martes, 4 de junio de 2013

FLORENCIO FAÚNDEZ SAAVEDRA [10.012]


Florencio Faúndez nació en Iquique (Chile) en 1947, pero ha hecho casi toda su vida en Arica. Su poesía –de sello, muchas veces, regionalista- lo sitúa como uno de los mayores poetas nortinos.
Es Florencio Faúndez Saavedra un poeta importantísimo en Arica y figura destacada en el ámbito muy ancho de la poesía nortina contemporánea. Con justicia se le ha incluido en casi todas las antologías que se han hecho en el norte de Chile.
La poética de Florencio Faúndez Saavedra es de una particularidad muy sugerente. Su verbo, a veces, es irónico, a veces es alegre…a veces es la imagen de su propia tierra y su gente. Tiene el don de la soltura del lenguaje como pocos poetas: el verbo le fluye con rapidez.


A continuación muestro, como una sola prueba de su talento poético, el trabajo “PORVENIR” publicado en la antología “ESPEJISMOS”, realizada por el poeta y ex profesor universitario Luis Araya Novoa en 1997.



PORVENIR 

Al final, terminaremos por rebajar 
las viejas cumbres de los cerros 
para que vean de cerca
la desnudez de tu cuerpo,
sin que tengan que pararse
sobre la punta de los pies.
Espantar la aparecida camanchaca
o desviarse sin rumbo
 por las carreteras de la cibernética
en busca de la tierra prometida.
Esperando hallarte en contra del viento
donde mantienes todavía en celo
tu escurridizo ombligo,
el último baluarte de caza
que nuestros antepasados no enterraron 
junto a sus semillas y cacharros






ROPAOVEJERA

Hurgas en mis cosas
mi rostro
mi acento
mis iniciales
mi ropa deslavada
o algo que finalmente
me identifique
con la gran tierra
de los conquistadores
y tú,
la eterna vencida
cada vez
que enfrentas
una ventanilla
por la información
que nadie se molesta
en entregarte
porque las manecillas del reloj
presionan desesperadamente
por juntarse
y tu historia
es archi conocida.






ARICA 2012

Caerán las barreras de las fronteras 
y los cielos se abrirán majestuosos 
esperando que aparezcas radiante, 
iluminada, 
rodeada de aguas y frescos manantiales 
con nuestros nombres de pila 
colocados en los nuevos corredores 
del territorio que esta vez 
si llegarán lejos a Roma. 
Los vecinos llenarán las calles 
comentando nuestros secretos 
de fin de semana. 
El almacenero de enfrente 
te ofertará comida china, 
yogur, queso y pancito fresco. 
El suplementero más ambicioso 
tirará por debajo de la puerta 
el nuevo valor cambiario del dólar. 
el euro, el yen, el peso chileno 
y las últimas disposiciones 
con la nueva planificación de la urbe: 
casas sin cielo 
para acoger milagros. 
La población continuará 
con la aceptación ritual 
de las momias de siempre 
rellenando nuestras mentes 
de encuentros cercanos, 
chupa cabras, salidas de mar, 
de madre, techos voladores 
y la larga lista de inversionistas 
que esperan por un cupo 
casi imposible. 
Tampoco te extrañará 
que el tiempo esta vez 
pronostique 
que cientos de bombas 
podrían caer ahora 
sólo en objetivos militares 
a unos cuántos metros de escuelas, 
sin que las dañen, maten civiles 
ni hagan desaparecer hospitales. 
Menos desearás 
guardar un día 
por los que están muriendo 
al recibir una carta. 
Los sábados podrás aprovecharlos 
lanzándote en la ancha cama de dos plazas 
que luego estirará tu tía 
protegiéndola de miradas blasfemas 
en alguna feria de antigüedades. 
Como tu miedo acostumbrado 
a que salten por la reja de calle 
los que perdieron su lugar y su silla 
junto a los que quieren adueñarse 
de techos y alturas 
agarrando el mejor vuelo 
que les ofrecen cada día 
a los ariqueños 
con todos nuestros esfuerzos 
de poderlos sujetar 
de un pie, una mano o la cola 
mientras se pueda.



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