domingo, 26 de mayo de 2013

CARLOS CASTILLO QUINTERO [9891]


Carlos Castillo Quintero
Carlos Castillo Quintero (Miraflores, 1966 -): Cuentista, novelista, poeta y editor colombiano. Su obra le ha merecido varios premios. Se ha destacado como director de talleres literarios.
Nació en Miraflores Boyacá, el 28 de agosto de 1966. Ha publicado los libros de cuento Los inmortales (2000) y Carroñera y otras ficciones perversas (2007); las antologías El placer de la brevedad / Seis escritores de minificción y un dinosaurio sentado (2005), y Pisadas en la niebla / Nuevos cuentistas boyacenses (2010); los poemarios Piel de recuerdo (1990), Burdelianas (1994), Rosa fragmentada (1995), Sin el azul del día (Premio CEAB, 2008) y Ab imo pectore - Antología personal (2010).
Con Saga de los amantes obtuvo el Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana de Barranquilla,con Estación nocturna el Premio Nacional de Poesía de Chiquinquirá y con Sin el azul del día el Premio del Consejo Editorial de Autores Boyacenses - CEAB al mejor libro de poemas 2007. Incluido en la Antología Internacional de Cuento La flor del día/Trofeos de la lectura (Brasca/Chitarroni, Buenos Aires 2007), en la Segunda Antología de Cuento Corto Colombiano (Kremer/Bustamante, Bogotá 2007), en Comitivas invisibles - Cuentos de fantasmas (Brasca, Buenos Aires 2008), en El corazón habitado - Últimos cuentos de amor en Colombia (Editorial Algaida, Cádiz España, 2010), y en Árbol del Paraíso - Narradores Colombianos Contemporáneos (Editorial Común Presencia, Bogotá, 2012).
En 2011, con Dalila dreaming, obtuvo el Premio Nacional de Cuento convocado por el Ministerio de Cultura y dirigido a Directores de RELATA. Así mismo fue uno de los artistas seleccionados en la Convocatoria para la circulación internacional de creadores, emprendedores y gestores culturales colombianos - 2011 siendo invitado a las "IV Jornadas Nacionales de Minificción: Horizontes de la brevedad en el mundo iberoamericano - Homenaje a David Lagmanovich (1927-2010)" en la ciudad de Mendoza, Argentina.
En 2012, con Todos amábamos a Monina Klevens, obtuvo el Premio Nacional de Cuento Universidad Central.
En 2012, por segundo año consecutivo, obtuvo el Premio Nacional de Cuento convocado por el Ministerio de Cultura y dirigido a directores de RELATA.
Actualmente dirige el Taller de Cuento Ciudad de Bogotá, adscrito a la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa – RELATA, programa del Ministerio de Cultura de Colombia.

Obra 

Libros publicados 

Piel de recuerdo (Poesía, 1990)
Burdelianas (Poesía, 1994)
Rosa fragmentada (Poesía, 1995)
Los inmortales (Cuentos, 2000)
El placer de la brevedad - Seis escritores de minificción y un dinosaurio sentado (Comp. 2005)
Carroñera y otras ficciones perversas (Cuentos,2007)
Sin el azul del día (Premio CEAB, Poesía, 2008)
Pisadas en la niebla - Antología de Nuevos Cuentistas Boyacenses (Comp. 2010)
Ab imo pectore - Antología personal (Poesía,2010)

Antologías 

Árbol del Paraíso – Narradores colombianos contemporáneos (Común Presencia Editores / Fundación Cultural Libro de Arena, Bogotá 2012).
El corazón habitado - Últimos cuentos de amor en Colombia (Colección Calembé, Algaida Editores,Cádiz España, 2010).
Comitivas invisibles - Cuentos de fantasmas (Raúl Brasca, comp. Editorial Desde la Gente, Buenos Aires, Argentina, 2008).
Segunda Antología de Cuento Corto Colombiano (Harold Kremer y Guillermo Bustamante, comp. Editorial Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá D.C., 2007).
La flor del día - Trofeos de la lectura (Raúl Brasca y Luis Chitarroni, comp. Editorial Desde la Gente, Buenos Aires, Argentina, 2007).
Síntesis Panorámica de la Literatura Boyacense (Academia Colombiana de la Lengua / Asamblea de Boyacá, Bogotá 2003).
9 Escritores Boyacenses (Asamblea de Boyacá, Tunja 1995).

Premios 

Premio Nacional de Cuento Directores de RELATA, Ministerio de Cultura de Colombia, 2012.
Premio Nacional de Cuento Universidad Central, 2012.
Premio Nacional de Cuento Directores de RELATA, Ministerio de Cultura de Colombia, 2011.
Premio de Poesía Consejo Editorial de Autores Boyacenses - CEAB 2007
Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana de Barranquilla, 2002.
Premio a la Mejor Obra Boyacense en el VIII Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá, 2000.






UNA PROMESA

Y si por un río secreto
navegan desnudos los muertos
y un barquero ciego los guía
y, como corresponde,
se queda con el cobre prensado
que los deudos ponen en los ojos
de aquellos navegantes. A ese río,
y a ese barquero
habré de enviar
el agua taciturna que amanece
en mi rostro –la carroña–
el canto maldito que insiste
y, si es necesario,
me abriré una ventana en el pecho
para que salga
lo que de sombra quede
lo que te dañe
lo que no te guste
la piel usada, el corazón y la palabra herida
habré de condenar al fúnebre destierro
con una bolsa de monedas
de oro puro que gratifique
el triste adiós que desteje ese río
y la incesante noche del ciego.







