martes, 28 de mayo de 2013

JORGE ANDRÉS PAITA [9909]


Jorge Andrés Paita. Buenos Aires, Argentina 
(30 septiembre 1931 - 27 octubre 2012). 
Publicó los libros de poesía: Cuatro puertos (1976), Señales del segundo milenio (1983), Eros en Amazonia (1998) En prensa, un poemario de próxima aparición. Recibió la Pluma de Plata del Pen Club, el Premio de Poesía "La Nación", el del Fondo Nacional de las Artes y el Municipal.




AD PROFUNDUM


Ante el día por verse,
papel en blanco, silencios,
el vaivén de palabras vanas
ante los ojos,
y uno piensa, uno piensa.
Toda alianza quebrada ya con la altura,
tampoco señales, voces
para el hombre guarde tal vez
el otro reino, el sombrío,
que pisaron plantas mortales
-osados descensos, lujos
desdeñados hoy día por la costumbre.

No soy digno,
perdón, callados señores:
yo quise saber siquiera
si un gran delta sembrado allá de miembros y rostros yertos,
bajo el frío andar de la luna,
para Sus Tenebrosas Majestades es como nieve
que desde el suelo filtra a estos negros ríos,
si el estrépito del caer
de una Edad con sus viejas torres
aquí sólo es oído como otra hoja
que da al viento un otoño.






EN LA MUERTE DE BLASETTI

Te seguiré encontrando, viejo taoísta,
por las islas del Tigre mientras Dios quiera,
y al promediar el mismo vagabundeo
nos diremos, tal vez al pasar la casa
cuyo nombre es “Mallorca”, que ya es bastante
de senderos exiguos, de puentecitos
enclenques sobre un arroyo,
de taciturnos perros de inmóvil cola.
Y sentados en el “Riviera”
beberemos un lento vino junto al Sarmiento,
dejando flotar el humo del cigarrillo
en un rayo de sol filtrado de entre los sauces,
la mirada perdida en la huyente estela
de la estridente lancha, el rítmico remo,
silenciosos en el instante los corazones,
pasajeros eternos. Y antes
del deprimente ocaso,
como siempre, caro poeta inventor de enigmas,
fabulador de cósmicas miniaturas,
sublime y grave embustero,
tomaremos el tren de vuelta rumbo a Barrancas.
Y a la ciudad inhóspita más templados
volveremos (irremediables
isleños entre el tumulto),
rememorando versos,
mentando tal vez amores,
haciéndonos cierto guiño
de fantasma a fantasma, libres,
tú sin novia de un día, yo sin mi viuda.

2005







Un maestro del zen fortuito

Ella entorna los ojos en la pantalla,
prestando atención y oímos la voz del hombre
que resume en la sala en sombras
los dos cumplidos milenios del Dios cristiano:
“Puedo vender diez días de cinco estrellas
junto al mar, la nieve, en el bosque;
puedo hacer inmortal el nombre de un queso;
la apoteosis de una burbuja”.

Al salir caviloso y cruzar la calle
sorteando codos urgentes, guiños de focos,
bocinazos, me para el palo borracho
que se funde en gran calma con el incendio
terminal de la tarde: “Tú, contador
de milenios y de minutos,
averíguame si estas tontas flores florecen
en la era de Piscis o en la de Acuario”.







Letanías de la insumisa

Expiró, dejó arriba un cuerpo de vieja
en el curso igual de los días,
y furtiva por la ciudad que habitan las sombras
sin querer se ensimisma tanto que la descubre,
desde el ubicuo trono de las tinieblas,
la deidad estigia: “Caray,
ni tú, buena moza, sobras
en la fábrica insomne del universo”.
Y le dijo lo que tenía que hacer de muerta.

Así se oye allá abajo  —mientras sus dedos         
de fantasma mueven las cuentas
de tanto varón burlado—:
“Tuyo el beso aquel y aquel otro,
la caricia negada y negada, tuya;
tuyo el páramo que atesoran los hemisferios
sumidos de mi corpiño,
el terrón que envuelven mis tercas, morosas enaguas, tuyo”.
Así canta siempre y arriba crecen los robles.

(de Eros en Amazonia)






AFTER SIX

Hoy no quiero bocados
pringosos ni animal muerto,
no voy a fijarme metas
y espero que nadie estorbe
tan enorme silencio de la luna en el patio.

Renuncio a hacer el recuento
de mi vida, que es como todas,
y renuncio al asesinato,
de manera especial a ése
que aún me tienta, me tienta.

Un baño, sí, cigarrillos,
té claro y algunas frutas:
esta noche me tocan
música y versos hasta que me canse.


[De su libro Cuatro puertos,
Editorial Cuarto Poder, Buenos Aires, 1976]








Tres sonetos


REVISIÓN DEL "GÉNESIS"

                               a Alina Diaconú

No fue el primero aquel primer pecado
de la crónica hebrea, me decía
una bella rumana y refería
el caso en Transilvania así variado.

No en parecer, en ser se complacía
el casal primordial, bien retratado
cada cual por el otro y aprobado
por Dios, que contemplaba y asentía.

Sin cuidar de la imagen, que es alarde
del fragmento fugaz, total presencia
eran los dos desde su eterna esencia.

Pero al ir a tentar, aquella tarde,
del río del Edén en el reflejo
se miró Eva y se fraguó el espejo.








VIUDEZ VIRTUAL

                       a S., siempre viva

¡Falaz viudez!, Beatriz era casada,
alma leal, secreta rosa abierta,
y nos unió una unánime mirada
nomás y entre ambos se cerró otra puerta.

Mientras guarda el lucero su morada
a veces hacia el alba me despierta
pues no adultera ya con la escapada
y, tan joven, se olvida de estar muerta.

Como yo de estar vivo o parecerlo
cuando aventuro con paso sin moverlo
de aquel atolladero del destino.

Hoy nos soñé y era una novia grave
junto a un novio furtivo: ella lo sabe
y lo sé yo y lo supo el florentino.








LAS CARTAS SOBRE LA MESA

                      a Santiago Sylvester

                   decit ¿qué queredes?,
                   fablat verdadero.
                                   Santillana 

El poeta es el déspota más puro.
hasta hace un tiempo penas imponía
cuando variando poses de agonía
jugaba al triste, al mártir, al oscuro.

Más fuerte había tallado cuando, duro
soldado o monje, invocación hacía
más al Sol que a la Luna y la poesía
múltiple voz alzaba a su conjuro.

Y hoy lírico no más, y postrimero,
cuando pinta convicto lo que sueña
aún la imagen del magín se adueña.

No busco votos, hablo verdadero:
te hago sentir, sintiendo, lo que siento
y, pensando, pensar mi pensamiento.



de Selección Lírica (Editorial Vinciguerra, Bs.As., 2004)



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