lunes, 8 de julio de 2013

JORGE RAGAL [10.193]


Jorge Ragal 

Nació en Santiago de Chile, el 7 de abril de 1954.
Seudónimo de Jorge Coke Ramírez
Surge como poeta en los tiempos de la UEJ y solo para diferenciarse del otro poeta, luego hombre de teatro y también miembro de la UEJ “Jorge Luis Ramírez Avila”, reencarna o se re-encanta en el seudónimo de Jorge Ragal. Ragal es una fusión de sus dos apellidos “Ramírez-Galdames”.

Estudió Letras y Lenguas en la Universidad Católica.
Es presidente de la Unión de Poetas de Chile.
Es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile.
Es miembro del Pen Club de Chile.
Es director editorial del Club Vivapoesía.
Ha escrito tres libros de poesía: "Chicles Calientes", "Como vida hay una sola" y "El hombre se escribe".




NO QUIERO PERDER

No quiero perder mis dientes en una pelea callejera,
mi corazón en plena luna de miel,
mis dedos en un acto de magia.
No quiero perder mis pulmones en una mina de carbón,
mis ojos mirándome al ombligo,
mi nariz por culpa de la cocaína.
No quiero perder mi hígado en un bar de mala muerte,
mis piernas saltando al vacío,
mi cabeza jugando a la ruleta rusa.





LA TIERRA NO ES REDONDA

La tierra no es redonda como dicen aquellos navegantes.
La tierra realmente es un gran cubo en medio del universo.
Cada cara tiene por cierto territorios y mares.
Sus fronteras están férreamente definidas.
La primera cara es la vida cotidiana sin mayores sueños.
Otra es un verdadero laberinto de espejos.
En la tercera los hombres conviven con complejos avatares.
Hay una cara donde felizmente se lee y se escribe.
En otra se observan playas con misteriosas sirenas.
Y en la última solo habitan nuestros héroes inmortales.




ALQUIMISTAS

Cuando creíamos que la tierra era el centro
del universo, viene este señor Copérnico
y nos dice que nuestro planeta gira en torno al sol.
Cuando nos estimábamos los legítimos herederos
de los dioses, Darwin agrega que nuestra raza
desciende directamente de los animales.
Cuando ya solo podíamos aferrarnos
a nuestra cabeza, Freud por último nos advierte
que no todo es luz en la conciencia.






AYÚDAME

Ayúdame a morir por última vez.
Llévame al aeropuerto más cercano.
Súbeme a un avión o a un helicóptero.
Ordena al piloto que se aventure hacia el mar.
Desnúdame lentamente como si me estuvieras vistiendo.
Acaricia suavemente mi rostro.
Luego coge un fino bisturí  y arráncame el corazón.
Quiero que lo guardes como un tesoro.
Abraza mi cuerpo con una manta.
Lánzame con extrema piedad al mar.
Y reza por todos nosotros.







BONSÁI

Será difícil prohibir nuestras sagradas ceremonias.
Responder nuestros sólidos argumentos.
Minimizar nuestros gestos heroicos.
Será difícil destruir nuestros preciados sueños.
Reprimir nuestros actos solidarios.
Frenar nuestras altas pasiones.
Será difícil cortar nuestras profundas raíces.







CLANDESTINIDAD

Debo usar sombrero y gafas de sol.
También me dejé un ridículo bigote a lo cantante de tango.
Desde hoy respondo al nombre de Faustino.
Me pareció un buen nombre literario.
Camino con especial cuidado por la ciudad.
Yo sigo a una persona pero a mí me siguen tres.
Y cada cual más peligroso que el otro.
Me cambio de hotel día por medio y pago en efectivo.
No hago llamadas telefónicas.
Tampoco me detengo frente a los monumentos.
Ahora bien, ayer se me acercó una mujer en el bar.
Me pidió permiso para sentarse a mi lado.
Naturalmente le dije que sí.
Pero de inmediato me arrepentí.
Me acordé de las instrucciones de mi jefe.
Cuidado con los tragos demás.
Ella me preguntó si cantaba en las noches del hotel.
O si me gustaban los tangos.
Sólo me tomé tres copas de vino.
Por su cicatriz en la espalda me di cuenta 
que era la persona que buscaba.






