viernes, 26 de julio de 2013

MARTA ZAMARRIPA [10.268]


Marta Zamarripa
Poeta argentina, nacida en Gualeguay, en la primavera del siglo XX, aunque habitante de toda la provincia de E. Ríos: De Victoria, donde recibió su educación básica; de Paraná, donde se graduó como Profesora de Lengua y Literatura; de Concordia, donde vivió en las décadas del 60’ ,70’ y parte del 80’. En nuestra ciudad fue Rectora del Colegio Nacional. Profesora en distintos establecimientos escolares del país, de enseñanza media y superior. Dirigió los "Cuadernos literarios" del Diario Concordia, en la década de los 80', donde publicó los primeros poemas de destacados escritores de la ciudad, como Juan Meneguín y Alejandro Bekes. Otras actividades: Ha sido Directora de la Editorial de Entre Ríos, con sede en Paraná, en su época de esplendor, donde publicó a poetas fundacionales de la poesía entrerriana, como Alfonso Solá Gonzalez, Juan L. Ortiz, Gaspar Benavento, Ana Teresa Fabani y Alfredo Veiravé, entre otros autores y géneros, en la década del 90’. Ensayista y conferencista en numerosos encuentros de escritores y congresos literarios del país y del extranjero. Fundadora de la Editorial Río de los Pájaros, de Concordia, donde publicaron varios poetas y narradores del litoral. Actualmente dirige la Editorial Ríos al Mar, en la que se destaca la Colección de poesía Dafne florecida, que privilegia la publicación de obras escritas por mujeres. Creadora de la cátedra de Derechos Humanos en el Nivel Superior de la Enseñanza, en Entre Ríos. Su obra ha recibido numerosas distinciones, entre las que se destacan la Faja de Honor de la Sade de Bs.As., con su libro “Sólo de garzas y otras levitaciones” y el Primer premio del Ateneo Popular de la Boca, en Bs.As., por “Tapial con luna”. Libros publicados: “Tapial con luna”, Ed. Francisco Colombo, Bs.As., 1976; Ayer y Todavía, Ed. Río de los Pájaros, Concordia, 1982; “Sólo de mate para días de poca yerba”, Ed. Río de los Pájaros, 1993; “Sólo de garza y otras levitaciones”, 1998; “Azul de frío”, Ediciones Ríos al Mar, Colección de poesía Dafne Florecida, 2006, recopilación de toda su obra, incluye su último libro, los “Salmos del desamparo”. Ha participado en la Enciclopedia de Entre Ríos, Tomo V, entre otras antologías de poesía argentina.





Pájaros sobre el sombrero de Vincent Van Gogh

Ah, no me olvido,
no olvidaré jamás.

Pero miro estos campos
este fulgor sobre los trigos
este terrón de sorgo
esta sonrisa de agua que oculta el mar.
                                  Aquí en la patria,
                                  digo, esta provincia,
                                  la eternidad
                                  se mueve como el mundo.

Yo lo he visto a Van Gogh
sembrando en estos surcos.
He visto su sombrero campesino
entre los girasoles de Victoria
y su oreja ardida en el atardecer
convocando el vuelo de los pájaros.
Aquí lo he visto.
                      Lo veo todavía.

Ah, no me olvido,
                         no olvidaré jamás
aquella tarde de Berlín
cuando me suicidé en el canto de un mirlo
sin saber que los caballos azules de Frank Marc
estaban para salvarme 
de un naufragio en tus ojos lejanos
ya perdidos para siempre.

Ah, no me olvido, 
                         no olvidaré jamás
aquel estanque,
intimidad azul de la belleza
agua dormida de Monet
donde me ahogué de inocencia y delirio.

Ah, no me olvido,
                         no olvidaré jamás
aquel portal, aquella aldaba,
aquel cielo de siglos de Toledo
precipitado por el Greco.

Ah, no me olvido,
                         no olvidaré jamás.
Pero Van Gogh
                         no estaba en los museos.

Yo lo he visto flotar 
sobre los Girasoles de Victoria.
Liviano más que el aire.
Reconciliado con la dicha.
Definitivo de fulgores.

Lo he visto entre los sorgos.
Lo he visto entre los trigales.
Y el viento levitaba su sombrero
y cardenales amarillos de las islas
cantaban sobre su cabeza
y miles de pájaros
picoteaban los granos de oro de su corazón.







MUJERES

Sé que nos une este silencio.
La pureza de caminar desnudos pedregales.
Estos grises días grises
que transitamos solas, que sabemos.
El humo en los rincones.
La opaca fruta de los paraísos
ilustrando ventanas.
Hemos crecido juntas.
Germinadas por lluvias,
por rocíos,
por el dolor de estar a la intemperie,
de sacar nuestro ángel del tacho de basura
de tejer la esperanza con la aguja de mierda de los días.
Rezándole al amor,
a nuestros muertos,
al hombre que mataron en Camiri,
al retrato de  ayer con nuestras trenzas.
A todo lo que es puro todavía
entre el chicle, los anticonceptivos
y la mugre en inglés que nos contagian.
Nos rebasan a gritos las mujeres que somos.
Con luna creciente.
Con broncas.
Con nostalgias.
Con unas ganas locas de hacer pueblos
de nuestra sangre ardida, enamorada ...
Y así, desvencijadas,
nos inventamos calles con yuyitos
para que duelan menos los zapatos
y se ablanden los ojos,
los gatos,
los zaguanes.
Nos calzamos la voz. El almanaque.

