lunes, 25 de febrero de 2013

JEPPE AAKJAER [9282] Poeta de Dinamarca




Jeppe Aakjær
Jeppe Aakjær (Skive, Jutlandia, DINAMARCA 10 de septiembre de 1866 - Jenle, 22 de abril de 1930) fue un poeta y novelista danés, discípulo de Georg Brandesy de Steensen Blicher, con el que comienza la poesía regional danesa y el uso del danés como idioma moderno. Como poeta se le considera, junto con Johanes Jensen, el cantor de Jutlandia.
De origen humilde, luchó ante las injusticias sociales, sobre todo las sufridas por los campesinos, y por ello se convirtió en un exponente de la literatura campesina de Dinamarca. Su primera esposa fue la también escritora Marie Bregendahl, conocida por su literatura regionalista.

Obra

La obra narrativa de Aakjær constituye un testimonio acre de la vida rural destacando la miseria de las clases inferiores, en donde aboga por reformas políticas y sociales. Su novela más conocida es Vredens Born (Los hijos de la ira, 1904)en donde describe la vida de opresion y miseria en que viven los criados y sirvientes en las fincas rurales; entre otras obras destacan: Hvor Bonder bor (Donde viven los campesinos, 1908), Arbejdets Glaede (La alegría del trabajo, 1914),Bondens Søn (El hijo del campesino,1899), (La leyenda de un criado,1904), (Bajo la estrella de la tarde), Donde hay fuerzas que germinan, 1916).
Su obra poética, fresca y sincera, produjo emocionada admiración en los medios intelectuales de Copenhague: Fri Felt (Campo abierto, 1905), (Canto del segador,1906), Rugens Sange (Cantos del centeno, 1906) y Vejr og Vind og Folksind (Aire, viento y humor popular, 1921).





Jens Vejmand

Jens Vejmand está sentado en el refugio,
sus manos se aferran a trapos parcheados
y a zapatos diurnos encordados. Transforma
con su propio martillo la dura piedra
en pan. Si te despiertas una mañana
cuando el alba comienza a elevarse y
escuchas un sonido metálico una vez,
otra vez y una vez más, no es más que
Jens Vejmand cuyas chispas salvajes
humedecen el rocío. Y si viajas tras las
yeguas de los agricultores y pasas al lado
de un anciano con lágrimas en los ojos, no es
más que Jens Vejmand que busca en vano un
refugio que no se congele. Y si viajando
hacia casa, tiemblan los vendavales del suroeste, y
escuchas el canto de un martillo en alguna parte,
no es más que Jens Vejmand que todavía permanece
allí. Y si el camino de la navidad se alisa ante
la dificultad, no es más que Jens Vejmand, cuyo
martillo declina en una fría noche de diciembre.
Y si dentro de la iglesia hallaras una pintura débil y
desgastada, sesgada oblicuamente hacia los lados,
no es más que Jens Vejmand, cuya vida estaba llena
de piedras y cuya tumba no marcan los huesos. 







Las avenas

Tintineantes y abundantes campanas evocan y bendicen
el alma honesta de la avena, sembrada en primavera
mientras los felices pájaros cantan al anillo del
firmamento, bajo la suave luz del sol. Crece el
rocío de la soleada mañana en dulce sinfonía
interior, escuchando el eco humilde. Los corazones
fríos, insensibles, no pueden ver nada. Soy amigo
de todo lo que crece con cada suave brisa que sopla,
de los árboles ondulantes y de las margaritas con
mariposas. La sonrisa de despedida del sol persiste
un tiemmpo que se extiende lentamente, señal de
paz. 







Noche

Todavía se pone el sol en mi corazón,
mientras que al pacífico páramo regresan
las cigüeñas que anidan en reposo. El
silencio cae sobre el sinuoso camino,
quebrado apenas por un abejorro. La abubilla
vuela, se ruboriza el estanque, las alas
se pliegan, el crepúsculo resplandece. 




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