viernes, 8 de febrero de 2013

IVÁN CAMARENA [9201]





Iván Camarena.
Hermosillo, Sonora, MÉXICO jueves 12 de marzo de 1981, egresado de la escuela de Letras de la Universidad de Sonora; editor, dibujante, tallerista, bibliotecario, locutor de radio y periodista cultural; ha publicado Cuerpos de quedarse, Lamenavajas, Magdalena desnuda jugando a los poemas, y, Andarlanada. Integrante del comité organizador del Encuentro Hispanoamericano de Escritores Horas de Junio y maestrante de Historia Regional y Frontera en El Colegio de Sonora.






un árbol

mirar un árbol
i sentir en la garganta
cómo van creciendo sus hojas
cómo desvía las palabras en el viento

mirar un árbol
i sentir en el vientre
su raíz de silencios

mirar un árbol
i agotarlo en mí







¿cómo?

cómo curarme de la vida
cuando la vida es costumbre de huesos
cartílago de pájaros
lugares de invierno

cómo curarme de la vida cuando a la vida
le duelen las piernas
i se le escapan los días

cómo curarme de la vida cuando la vida pasa de largo
i esconde su boca entre lo invisible

cómo curarme de la vida que me tira piedras i planes
la vida que lleva pantalones flacos i deudas en el hombro

cómo curarme de la vida
i sus ventanas desoladas
su ciudad de ojos
su corazón de tétanos i cortaduras
¿cómo?







de los que soy

soy de los malditos que lloran escondidos
debajo de un atardecer
soy de los asesinos que jamás le arrancarían
los ojos a un niño sucio
soy de los pirómanos que pierden las manos
antes de incendiar una flor
soy de los huérfanos que a todo le hayan un techo
soy de los hambrientos con licenciatura
soy de los que se hicieron viejos en el exilio
porque no aprendieron a perderse en su propia tierra
soy de los bastardos que no supieron callarse
cuando se desplomó el rostro mutilado de dios
soy de los heridos que van siendo arrastrados
por su propia lengua de sangre
soy de los que no se salvan
de lo que soy







subirme a mi fantasma

soy mi propio fantasma:
el que entonces vivió y
vive ahora, en lugar
del que huyó y muere todavía
                        josé pascual buxó


voy a subirme a mi fantasma
un cuervo de ramas que se asemejan a la noche
el entumido paso del vagabundo
la piedra cruzada por un azar en la esquina
los trenes enfermos de la mañana
la silla blanca que sostiene a un invisible
los espacios con soledad que hay de una puerta a otra
las metafísicas para sanar o cortarme las manos
los eclipses a través del aliento
un atardecer de noviembre       un sorbo de agua
mi propia historia de cíclopes

voy a subirme a mi fantasma de alcohol i miel
ese tiempo caminando las bardas
ese mover de arena de las sábanas

voy a subirme a mi fantasma
para decirle que he nacido por el puro gusto de brincar en sus ojos
i dibujarle un colibrí






estar en el mundo

estar en el mundo
sin ninguna dosis de ficción
me duele       me encorva
me hace lento e imposible
tardo en amar los pronósticos del hambre
que anoche causaron en mí una ternura
todo lo vuelvo más difícil como si me estorbaran
las manos varadas en los temores
en la piel que no deja de levantarse desde el frío
ni de escupir esta enfermedad de lo estéril
estos laberintos inútiles que suceden
hasta que algo en el mundo se rompe con hervor
i asomo una pierna a la existencia
que me hace dar el primer paso en esta luz
seguida de pájaros     
de búsquedas repentinas
de niño crecido en el corazón







lamenavajas

nada
jamás
he de decir
que no sea yo

aún lo contrario
que digo
soy






búsqueda

no existen alimentos específicos
para producir poemas
m.c.


sin disculparme
por esta pretensión lírica de clandestino 
yo también salgo a buscar los poemas
i en algunas ocasiones vitalicias
los encuentro cambiando las líneas de sus manos
por un abismo
un instante de dios dejando ver sus cicatriz
o simplemente una moneda

no llevo redes ni arpones como destino
acaso un láudano destilado desde mi voz imprecisa
hacia el mundo i sus escombros
para enterrarlo en el primer verso que se descuide
   i me enseñe sus ojos









magdalena vertical

tan vertical
tan llena de soledad como un cuchillo clavado en medio del ártico
magdalena pasa las horas dibujando vías de tren en la ventana i en sus brazos

camina descalza detrás de los cigarrillos
haciendo eco           en el hueso
                                    de un fantasma negado