Hoy hace mucho tiempo que nos pesan fusiles
de estar y estar y estar en pie de guerra.

"Azul de frío" 
Edic. Ríos al mar - 2006 -








SALMO I

Hijo de la tierra me muestro
HOLDERLIN

Perdido en la tormenta…
Enrique SANTOS DISCÉPOLO

Oh Dios,
despega tus oídos de la música celestial de Bach
y escucha la música de la tierra.
Escucha mi corazón en la noche,
dislocado como un pobre loco
salta por las angosturas del pecho.
Escucha su salto de ciervo herido,
su latido insomne que no cesa.
Días y noches atrapado en los senderos
de su propio bosque.
Bosque de malos días. Bosque de malas noches.
Indefensos estamos.
Y tu silencio nos cubre como una espesa manta,
por donde no se cuela
ninguna palabra, ningún consuelo a la aflicción.

Oh Dios despierta.
Despierta Dios de todos.
Hijo de la tierra me muestro.

(De Salmos del Desamparo en "Azul de frío")






SALMO II


…Aullando entre relámpagos
Enrique Santos Discépolo

Oh Dios, si estás ahí,
despierta.
Despierta Dios de todos.
Muestra una ira descomunal.

Los poderosos del mundo
cuentan las costillas de nuestros hermanos
que tiritan en la noche del desamparo.
Reparten el opio de la muerte.
Distribuyen el hambre.
Los pobres niños de los pobres
caen al sueño con inocente sonrisa
narcotizados por la inanición.
Salvajemente ríen en su ostentación de poderosos
y maldicen, abominan de nosotros,
los que clamamos ante tu silencio,
los que tenemos hambre y sed de justicia.

Oh, Dios, despierta.
Despierta Dios de todos.
Desata una ira descomunal.
Antes de que los pájaros dejen de cantar.
Antes de que los pájaros canten sólo para los muertos.

Y en el coro de los justos
hasta mi carne descansará en la esperanza.

(De Salmos del Desamparo en "Azul de frío






ETERNIDAD DEL SOÑADOR

Alguien corre el velo de los días
y el río pasa como un ángel.
Nuestra vida va con él
y es un nenúfar cerrado
cosido con los hilos de la tarde.
Quién lo recibirá aguas abajo
en el imperio de la Victoria Regia.
Puerta de transparencia,
catedral invisible
un sueño
convocado por el insomne soñador.

(a Tomás Vladimir Santich
a Julieta y Georgina)

(De Salmos del Desamparo en "Azul de frío")






NIÑA SIN NADA

Criatura dulcísima de ayer,

habitada de pájaros.
Niña sin nada,
asomada a una rosa.
Te miro desde mí.
Te me pareces.
Con vestido de seda
y un asombro encendido que dura todavía.
La luz desbaratada de la tarde
me trae siempre a vos.
Me reconozco aún en la ternura
de tu boca que calla
lo que dicen tus ojos.
Dulce estás.
Sólo miras.
Créceme el corazón
detenido en tu asombro.

A Olivia Barozzi, mamá.

(De “Sólo de garzas y otras levitaciones")







FOSFORECENCIAS DEL MUNDO

                         El Comandante

ha vuelto por sus huesos. Cava
la historia su fosforescencia. Trae
países sin fronteras. Selvas
que son un río interminable.

                               Desnudo
los pájaros del monte
le tejen una túnica de cantos.

Todo el aire del aire por sus fosas.
Estira su esqueleto el Comandante.

                             Incandescente
alumbra el pan del desamparo
arde en la mesa de los pobres..

En la noche del mundo
con la cal de sus huesos
Ernesto escribe
que es muy bello
ser una chispa de eternidad,
un enorme cigarro compartido.

(De “Sólo de garzas y otras levitaciones")








REGRESOS

Sonríe ahora

como si regresara de una rosa.
Su cabeza
derrama juventud sobre la almohada,

¿Sueña acaso,
o desviste jardines?

Afuera, la noche se afirma,
derrama su piedad,
nos cobija.

A Mario Meichtry

(De "Sólo de mate para días de poca yerba")







SOLOS DE MATE PARA DÍAS DE POCA YERBA

la tierra es azul
Yuri Gagarín

En las terrazas de la noche
ropiezo el lomo de los gatos.
Con ojos vendados camino cornisa.
Siempre con un poema en la manga
como un amuleto contra el mal de ojo
y con la fidelidad de un ejecutante
hago este solo de mate
para conjurar días de poca yerba y otras yerbas.

              Sí, sí, te creo Yuri Gagarín, te creo:
              la tierra es azul.
              El voltaje de la picana es azul.
              Los huesos de los muertos 
              son un gran río azul
              que hace crecer la hierba nueva en sus orillas.
              Pero anoche vos me dijiste con tu voz
              mirá, a pesar de todo,
              vamos hacia la consagración de la primavera.

En las terrazas de la noche
decímelo otra vez con voz de incendio.
Con un viento de arroz que me levante las polleras
que me haga doler las piernas.
Decímelo desde el cansancio de tus hombros.
Desde tu locura de gran loco.

No te me quedés querida,
mirá
desde un incendio de arbolitos rojos,
astimaduras, óxidos, prisiones,
miedos de cien años de miedo,
             inexorablemente
vamos hacia la consagración de la primavera.

Sí, sí, te creo Yuri Gagarín, te creo.
Juro por todos los muertos
y los vivos que quedamos
que te creo.
Vamos hacia la consagración de la primavera:
             La tierra es azul.

(De "Sólo de mate para días de poca yerba")





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