(es cierto, vos lo dijiste)
_¡no sé que harías sin mí, Peter!
ahora lo entiendo.








Te calza perfecto

Ese jean (que te calza perfecto)
el pelo recién lavado
la musculosa azul
este atardecer de primavera
esta gracia que ilumina tu voz y me agujerea el cerebro
y te miro (pero no quiero verte)
y me lleno de alegría (pero me siento triste)
y sé que estás ahí (en mi aurícula izquierda).









Cuando el vacío

A veces
pero solo a veces
cuando el vacío (como una noche de tormenta fea)
me rapta
me resta
me llega
aparecen tus senos y tus piernas
y tus manos
a sostener:
mi sueño
mi cuenta
mi rabia
de inventarte
de invitarte
ahí o aquí
adonde nadie acude.






Tu última cara

Desde esta ventana
miro caer las hojas de los fresnos americanos al costado de la ruta
la pareja que acaba de ingresar al motel de turno
el indigente que empuja su carro en busca de alimentos
en esta mañana fría, gris
y por momentos lluviosa
en esta mañana
sin las torcazas en el viejo sauce eléctrico
sin el agua limpia en la pileta
sin su pelo oliendo a hierbas
sin su cuerpo soleado
con su cara incrustándose en mis rutinas
en esta mañana fría, gris
y por momentos lluviosa.








Nieve por la tarde

En el noticiero del mediodía
anuncian nieve por la tarde
y vos estás afuera
con los nenes mimos y las muchachas acróbatas
debajo del semáforo
mayo se parece a julio y el frío no hace huelga
mientras el albañil escupe sus manos
para que el cabo del pico golpee mejor
vos seguís allá
con el pañuelo rojo en la cabeza.









Una manzana negra

El mismo día del cumpleaños de mi sobrina Janet
(cuatro de enero)
murió mi padre
y yo vivía en el campo
con mis caballos y mi perro (el gonzi)
y no pude invitarlo a tomar unos mates
en el velorio sólo estábamos la familia directa
y mi sobrina puso una carta en el bolsillo derecho
de la luna oscura, grande, (como una manzana, observo Janet).









Frente a la estufa 

La casa esta fría (como la conciencia del represor)
los gatos me ignoran y no interrumpen su modorra
enciendo la estufa hogar
preparo café (mientras escucho la radio)
busco mi cuaderno
y me ubico frente a la estufa
y te escribo
y te cuento que es mayo
y la casa esta fría.









Veintinueve de abril

Hoy miguel dice a una de sus hijas:
“_¡espero no me defraudés, y que tu novio sea lindo!”
hoy el hijo de Miguel recluye una pareja de pájaros en una caja
hoy la empleadora de miguel no paga las horas extras
hoy la perra tísica,
amamanta y lame a cada uno de sus diez cachorros
hoy nadie suplica
(hoy).








Retracto

Una mujer duerme en el último asiento de un colectivo
dos adolescentes fuman marihuana en una plaza
un anciano esculpe en las últimas horas de la tarde
los pasos exactos de un reloj inclaudicable
en un pequeño bar (seis obreros)
debaten un juicio que no es juicio
el sudor de un país (que es silencio)
una incertidumbre que interrelaciona un vaso de vino
con el último mensaje del presidente
y yo
pasajero de este colectivo
me recuesto junto a vos, Mujer.









Y vos no estabas

Hoy mientras leo y profundizo tu último libro
dialogo con vos(mejor dicho, con tus poemas)
y te cuento que ayer pasé por tu casa:
te llevé un mantecol (bañado con chocolate negro)
y mi último escrito
y vos no estabas
hoy mientras leo y profundizo tu último libro
dialogo con vos (mejor dicho, con tus poemas).









Debería estar con vos
                                           
                                                            ahora
                                                            deberíamos haber hecho el amor
                                                            hoy.
                                                            Yanina Magrini.

¡Sí, hacer el amor!
como el albañil (con cemento)
como el hornero (con barro)
como el obrero (con sudor)
como el ladrillero (con arcilla)
como el vecino (con gritos)
como el poeta ( con ficción).








Y dijiste octubre

_ ¡cómo me gusta octubre! (para ser concreto)
y octubre selecciona
tu pan
tus niños
tu jazmín
mientras retratas
un sol
una puerta
una acepción
y vos dijiste octubre
(amor).








Lejanía irascible

Llueve sobre la mañana
y sobre Ella (lejanía irascible)
llueve mi pensamiento
por ejemplo hoy:
la comisura de tus labios en la llovizna
la embriaguez de tus dedos en el parque
la ternura de tus senos en el punto
llueve sobre la mañana
y sobre mi pensamiento:
Ella.







Desayunan juntos

Temprano
en la cocina del nuevo día (desayunan juntos)
_ me acompañas
durante el viaje hacia el trabajo
te acomodas en el asiento contiguo
y leemos (de manera minuciosa) los cuentos de Cortazar
temprano
en la cocina del nuevo día
comienza la ficción.


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