COARTADAS

Aquella noche de aquel horrible crimen en el cementerio
yo estaba jugando póker con unos amigos en mi casa.
Cuando quemaron el granero yo iba camino a la ciudad.
Cuando se les ocurrió la maldita idea de matar a ese par de abuelos
yo estaba tomando una cerveza en la taberna del pueblo.
Cuando secuestraron a aquella mujer y luego la violaron hasta el delirio
yo estaba con mi hijo en el estadio.
Cuando aquellos hombres tomaron de rehenes a las niñitas  
yo me había tomado un par de días de vacaciones en la playa.
Cuando mataron a aquel joven drogadicto de un certero balazo en la cabeza
yo estaba meditando en una escuela de yoga.
Cuando derribaron aquel avión con 125 pasajeros 
yo estaba leyendo una novela de ciencia ficción.
Y cuando intentaron asesinarme de una  puñalada en el corazón
yo estaba durmiendo una profunda siesta.







FE DE ERRATAS

Donde dice que nació el 7 de abril en Santiago de Chile
debe aclararse que su madre estaba de paso por la ciudad.
Donde dice que fue bautizado por la iglesia católica 
debe explicarse que fue sin su consentimiento.
Donde dice que su primer libro lo publicó a los 33 años
debe adjuntarse un poema de amor que escribió a los 21.
Donde dice que no se le otorgó el título de profesor de estado
debe declararse que fue porque se construyó su propia carrera.
Donde dice que vivió un tiempo en la costa del pacífico
debe mencionarse que estuvo una época internado en una clínica.
Donde dice que tiene tres hijos con su señora esposa
debe agregarse que tiene otra descendencia en Buenos Aires.
Donde dice que habla inglés y francés perfectamente
debe manifestarse que también cultiva el idioma del silencio.
Donde dice que lamentablemente murió en un accidente de caza
debe corregirse que se disparó un balazo en la cabeza.






LA CREACIÓN

El primer día dios creó el sol como el centro del universo.
Y los planetas que orbitan a su alrededor.
Al día siguiente creó a las mujeres y a las sirenas.
Ambas serían atractivas, enigmáticas y fecundas.
Por extraña razón las sirenas no sobrevivieron.
Al tercer día creó a los hombres y a los perros.
Intuyó que el perro sería el mejor amigo del hombre.
Al cuarto día creó las manzanas y las serpientes.
Luego en un momento de éxtasis creó a la Virgen María.
Al quinto día creó la poesía, la música y la alquimia.
La idea era no dedicarse exclusivamente a los negocios.
Después creó los aviones y los volantines para admirar el cielo.
Al sexto día creó la radio, la televisión y las redes sociales.
Tuvo claridad que la humanidad iba a evolucionar virtualmente.
No hizo ninguna mención contra el aborto y el suicidio.
El último día creó a los pobres, los negros y los enfermos.
Se comenta que fue una recomendación de su hijo.






TE REGALARÉ

Te regalaré el diamante más brillante del África
para causar la envidia de las otras mujeres.
Te regalaré un par de esclavos negros
para que te den sombra en las tardes de verano.
Te regalaré suaves pieles de osos blancos
para que cubras tus espaldas en el jardín.
Te regalaré un hermoso tigre de la India
para que lo acaricies en las noches cuando estés triste.
Te regalaré un perfume de pétalos de rosas
para que impregnes dulcemente tu cuerpo dorado
y en el éxtasis azotar a tus esclavos
y tirarlos ebrios y desnudos al jardín
para que los devore tu tigre de la India.
 






TELÉFONO

A las cinco de la mañana me avisan que murió un primo en Birmania.
A las nueve me cuentan que me otorgaron un premio de consuelo
en los juegos florales de Isla Negra.
A las doce me dicen que comenzó una nueva guerra en el medio oriente.
A las tres de la tarde me recuerdan que debo asistir a una mesa redonda 
sobre la importancia de Altazor en la literatura contemporánea.
A las cinco me solicitan que responda una encuesta
sobre las virtudes de la próxima Presidenta de la República.
A las siete me relatan que mi hijo está preso en una comisaría
y que lo dejan libre por quinientos mil pesos.
A las nueve de la noche me invitan a un encuentro amoroso 
en una cabaña con chimenea frente al mar.
A las doce en punto me advierten que sólo me resta una semana.