destructora del olvido               shamana oscura
usa de amuleto la urna amarga de los solos 
la mano rota de los magos

para conservar su verticalidad
            como método anticonceptivo i alta razón de las heridas
                                   magdalena lee desnuda i de pie
                        el catálogo de los suicidios

por eso escapista oportuno
            cazador de artificios
busco hablar sin promesas con su perfil
siempre más pacífico i menos visceral que su mirada terrible 

i es que magdalena mira desde la nada
tanto
que es imposible no empezar a mirarla






bestiaria

gata descubierta detrás de la noche endulzando con saliva mi cadáver
pantera que permanece callada ante los huesos de la ausencia

mujer de nocivas faunas ahogándome en su leche
                                                                                  hecha de mí

anfibia natural que desemboca en mi lengua
ojo que también respira en el agua

pájaros que esta vez cicatrizan el otoño
suma de águilas frías en el intento breve de un rival infinito

causa de los trenes incendiando como dragones
ficción alojada que me quema
boca de largos fuegos

bestiario puro
                        lamiendo a favor de los poemas






niño jugando en los olfatos de una loba difícil

encuentro
en las ingles de magdalena
los principios del hambre que me conmueve

la jauría preñada
                        que me sigue
siamesa
i a cada paso
                  ejecutora

de los espejos
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen
paz
míreme

míreme desnudo i amanecido
            en el sudor minado de su cuello 

míreme haciendo poemas para narrar los siguientes días
            que iniciarán con lo que puedo ir llamando su ausencia
i que terminarán con lo que puede ir llamando mi distancia

míreme vestido de sus uñas
míreme recién levantado de su cuerpo

como usted quiera
            como se le antoje
pero no deje de mirarme
porque mirándola
me miro









desde sus ojos enemigos

me vi farol derramado
esqueleto goteando los huesos largos en un sillón
piel de la sed        origami en el polvo
espejismo sentado donde se acaban las dunas 
línea de sal enmarcando un poema tan verosímil 
            tan corazón final

me vi con las piernas recostadas en un instante de lobos
como preludio a la cacería de lumbres que se despierta

me vi hurgando en el aire       
contando cada ceniza que parecía un tiempo lejano

me vi sin remedios para este silencio a la medida de mi cuerpo
este callejón de labios sin salida
este sudor capaz del amanecer que me rodea

sepa usted colmena de trigo
dibujo a lápiz de una espalda secreta 
viento que se acomoda en el caserón de los latidos  
sismo en el íntimo cadáver
paisaje concebido como rival de las antorchas
que esta vez me vi viviéndola
acicalando los minutos a su lado
                                               tramando un nuevo camino en su calavera 
i me doy cuenta que todo lo mío acaba en usted
sí en usted que se sabe mi vital enemiga
mi soledad obligada             

no vaya a cerrar los ojos
que no cerraré mis ojos todavía






magdalena i los poemas

los poemas que empezaron en tu cicatriz i terminaron entre tus piernas
como un corazón nórdico
como el latido único del niño
                        que salió de los hielos para quererte

los poemas que gotearon su cera
            sobre esta calle que nos ha mojado la ropa

tantos poemas en tan pocas palabras
cuando sucede un dragón diurno en tus ojos i nos miramos 
cuando algo sin alas cae del último piso i nos queremos

qué dicen si nos descubren cerca de la mesa
vistiendo un tiempo que ya suponemos nuestro 

pero sobre todo
qué callan los poemas
cuando se nos escapa una plática en lo eterno i se reconocen
i usan nuestros dedos para tentarse
i por fin decirse i salvarse
            porque a diario
los va quemando la vida

incluso a media noche
si abren los ojos i nos despiertan 
hacen que tu mano mueva la voz de la nada que toca mi mano
que una hoja en desborde se llene de sangre
i que yo
primer escéptico de lo infinito
empiece a beber de tu cuerpo
                        como un fantasma que se bebe a sí mismo en el aire



el tiempo i tal vez nada

después de todo llegará el tiempo
el gesto arraigado en las manos que suceden sin secreto
ese tiempo en que dos ancianos se topan
para cruzar una misma puerta sin cruzar palabras
ese mismo tiempo en el que dos niños que no saben escucharse
                        luchan por gritar más alto

ese tiempo que no se fija a los cuerpos que lo contienen
            i parece dilatar en los árboles sus segundos 
es el tiempo que se adhiere con distintas manos a cada cosa

es el tiempo que nos sostiene en sus huesos de rincón vacío

i nosotros      que hemos participado en el gran simulacro
                           como una evidente coreografía de ciegos  
acaso podamos contarlo como se cuenta una luz apagada
una eternidad en diminutas goteras 

ese tiempo que no necesita de anunciarse a cierta hora en la mañana
el tiempo que sólo permite los espejos del silencio donde nada i todo se mira 
el tiempo donde las aves ya no deciden el curso de los nidos
            i sí la mujer definitiva
                         el curso de las aves









salir de la madriguera

del pedacito de la noche donde sudamos el sueño
para desdibujar las contorciones
de una muerte hirviendo
que esta vez no perdona las ganas
de embrutecerme sin pensar en las distancias
las ganas de morderle los pies al abismo

