martes, 19 de febrero de 2013

SEBASTIÁN BIANCHI [9248]



Sebastian Bianchi nació en Buenos Aires, ARGENTINA en 1966. Publicó Segunda Interpretación al Médano de Arena (1998), Atlético para discernir funciones (1999), El trazado Luro-Matanza (2000), El resorte de novia y otros cuentos (2002), Manual Arandela (2009), Poemas Inc. (2010).




1° Oda matrimonial

Ensimismado, junto al mausoleo
de los esposos, en el rancio
almacén -en el corazón
poetizado al mango- un Hölderlin
de Avena yéndose con el viento
de las amapolas.
Petrificados, mármoles de
granaderos, voces que escriben
las lápidas.
El camino de los vates solteros, quemados
en la fiebre de su solo cuerpo
que se deforma… ¡Y van
a parar, cada tanto, en la temporada
en que la más lampiña mejilla
renace, del púrpura al violeta, alegres
tras el tornasolado monóculo!





A nosotros que cantamos los lamentos

Hoy me tropecé con tus ojos violetas y solos.
Me besabas con la lengua en mi hocico de ramera.
Venas calladas, no fuimos invitados a la fiesta de la
perfección, del antidolor y los palacios.
Los poetas oficiales hacen cruces.
Y los fantasmas llevan babuchas a la moda.
Esa que chatea con la noche cuenta de sus pródigas
migajas a las hazañas.
Por eso, ahora que las esquirlas del verano se
desparramaron por el éter y las alas se transforman,
vendrás a buscarnos en el barro, a nosotros
que cantamos los lamentos de los césares idiotas.






Estatuas


1).

Puso el motor en marcha y bajó la banderilla, haciendo desaparecer la palabra LIBRE. Un tictac creciente me fue preguntando por los nombres de María, tras el verbo violentado sexualmente. Esta Pasión siempre nos llega como herida por la urgencia. Es mediodía, toda una vagina solar. Cupido la va chupando. Da besos idiotas y tiene una gran lengua, con millones de rulos. Hoy la réplica plástica harta de su viejo colgajo, desmoronó su figura de antaño, sobre este otoñal desparpajo de caderas y bustos.


2).

Querido Mallarmé: No he prendido el ordenador. En todo el puto día, ¿puedes creerlo? La musa ha de estar en casa de Valéry, quejándose de Degas y las flatulencias en general. ¿A ti cómo te ha ido con ese friso corintio octosilábico? ¿Nada todavía? Ah, todos los acentos son suspiros, todas las notas mezclan llantos con el sonido. Jamás se puede golpear un poco fuerte sobre el corazón del hombre sin que de él caigan mármoles, ¡tan llena de tristeza está, en el fondo, la naturaleza y de tal modo lo que la conmueve hace subir heces a nuestros ojos y nubes a nuestros labios!





Los pedazos

Un tenis melancólico yacía y supuraba viscosidades nauseabundas
en mis señoras de los placeres anestesiados con su chorro negro de lenguas
de lagarto que buscan imperiosamente lamer válvulas hasta volverlas osos que se
desorientan de tu mano con el vapor rosa del efluvio.
Yo te seguía, a tontas, cuando desenroscabas la serpiente
entre las carpetas de mis últimas producciones,
y encontraba un trozo de tu cuerpo para sonreírle a cada instante.
La mínima luz de una mesita me hacía estremecer hasta caer borracho.
Fumaba en las esquinas o veía al viento pasear cogoteando.
Los ojos de una vecina eran rojos y helados.
Tras la araña que formaban los olores con los miles de hilos
de sus fragancias insondables, nuevas al respirar a todo lo largo del verano,
más frescas que el árbol de donde cuelgan los delfines que no se operan,
tus pedazos vagaron solitarios por mis heridas que se abrían como hebillas.
Y a una señal, en el misterioso carrusel de las modificaciones, se hizo una espiral.





Melancolía

…ahora los tirabuzones están allí detenidos, multicolores, en el amorfo
arcoiris que se mueve.
               Los ríos me despiertan; el abejorro baila
                                                                                      adolescente
                                                                                          por
                                                                                         el aire.

Manzanares, hay un jardín mustio de invierno. Banquitos de mármol gris
perla.
El musgo que se empinan sobre los arbustos
                                                                                 abichados.
        Mi padre es el silencio y el desvarío
en el recodo del viento, junto a la higuera y la muerte.
Porque su nodriza le pide siempre el llanto de otoño
las ramas se balancean como la turquesa de miradas lascivas.
       ¡Qué poco que producen a media tarde los arbustos!
       Cuando el gris crepúsculo con sus granitos sobre el cerezo cae en
cámara
lenta.
              Un último violeta se llevan los afanes…






Canto a las viudas del vapor “25 de Mayo”

I.

Cabezas rapadas que van cantando en el futuro, yo los visito con mi máquina del tiempo
que inventé hace antaño en días de soledad y tristeza.
Traigo mi música para todos los muertos, en cada sílaba resuena
el murmullo de una familia. Sus voces quedaron en mí, las amé en los
trenes, las acumulé en los bares, las hice muchas una mañana entre las
enredaderas cubiertas de rocío.
Vi abrirse la boca del hipopótamo y tragarse la nube de mi vida entera,
en una bocanada fui un mosquito para él y mi carne le sabió apetitosa.
Hoy estoy en el petróleo, moviendo las máquinas del mundo,
voy girando en un Winco cargado de vibraciones.





II

PLOMERÍA Y ARREGLOS EN GENERAL. COSTURAS DE TODO TAMAÑO. 


Sección IV -Batallón “Uribe y Pampa”. BUE1OS AIRES, La Cautiva.

Mensajerías “Anibal”, las únicas que llegan a tiempo.


Señorita soltera se ofrece (Preámbulo para una Obra Social) – Batallón “Pequeños
dominicos”, batallón “Alkaselzer”, compañía de “Televisores apagados argentinos”.
La lluvia a baldazos se aleja a través de nosotros.
En las grietas, en el aire negro, abejorros desquiciados por la carroña.
Susurros pasan por entre las cuencas vacías, como aplanados galpones, los festivales en
los rosedales de la música disco. MODA & VARIEDAD, Estreno Inminente. Vestite en
“Casa Mamerto” y disfrutá con sus permanentes rebajas. Te vas a sorprender…






III

Bueno, heme aquí en el cielo. He pecado a lo largo de la vida
para llegar a este tonto pasillo de buenas calaveras.



Ese que veo allí fue peón de albañil,
allí una sirena, una diosa china afrodisíaca, un canciller espía,
una turca de senos del tamaño de una serpiente con sostén a cremallera.
Me parece que mis padres y los padres de mis padres se han llegado como
yo a este infierno -a este cielo de clase media en el que me
lavaban con jabón de tocador Araxá-.
Algunos amigos quieren arreglar la tumba del amigo, otros dicen que no es
necesario, algunos piensan en cemento y piedras cálidas, otros en tierra
como está, otros en laja, en la piedad melodramática del mármol imitación violeta.



IV



He llegado al abismo y siento vértigo


Sonsonetes y cerrojos, y también ustedes, resoplidos:
He llegado al abismo y siento vértigo, fea es la belleza
de la madrugada candente.
Pero vamos corriendo nosotros, a la tontería y al sinsentido,
con las mochilas cargadas.
Haberle empeñado mi tarde soñada a tu estación predispuesta…
Camaradas, búsquenme en la infancia, en el arrebatado estercolero.









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