REENCARNACIONES

Recuerdo una de mis primeras reencarnaciones
pintando escenas de caza en la Cueva de Altamira.
En la Antigua Grecia, estuve en el Liceo de Aristóteles,
donde aprendí que para discutir hay que hacerlo caminando.
Cuando viví en Israel acompañaba a Jesús cuando predicaba
a los cuatro vientos y fui testigo cuando resucitó a Lázaro.
También en el oriente fui un entusiasta discípulo de Buda
y sigo meditando desde aquella época.
Todavía recuerdo que en la Edad Media sufrí los castigos 
de la Santa Inquisición por rebelarme a la verdad divina.
Luego trabajé en el taller de Leonardo da Vinci  
y formé parte del equipo que proyectó el primer submarino.
Yo acompañé a El Quijote en sus fabulosas andanzas
y me encantó cuando peleábamos contra los molinos de viento.
Durante la primera guerra tuve amoríos con Mata Hari
y lloré su trágica muerte acusada injustamente de espionaje.
Finalmente asistí a los cursos de física de Einstein
y desde entonces asumí que todo es relativo en la vida.







ME GUSTARÍA SER DE RAZA NEGRA

Sería un famoso trompetista de jazz.
Hubiese ganado los cien metros planos en Beijing.
Madonna me contrataría como su guardaespaldas.
Habría obtenido una medalla al mérito en Irak.
Bailaría con la maestría de Michael Jackson.
En fin, sería un orgulloso de esta raza.
Habría brillado en los Chicago Bulls.
Me envidiarían como actor porno.
Sería el mejor boxeador del mundo.
Y seguiría cantando como los dioses.








EL COLECCIONISTA

Colecciona actas de nacimiento y fe de bautismo,
diarios de vida y cartas de amor.
Colecciona pasaportes y guías turísticas,
libros de astrología y naipes del tarot.
Colecciona sellos, billetes y estampillas,
insignias y diplomas de honor.
Colecciona enciclopedias y diccionarios,
mapas y cartografías. 
Colecciona tarjetas de visita y antiguas fotografías,
partes médicos y certificados de defunción.







EL PRÍNCIPE DE BABILONIA

El príncipe de Babilonia aprendió a escribir a los tres años.
Era un experto en el uso de la espada.
Una vez le cortó el cuello a un águila en pleno vuelo.
Corría más rápido que un tigre tras su presa.
Fue padre a los trece, a los quince, a los diecisiete.
El príncipe de Babilonia cantaba como los dioses.
Escribió el más bello poema de su tiempo.
Fue el creador de la mítica biblioteca de la ciudad.
El rey lo nombró embajador plenipotenciario.
El príncipe de Babilonia evitó una guerra contra los bárbaros.
Se le otorgaron unas fértiles tierras entre dos ríos.
Sus hazañas fueron motivo de orgullo.
Se escribieron novelas y se entonaron canciones.
Se levantó una estatua en su honor en medio de la plaza.
Una noche de luna llena divisó a un anciano caminando.
Le ofreció hospedaje pero aquel le respondió que descansaba en el cielo.
A la madrugada el príncipe abandonó Babilonia.







EL MAGO

El mago es capaz de elevar por los aires 
grandes objetos como camas o ataúdes.
De vaciar por completo una iglesia católica
o un estadio de fútbol.
De frenar un temible ejército invasor 
o una manada de animales en celo.
El mago es capaz de cambiarse de sexo
o simplemente de color de piel.
De hacer desaparecer las pirámides
o la gran muralla china.
De que un hombre se enamore por primera vez
de un jovencito o de una jovencita.
El mago es capaz de volar a través de las nubes 
tal como un cóndor o un aeroplano.
De enseñarle a meditar a un asesino en serie 
o a un agente de la policía secreta.
De conversar animadamente con quienes agonizan
o con los mismos muertos.






EL PUENTE COLGANTE

Más allá del puente colgante no advierto ningún café.
Una escuela de flamenco.
O un cine para ver una película de Almodóvar.
La casa de mi novia tampoco está en aquella dirección.
A mis espaldas está el Museo de Picasso.
Una cocinería de las mil maravillas.
La apasionante Plaza de Toros.
Y una librería donde puedes encontrar 
las primeras ediciones de García Lorca.
Más allá del puente colgante solo diviso las cruces 
de un cementerio.