…las ganas

todo se lo están llevando mis benditas ganas









breves del hambre

el hambre cuando tampoco se tiene agua
i se nos pierden los labios en la boca
cuando los dedos ya nos quedan chicos
i cualquier destino se nos hace lejos

el hambre cuando andan a mi lado las otras hambres
las de respirar más hondo
las de escribir cuando se habla
las de dibujar con saliva
en estrellas de otro cosmos






¿te aguantas

bien hombrecito
esa cuchillada que no esquiva ninguno de los huesos

mientras le haces
casita al corazón
los días que llueve i quedan charcos

mientras sales ileso de un mal chiste sobre los pies de dios?









cantar del hielo

es muy fácil
quemar las gotas i producir cenizas en el agua
por donde pasa el tiempo e v a p o r á n d o n o s
secando los adentros fantasmales que no dejan respirar
ni de emitir el viaje dulce de los hastíos
junto a los hermanos sustanciales con los que lleno
estos pulmones de cumbres    hogares remotos        i caminos









para la vida

para la vida cada abrazo de sol
cada sueño lejos de la vida

para la vida mis ganas de caminos
mi mujer i mis hermanos los dioses

para la vida esto de grietas
incendios i cantinas

para la vida mi vida
el tiempo que soy









de saltar

dije sobre mi cuello
algo de saltar
lo que después me pareció un suicidio grave
                                   pero mantuve mi palabra
                                   i me hice a la idea de morir
mejor hoy por completo
que mañana a pedazos









la noche i la luz

por aquí pasó dios i dejó este rastro lejano de sus polvos
sin embargo la noche sigue limpia       a pesar de las estrellas

vientre de un animal a cuatro patas la noche nos amamanta

pozo vaciado que acerca la oscuridad de su ojo
capaz de dormirnos con su única mirada

la noche es la entraña desmedida de dios
que el día de su piel
eclipsa

qué es la noche después de la noche pero antes de la luz
cuando los continentes interiores engendran humedad
i las cosas eternas i diminutas      
se cumplen afuera

la noche se ha cerrado como un puño sobre todas las cosas
i sólo deja ver en algunos poros 
su esqueleto siendo de luz

berrido de la hoguera esencial que en el sol repite su nacimiento
i no hace más que negar la potencia de las estrellas

cierto albor que no se ha movido de la noche
vuelve a levantar mis ojos de sus sombras
(lástima que no todos los poemas sean una bombilla de luz
que pueda prender i apagar esta verdad siempre fija)









los amantes i la espera

elegir el poema i llegar tarde a las cosas
para comprobar que todo espera
que uno da el primer paso i ya todo estaba esperando

todo espera
todo mira i a la vez ignora

el parpadeo de un ojo
es el parpadeo de todo inaugurando otro instante

todo está ahí
en su callada respiración i en este saberlo que se ahoga

todo suspendido en sí mismo
todo hecho de material incandescente
i de una sombra que es otro soplo del fuego

dibujo donde se dibuja la otra parte de las cosas
i todo se completa
porque todo
a su lado
tiene su fantasma

esa procesión de metafísicas evaporables
esa lágrima solitaria del humo

todo espera i es demasiado
porque en nada se llega a tanto
como en ese amor exagerado
que precisan los amantes
aunque no deduzcan una simple hoja
ni con una mirada de mil años

i es que los amantes prefieren asomarse a la vida
i a sus profundas capitales cuando no poseen miradas

son los tercos mayores del mundo
i hablan también cuando no hablan
i tocan cuando no tocan
i sienten cuando no sienten
i se miran i se miran
también
cuando no se están mirando

los que se repiten
infinitamente
como un espejo dando su rostro
a otro espejo

i suben a la ciudad tan alta sobre los techos
i caminan en las bardas del cosmos
para caminar omnipresentes
cerrados de ojos
sin distinguir ya
cuál es la oscuridad que les corresponde

porque todo les pertenece i todo los espera

allá lejos donde respiran sus almas

aunque ellos        tercos benditos                no esperen nada




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