jueves, 28 de marzo de 2013

SELVA SAAVEDRA [9562]



SELVA SAAVEDRA  (CHILE Pitrufquén, 1902 - Temuco, 1990) Maestra egresada de una de las ahora desaparecidas Escuelas Normales de Chile, poeta, fervorosa guardiana de bosques y derechos humanos, jardinera de copihues rosados en la que fue su vieja casa temuquense, Selva Saavedra se formó en el camino literario junto a los subversivos de principio del siglo XX, que con sus gestos románticos, sus melenas y sus poemas, desafiaban un orden que parecía inamovible (Guillermo Ravest) Quizá debido a este espíritu rebelde es que fue, hasta sus últimos años, amiga insobornable de los jóvenes, consejera de enamorados y defensora de causas perdidas. 
Inició su carrera docente en la única y derruida escuela de la aldea carbonífera de Curanilahue, y la terminó en el vértice del sistema educacional chileno: la Superintendencia de Educación, desempeñándose, al mismo tiempo, como Directora del más importante establecimiento de Enseñanza Técnica Femenina de Santiago de Chile. 
Fue una mujer consecuente con sus principios e ideales; valiente, además: ella se atrevió a alzar su voz de protesta en los peores tiempos de la dictadura pinochetista en lugares y ocasiones en que muchos prefirieron callar. 
Sus primeros poemas conocidos datan de sus tiempos de humilde maestra en Curanilahue. Toda su poesía está cruzada por el amor, el vuelo de los ideales, la dramática realidad cotidiana. Todo ello y toda ella está en su poesía. Como un roble viejo y aún tierno. Selva es parte de nuestra memoria colectiva. Con sus contradicciones, sus descreimientos con fe, su voz ronca de ex fumadora y sus ojos verdes (...), con (...) su irrenunciable amor al ser humano y a La Frontera (Guillermo Ravest, Crónica para una maestra poeta) 


OBRAS PUBLICADAS:

- Versos de Amor y de Dolor. (1984) 
- Esta Vida... (1991) 
  
  



EN MI RINCÓN

Sobre la estufa amiga 
la tetera vaharea 
transpira 
bajo su disfraz de ollín. 
El zumo rojo de los leños 
quemados 
entibia el rastro perenne 
de mis sueños 
y este rincón de los recuerdos. 
El agua hierve su canción 
 de vida, para tazas de distancia, 
de añoranzas idas, 
de cafés compartidos. 
Bebo el pasado 
tras estos ventanales 
por el que se filtran 
las rosas, picaflores 
y tantos olvidos. 
Bebo el pasado en mi rincón 
donde la torva soledad 
arremete. 
Sorbo, sola, 
una necesidad de compañía. 







MIS ARENAS

Si vas al mar no llores. 
Tu sal y la mía 
no podrán macerar 
tanta distancia.

Qué estatura infinita 
este dolor me ha dado. 
Si yo alcanzo 
a los labios de Dios, 
en la amarga marea 
dejaré mis arenas, 
mis soledades, 
la fibra que tocaste. 







ANOCHECER EN TEMUCO

Regreso apresurada. 
Por entre las últimas lluvias 
de Septiembre 
miro al cielo y pienso: 
para enrabiar 
al que firmó el decreto, 
por suerte, a las estrellas 
temuquenses no les importa 
el toque de queda. 







TESTAMENTO

Cuando yo muera 
no me cierren los ojos. 
Quiero, desde  sus musgos, 
seguir mirando la vida, 
asomarme cada madrugada 
a los balcones del sol; 
ser parte de la lluvia, pues seguiré soñando 
cada noche callada 
en un país de savias, hojas y raíces 
rumoroso como la vida. 
Compartiré con todos, 
sin que me vean...






MI LÍNEA CREADORA

¿Cuál ha sido? 
¿La que marca el dolor en tantas almas? 
¿La que el amor dibuja? ¿Voz perdida 
o hallada en horas de tormenta y calma? 

Siempre un dardo sutil que hirió imprevisto 
el corazón, fue el que rompió la fuente, 
y en ella asisto 
con espinas y nardos en la frente 
al claro oficio eterno de la vida 
y al negro oficio eterno de la muerte. 

Pero algo nace de mi abierta herida 
y nada excusa la marcada suerte.

Pues debemos vivir para quedarnos 
eternamente en lo que ya perdimos 
y debemos amar, porque al amarnos, 
amarrados al mundo, algo seremos. 

DE: El claro oficio eterno de la vida. 






TOMA MI CORAZÓN

Toma mi corazón entre tus manos 
Y aviéntalo a lo incierto del destino 
Que nada importa mi mortal desgano 
Si son iguales todos los caminos. 

Todo es inútil ya, ceja en tu empeño 
Y envuélveme en la gracia de tu olvido, 
No hagas objeto de tu inútil sueño 
A algo que, sin hallar, ya está perdido.

DE: El claro oficio eterno de la vida. 







ÁRBOL 

Árbol, amigo mío.
Has sido tú en mi vida 
más que un humano corazón. 

Jamás pediste nada 
Y todo me lo has dado, 
Paz y frescura 
para mi sien ardiente, 
sabrosos frutos 
para mis labios llenos de ansiedad. 

Sobre tus brazos vigorosos 
Me alzaste muchas veces hacia el cielo, 
Y bajo ellos trenzados amorosos 
En el doliente signo de una cruz, 
Se dormirá mi corazón un día…
Árbol, amigo mío. 
Has sido tú en mi vida 
más que un humano corazón. 







CHI RENKE 

Selva Saavedra Tañi küme wenhüy Renke
Tañi mogen mew eymi 
Zoyel fimi, ta che ñi piuke. 

Chem norume guillatulaymi nogenchi 
kom eulen 
kümefelen ka füzkü 
tañi füzküam ñi arre ülla-ülla üllumgechi 
kümeke fünke 
tañi nügaytu amkum küle chi wünh 

Tami newen lipag mew 
Wenuntutuen wenumapu tuntenchi nagültuen 
Kizu new umatuway ñi piuke ta antü 

Renke, küme wenhüy, 
Tañi mogen mew eymi 
Zoyeli, ta che ñi piuke. 

Traducción: Juan Ñanculef






Víctor Jara

Sé que te acribillaron a balazos 
pero están tus canciones libertarias 
celestes alboradas sin ocasos; 
amapolas de fuego, pasionarias 
que abren acusadoras sus corolas 
para que el Universo lea en ellas 
una lección de fe. No estás a solas 
engastado tu ritmo en las estrellas, 
pulsas una guitarra de infinitos 
que corea la voz de tus hermanos; 
tierno clamor hoy transformado en grito 
de protesta viril. No han sido vanos 
los altos ideales que sembraste 
en nuestra Patria. Y fue tu sangre ardiente 
el postrer holocausto que entregaste 
mientras lo eterno te ciñó la frente.







Rosa de otoño

Palidez de aroma y se deshojan 
en esta hora de ausencias y del olvido. 
Mujeres de amor o muere de fragancia, 
Rosa gentil? En tu agonía escancia 
Mi alma, el recuerdo de un amor perdido 
En esta hora de ausencias y de olvido. 
Mientras cae la tarde, 
Entre tus sombras, 
Voces de seda en mi jardín te nombran.


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