lunes, 17 de junio de 2013

MANUEL DARÍO GRÜBER [10.092]


MANUEL DARÍO GRÜBER
Este creador nació en la Ciudad Marquesa, VENEZUELA un 16 de septiembre del año 1941. Desde sus adolescentes 17 años recorre los predios poéticos. Periodista, actor y relacionista público. Se desempeñó como Director de Cultura del Estado Barinas entre el período de 1975 a 1978. En el año 1990 se hace ganador del premio de narrativo de la CANTV. El poeta no nos da tregua.”El tiempo sembró de lluvias el arsenal del bosque”. Naturaleza y Hombre parecen parte de su propuesta.


Pero leer su antología intitulada Memorias y Fantasmas (AEEB, 2001) nos conduce a una Urbe rutinariamente súbita. Es posible disfrutar levemente de la tela, de ese oficio de cazar víboras y encontrarse fronteras prohibidas. Es posible anclar en muelles con barcos rotos. Asirse a la ciudad como quien aspira a multiplicar la forma. Un barba feudal enamora campesinas. La última nota agitará las otras tempestades. El poeta nos hace la denuncia. “Los tecnócratas se instalan en muelles en el último piso de la democracia”. EFRAÍN VALENZUELA

Su última producción poética: Travesías de Fugas, (Fundación Cultural Barinas, 2002).




De
Manuel Darío Grüber
naturaleza y hombre
Capa de Régulo Pérez
Barinas, Venezuela: Edciones del Ateneo de Barinas, 1967






ECCE HOMO

He paseado mi vaguedad
por el muelle de los barcos rotos.
Aquellos que trajeron las aves de mal agüero
trepadas en sus mástiles.

He recreado mi soledad
en el cobijo espectral de los navíos
oteando horizontes de ceniza
oliendo los almizcles de siempre
con heces de tierra firme.

No trabaja mi memoria resumiendo edades
sólo se hincha la garganta
por donde saldrá mi grito
inesperadamente.

He venido hasta aquí
arrastrando vicios de la ciudad
y lavar mis heridas
con el salobre oleaje. 







FILTRO DE HIEL

Abogo por mi admisión en el mundo ausente.
Sin embargo
abogo también por el ser que se encamina
por senderos de luz
sombras
y rosales malolientes.

Trilla la conciencia
el mal divino que agota al espíritu
(sereno desdén a lo deseado).
Y como natural malevolencia
el crónico humor de bilis derramada.







SENCILLAMENTE ARCILLA CON ALGO DE METAL

Sencillamente arcilla con algo de metal
fue tu cuerpo de luna opaca
cuando la noche abrió sus redes
y atrapó los peces luminosos
adheridos a nuestra soledad.

Inmensamente mía
Sí que lo eras!
enmarcada en portentos 
aljibe para mi sed
(sangre dulce y nueva)

Moldeaba la forma requerida
— qué sé yo —
pero no logre mi ideal
porque eras
sencillamente arcilla con algo de metal.







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