viernes, 3 de mayo de 2013

ELSA LANGER [9.730]


                                                                                                                    FOTO BY RubiArt   



ELSA LANGER

Elsa nació en Austria o tal vez en Alemania, alrededor de 1932-1933, en el seno de una familia judía religiosa.
Sus padres Aarón (o tal vez Amnon?) e Hilda Sokolosky la nombraron Hildegart (pero la llamaban Hydrilka , como sobrenombre). Tuvo un hermano mayor que ella, de nombre Arnold.

Siendo una niña y viviendo con sus padres y hermano en Viena, los nazis alemanes tomaron el poder y comenzaron los atentados y persecusiones  contra los judíos en ambos países(Austria y Alemania).

El padre de Elsa, un docente e investigador fue despedido de su trabajo por ser judío. La familia se traladó a la zona de Baden Baden(en la vecina Alemania), y compartieron la vida campesina con los abuelos de Elsa(que ya tenía 6 años de edad) y Arnold, que habitaban una casa grande en la zona de granjas.
Los padres decidieron que había que hacer escapar al hijo Arnold, que le llevaba pocos años de edad a Elsa, para salvarle la vida, ya que no había forma de salir del país en forma legal. Y es así que en 1940 entregaron el hijo a un judío religioso alemán al que pagaron para que lo saque de contrabando del país.

En 1941 los nazis arribaron a la  granja y asesinaron a la abuela y se llevaron al resto a ghettos y campos de concentración y exterminio (Theresienstadt hoy Terezin, y luego a Bergen- Belsen).

Felizmente los miembros de la familia lograron permanecer en vida, a pesar de los grandes sufrimientos de esos años de encierro y mala vida.


Al finalizar la guerra,lograron reunirse nuevamente.
 Luego de hacer grandes esfuerzos para encontrar al hijo ARNOLD, del cual no se sabía si había logrado escapar y si aún estaba con vida y donde, la familia decidió trasladarse al Uruguay en busqueda de iniciar una nueva vida, lejos de los horrores de los sufrimientos de la segunda guerra mundial, y del genocidio que los nazis alemanes y sus aliados nazis y fascistas  europeos orientales habían cometido especialmente contra los integrantes del pueblo judío ( 6 millones de judíos inocentes fueron vilmente masacrados...).

En Montevideo no fue fácil arreglarse para subsistir, sin idioma y sin dinero. El padre partió hacia Chile en búsqueda de trabajo y se perdió su rastro...


El abuelo falleció y Elsa y su madre tuvieron un accidente ferroviario, a consecuencia del cual falleció la mamá y ella quedo muy herida.

Recuperada en un hospital donde fue operada y estuvo internada , fue adoptada por una familia católica que habia perdido una hija a causa de una enfermedad, y la nombraron ELSA SUSANA GARCIA, como a la difunta hija.
Allí creció como una católica, estudió profesorado  de dibujo y pintura y trabajó en su profesión como docente y artista plástica.

Siempre con la idea de encontrar a su hermano Arnold (único miembro de su familia que tal vez estuviera vivo), viajó a Israel en1970 para continuar su búsqueda, pero sin encontrar ningún indicio sobre el mismo.

En Israel vivió en un Kibutz donde fue rebautizada 'ALIZA' (Alicia) que significa 'alegre'. Allí conoció a su futuro esposo, con el que tuvo un hijo y una hija.

Elsa continuó pintando, enseñando, realizó exposiciones individuales y colectivas.

Dueña de un talento natural para las letras, escribió narraciones y poesías, y publicó las mismas en Israel y otros países. Obtuvo varios premios en concursos literarios. 

Entre 2006 y 2008 residió en Buenos Aires junto a su hija y sus nietos, siendo alumna de la Facultad de Filosofía de la U.B.A. en 2007 y 2008 ( a la edad de 75 años...).

De regreso a Israel en 2009, Elsa continuó pintando, enseñando y escribiendo. 
Elsa continúa tratando de encontrar a su hermano sin exito.
Fue invitada a Alemania y Austria a dar charlas en alemán sobre su vida y sus peripecias, y sigue tratando de encontrar más datos sobre su familia y su lejana infancia.
Proximamente viajará a Alemania a dar nuevas charlas y a continuar con la busqueda de su hermano y tratando de ubicar exactamente la casa-granja donde vivió de chica junto  a sus abuelos y familia.   
 Su vida es un triunfo sobre la maldad satánica de Hitler y sus adherentes.

Soy amigo personal de Elsa desde hace más de 15 años y quiero y valoro a esta bella persona que es un símbolo de vida a pesar de tantos sufrimientos. Excelente poeta y sensible artista del lápiz y el pincel.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo 





LORCA

Lorca, porque la amas
¡Lloras!
Tu entretejido en las castañuelas,
ceñido y arrebatado,
contorna el cuerpo del torero.
¡Sangre, arena, sol!

