martes, 23 de abril de 2013

INÉS RAMÓN [9676]



Inés Ramón (Buenos Aires, Argentina. 1962) ha estudiado la carrera de Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Reside desde 2001 en España, donde realizó estudios de poesía en la Escuela de Escritores de Madrid y en el Aula de Escritores de Barcelona. Ha publicado "Circular a veces" (Lola Editorial. Zaragoza, 2012) y ha sido incluida en las antologías "Con el cierzo entre los dientes" (Nueve poetas y un apócrifo en el Bajo Aragón) y "Poesía a la frontera" (Antología de poetes en llengua catalana, aragonesa i castellana. March editor. Barcelona, 2011).



Ha aprendido a respirar
y tiembla,

royendo la quietud.





¿Hacia dónde se extenderá la sombra
que adelgaza el viento,
en qué páramo reptará su huella;
hasta cuándo el laberinto
engullirá la huída
del aire voz agua
nombre
que adelgaza el viento?

¿Cómo zurcirá la noche
aquella ola roída por las piedras
su desnudo
aliento
la obstinación
por devorarse  a sí misma?







Una grieta se abrió en mí como una lágrima

Una grieta se abrió en mí como una lágrima.
Desgarró mi desnudez,
mi perfecta simetría.

Y fue
agrietándose la noche,
el tiempo
agrietado;
los misterios,
agrietados;
los soles 
chorreando cenizas 
por las grietas.
Los despojos, 
los miedos, 
todos los vértigos, 
agrietados.

Y fue en mí sedienta herida 
para beber a sorbos el rocío 
y sus reflejos dorados, 
para respirar 
la inmensidad sin grietas 
y abrir 
aquel jardín perpetuamente ahogado.

Y libre, por fin, sin equipajes, 
sin despedidas, 
volar, 
surgir, 
llegar 
al otro lado.






No avanzará tu sombra sin rozarte.

Clavará su aliento su sed en tus espaldas
murmurando  
naufragios que aún gotean.

Partirá, luego, y la verás marcharse
arrastrando harapos y un deseo
                                    abierto a dentelladas.

Pero no habrá un rastro siquiera, ni una ausencia
                                                     que finja su partida.







Eres

Eres
un fuego
de miradas entreabiertas.

Eres
la violencia que me nombra,
el sueño que regresa, 
que avanza, 
retrocede, 
y se vuelve pensamiento.

Eres
el tiempo que vibra 
y esculpe las noches y los días,
que busca un cauce 
en las cenizas 
de mi voz.






Graffiti

Parpadea
dentro de una mirada
pintada sobre el muro.

Atraviesa
con su eclipse inmóvil
todos los ríos de mi existencia,
convoca
mis peces invisibles
prisioneros en redes de cenizas.

Mira
una sombra de dientes apretados,
el vértigo que tiembla
avanzando hacia la nada.

Instaura la certeza
de habitar un tiempo que devora
los gritos de la huida,

Me clava
al laberinto de insomnio.

Y me cose en la frente
una búsqueda
infinita.






Instrucciones para olvidar

Buscar las huellas fugaces del silencio
y apresar la resonancia
que sigue excavando sus orillas.

Remontar el surco
de esa huida
que ensordece el aire
y naufraga
sobre las olas deslumbradas 
del deseo.

Buscar los rastros invisibles,
escombros de una luz quebrada
por la interrogación del viento.

Y apagar el crepúsculo
con la última gota
del recuerdo.








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