ENTRA CON LOS PIES DESNUDOS
Deja en la puerta de la casa tus sandalias de labrador.  
Tus botines que saben de victorias y derrotas.
Tus elegantes zapatos de taco alto.
Deja en la puerta de la casa tus bototos de constructor. 
Tus zapatillas de majestuosa bailarina de ballet. 
Tus zuecos de chica rebelde. 
Deja en la puerta de la casa tus mocasines de conquistador. 
Tu reluciente calzado de viejo tanguero.
Tus botas que caminan bajo la lluvia.
Deja en la puerta de la casa tus calcetas de artesano.
Tus calcetines de alegre liceana.
Tus coquetas medias caladas.
Entra con los pies desnudos como la primera vez. 





UN BELLO MAPA

Descubrí en una antigua librería de mi barrio
un bello mapa escrito en un idioma ya extinguido.
El mapa considera un territorio con altas montañas
donde se distinguen unos árboles que abrazan las estrellas.
Los puntos cardinales están claramente definidos
con cuatro cruces invertidas.
Las montañas y los bosques están rodeados
por un mar con dragones y sirenas.
Da la impresión por un gigantesco cráter que un meteoro
hubiese impactado en el centro del continente.
La imagen de un rey aparece atravesada por una espada
y la de una reina haciendo el amor con dos esclavos.
Se observa a unos preciosos niños jugando a la ronda
en torno a la figura de un ángel caído.
El cielo está decorado por tres soles, una gran luna llena
y diversos aeroplanos y hombres en paracaídas.
Se divisa también un águila negra que lleva una serpiente
y una manzana entre sus garras.
En el tronco de un árbol está inscrita una fórmula
muy parecida a la solución de la teoría de la relatividad.
En cada esquina del mapa están clavadas unas banderas
de unos países desconocidos.
Comencé a estudiar otras cartografías para poder entender
a qué territorio correspondía.
Después de mucho tiempo entendí que el mapa hacía referencia
al lugar de mi última morada.




DECLARACIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Toda persona tiene derecho a jugar a la pieza oscura.
A tatuarse una flecha en el corazón.
A tirarse en paracaídas.
Toda persona tiene derecho a descubrir un tesoro.
A conocer el desierto florido.
A correr una marathón.
Toda persona tiene derecho a escribir un poema.
A reírse de los peces de colores.
A disfrutar un dibujo de Matta.
Toda persona tiene derecho a convertirse en un travesti.
A subirse al carro de la victoria.
A entenderse en mapudungún.
Toda persona tiene derecho a besar a su mejor amiga.
A bailar en el carnaval de Río.
A ver debajo del agua.
Toda persona tiene derecho a donar su lengua.
A beber un vaso de cianuro.

A descubrir su punto G.






DONACIÓN DE ÓRGANOS

Voy a donar mis piernas para que un niño
pueda correr detrás de una pelota.
También mis manos para que otro joven
acaricie dulcemente a su mejor amiga.
Mi esqueleto lo voy a donar a una escuela de medicina
para que sea conocido como el esqueleto del poeta.
Voy a donar mis pulmones a un fumador empedernido.
Voy a donar mis riñones a un par de ancianos.
No creo que pueda donar mi hígado.
Pero voy a donar mis ojos a una famosa cantante ciega.
Quiero donar mi lengua a un amante compulsivo.
Quiero donar mi corazón a una monja descalza.
Y por último voy a donar mi órgano viril a un enfermo de sida.




HEAD HUNTER

Busco a un joven culto, piadoso y de buena familia
para trabajar como monje en un monasterio franciscano.
Los postulantes deben profesar una fe mayúscula.
Y tendrán que abandonar sus riquezas mundanas.
Se requiere una gran experiencia en retiros y misiones.
El vestuario se limita a una túnica, capucho y sandalias.
No es obligatorio el manejo de una segunda lengua.
Pero si un cabal conocimiento de la figura de San Francisco.
También deben poseer una voz afinada para integrar el coro.
Los postulantes tienen que llevar una vida ejemplar.
No deben consumir alcohol de alta graduación o drogas duras.
Tampoco deben abusar del autoerotismo.
Tienen que demostrar un amor especial por los animales.
Ahora bien, ya no se perdonan los actos deshonestos.
El monasterio dispone de todas las comodidades.
No se paga un salario estrictamente.
Pero la congregación se preocupa de su pensión vitalicia.




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