Garbo y nobleza,
que dan al toro
el derecho de defender su vida
castizo hierve tu sangre
ante los trenes de gallinas muertas
sin lucha.
Ves, en las luces estrelladas de los rascacielos,

coronas de los gallos viudos.
Buscas tu latido en Nueva York,
y poque la amas ¡lloras!
La industria anega el río de aceite,
cuando vas a el, por tus jazmines.
Sientes el grito de la tierra

herida en su garganta
por millares de trenes subterraneos.
¡Oh! Porque la amas,
¡lloras!
Tu, hálito de España,
no encuentras ni buscas al hombre
tras las máquinas ni tras los rascacielos.

Envuelto en el aliento de tu pecho,
no ves al remolcador con humo de algodón,
sino al puente trampolín de los suicidas.
Cuando caminas por ella, la ciudad gigante,
en sus rescoldos te quemas.

Pero no temas,
Nueva York tiene pulso.
Tus palabras no fueron ejecutadas
por la barrendera automática.
¡Viven! Viven en las manos
de los hombres que levantaron los rascacielos, 
conducen los trenes y te leen.

Lorca ¡te leen!
Porque te aman,
velero truncado
en la tormenta del mar humano. 



Piedra

Y vino el viento
pálido, 
      fuerte, 
            alado
pero yo era piedra
ciega, 
      sorda, 
            muda
y gimió en mis pliegues
y besó mis manos
pero yo era piedra

muda, 
      sorda, 
            ciega.

©  De la versión, Carlos Morales y Ed. El Toro de Barro 
©  De Negra leche del alba, El Toro de Barro. 



Las sombras

Las sombras enormes reían.
Todos corrían con valijas, vestidos de negro.
El aeropuerto estaba en la meseta.
El avión de acero esperaba con su boca y sus ojos verdes.
Todos corrían hablando lenguas diferentes.
– ¡Hay que tomar el avión!
Una careta blanca sonriente
y otra careta blanca sonriente.
– ¡El avión va a partir!
Todos corrían sobre el piso perfecto.
– ¡El avión va a partir!
Todos corrían. 
– ¡Pasajeros, pasajeros!
Las sombras se morían de risa.
Todos corrían vestidos de negro. 
Una careta blanca se acerca a otra, sonriente. 
¡Hablan, hablan! lenguas diferentes.
Todos corrían, corrían.
Las maletas pesaban.
– ¡El avión va a partir!
Ligero, ligero el avión zumbaba.
Ligero, ligero el avión de acero
de boca cerrada, de ojos verdes.
Las sombras gigantes se morían de risa
mientras todos corrían, corrían.
– ¡Señores, el avión parte!
Zumbido y risas lo ocupan todo.
Los vestidos negros corren, corren
con sus caretas blancas sonrientes
mientras hablan lenguas diferentes.
Las sombras ocupan todo el cielo.
Se mueven muertos de risa, corren, corren.
El avión, el avión de acero zumba, zumba.
– ¡Por favor, señores, el avión parte. El avión se aleja!
Los hombres vestidos de negro apretando sus maletas
se sientan en el suelo.
Las caretas blancas, sonrientes cuelgan.
Las sombras se mueren de risa.
El avión se aleja. Es un punto.
El silencio es perfecto.
Los vestidos de negro fatigados
con sus caretas blancas colgando
estrechando sus aletas
esperan, esperan...
En el suelo yacen las sombras muertas.  

©  De la versión, Carlos Morales y Ed. El Toro de Barro 
©  De Negra leche del alba, El Toro de Barro. 


La mesa

Por qué no cierra la puerta?
Los rincones vacíos.
También el sol se fue.
Olvidó los colores en el suelo y se fue.
Pasaron las horas.
Las siete velas se consumían.
Y yo
bajo la mesa recordaba otra mesa
donde la sangre cálida caía sobre mí.
Sabía sin saber,
sabía sin comprender,
comprendía sin hablar.
Sola,
con los colores del piso que el sol había olvidado.

©  De la versión, Carlos Morales y Ed. El Toro de Barro 
©  De Negra leche del alba, El Toro de Barro. 



Las puertas

Puertas, puertas

grito puertas desespero
– ¡Ábranse!
Aun corro por las calles      grito.
Las golpeo de un lado   las puertas
acaricio el otro
– ¡Ábranse!
llamo a la gente:
– Miren, ¡no se abren!
Las abrazo y lloro,
me arrodillo y ruego
– Puertas, puertas.
¿Por qué no se abren 
las puertas?
Con voz extraña 
escucho decir:
– las cerré en mi infancia
y ya no quiero abrirlas.

©  De la versión, Carlos Morales y Ed. El Toro de Barro 
©  De Negra leche del alba, El Toro de Barro. 

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