REINO DE ESTE MUNDO

Alguien dijo que en Stuttgart
vive una princesa
y pienso que Stuttgart
debe ser una ciudad bonita
en donde seguramente habrá un río
y un bosque
y adolescentes que tomados de la mano
se dejan tentar
por el agua que baja cantando
y aviones de papel aluminio
que cruzan el cielo
y dejan una estela de humo blanco
y una música que viene
no se sabe de dónde
y que conoce el camino del río.
Y quizá en Stuttgart no haya río
y los adolescentes que allí viven
amen la ceniza
y los aviones que crucen su cielo
sólo sean el transporte de la muerte que vuela
y su música un réquiem.
Pero si en Stuttgart
vive una princesa (eso dijo alguien)
esa ciudad tiene que ser bonita
como ésta en la que el día declina
en donde vive mi princesa
y su paraíso.







CANTO DEL DESTERRADO

El crepúsculo herido sobre el asfalto.
La noche sometida a la desolación de las horas.
La cabeza del guillotinado
sonriente en una estaca.
Y mis pasos perdidos en el dédalo de la melancolía.

Espérame desnuda
Entre los alacranes,
dejó escrito el asesino de Merlín: única huella
en el camino hacia el huerto.
Ensalmo,
conjuro
que me conduce a tu nombre.
Espérame desnuda
Entre los alacranes,
para que el ángel retire su espada
y esta vez,
el amor y la vida sean para siempre.

(De: "Sin el azul del día" - Ediciones CEAB, 2008)






LA CIUDAD

Un Amor desesperado y un lindo
Crimen lloriquean en el barro de la calle.
Arthur Rimbaud


Hay más frío en mi habitación
que en los ojos de quienes aguardan en los umbrales.
Sé que el lecho conserva otra memoria.
Sé que hace años, en esta calle, a esta hora alguien
tocaba una dulzaina.
Sé que tu piel es un privilegio

¿Te has ido? Sin ti no hay alegría.

El parque del barrio mintió tu perfume
en la tarde hizo algarabía y se
hincó
para que los niños subieran en su espalda,
pero el agua de la fuente no reflejó tu rostro.

La ciudad sabe que no estas…

Las calles hacen sonar sus espuelas: su resonancia
marca la extensión del océano
y me mide,
juego a que no escucho, a que no la veo
(pero tú sabes que no juego)
y me mide.

Las palomas durante todo el día y
durante toda la noche
comen y defecan
y duermen
y sueñan que
comen y defecan
durante todo el día y
durante toda la noche las palomas
en la cúpula de la Catedral y
en los aleros y
en los tejados de las casas del centro.

Hay uno que odia las palomas
y las enamora con papeles trenzados.

Hay un tren que pasa seis veces en la noche,
y que tú conoces.

Sé que el olor del fuego te desvela
el comercio íntimo del acero sobre el acero.
(Los rieles son un anillo que luce –asediada por un puñal
de huellas y de frío–
la vanidosa de epidermis asfáltica).
Sé que preferirías que el anillo fuera de plata.

¿Qué has ido a buscar? La ciudad es una niña procaz…

Hay una calle habitada por una hiena
que luce una estopa en la cabeza (en la quijada)
y se empeña en atormentar a las esquinas
con su tufo.

Hay una sirena que agoniza
en el lavamanos de un cuarto de hotel,
y canta una vieja tonada
que repite una promesa fundida en cinco hilos de
oro pútrido
que tus labios recuerdan.

Hay un bar que naufraga cada quince años
y una quinceañera
que permanece en la barra
y hombres de varias generaciones la aman
y no se molestan por el abanico en su rostro
ni por su anodino aire de geisha.

¿Qué se puede esperar de una ciudad
que permite el naufragio de sus bares?

¿Te has ido? Sin ti la ciudad no existe.

Había una Casa de Placer regentada por una muñequita
de cartón piedra,
y un farol de cristal holandés
y un nombre de siete cifras
olvidado bajo el calicanto.

Había una monja que delineaba laberintos
de brusca sangre en su espalda,
con un duende prendido a su ombligo
y un confesor.

Había una viuda con las piernas y
los senos intactos
como caballitos de mar
como siemprevivas
como escaleras tendidas a un cielorraso
que linda con las estrellas.

¿A dónde ha ido la ciudad,
y la Casa de Placer
que olvidó el patio sombrío en el
que una doncella duerme arrullada por los insectos,
y la monja
que gime esclavizada por un cirio,
y la viuda
que cada mañana recoge los cubitos de hielo
que brotan de su colchón? ¿A dónde?

¿Regresarás? A pesar de la bruma.
A pesar de que no llueve.
A pesar de que no hay luna,
por la rosa triste que mi mano ha escrito,
y por mi mano…

¿Vendrás?
La pérfida nieve se tragó mi habitación.
La ciudad se recoge, asustada,
huye de los diamantes crucificados en los ojos del poeta.











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