lunes, 14 de enero de 2013

CRISTIÁN CAYUPÁN [8.970] Poeta de Chile



Cristián Cayupán

Poeta Mapuche, oriundo de la comuna de Saavedra al oeste de Temuco, CHILE; estudiante de Trabajo Social en la Universidad Católica de Temuco; miembro del Círculo de Escritores “Juvencio Valle”, en la ciudad de Nueva Imperial, lugar donde, es director de la revista literaria “Letras del Sur”. Integrante de la mesa regional de escritores “Juan Pablo Ampuero”. Colaborador de la revista cultural mapuche Mapu Ñuke dirigida por la poeta Rayen Kvyen.

Ha obtenido “Mención Especial” en el premio internacional de Poesía Nósside en Italia, versión 2010 Y  publicado las siguientes obras literarias: Poemas Prohibido (2007), Editorial Rodarte. Katrü Rüpü, Romancero Mapuche (2008); Imprenta Merino. Reprimida Ausencia (2009), Imprenta Marejada. Antología de poetas: Por la Senda de Juvencio (2010) Imprenta SERVICOM’ PC.




La poesía de Cristian Cayupan

por Javier Aguirre


"Me convive el silencio", suele repetir Cristian Cayupan. Hay algo en él que me recuerda aquel verso de Blas de Otero que hablaba de quienes "almuerzan con pedazos de palabras". Cristian conversa con las piedras, con su extraño rodar hermano, con los vientos y el mar de Puerto Saavedra que alientan y alimentan su poesía y su ánimo. "Dónde hay más poesía que en la muerte", sonríe en medio de una conversación frente a la cerveza amarga y espumeante como agua de mar. Y, sin previo aviso, comienza a hablar en mapuzugun. Porque, a veces, la traducción no sirve. ¿Quién quiere los subtítulos, o que todo deba ser traducido, aún lo intraducible? A Cristian Cayupan le convive el silencio porque esa fue la lengua que les enseñaron a su padre y, aún más, a su abuelo. Y no sólo porque, escuchando a Octavio Paz, siga su poética: "Para hablar aprender a callar". El poeta es trilingüe: habla mapuzugun, castellano, y el silencio. Lo considera un tercer idioma, necesario para la poesía, pero también impuesto como lengua adoptiva tanto como nativa. Quizá el silencio contenga la lengua que le cortaron. Por eso su lengua poética no trata las palabras de modo convencional (la auténtica poesía es enemiga de la convención), sino que le pierde el respeto a las estructuras lingüísticas del castellano, y -como hicieran en su día Vallejo o Quevedo- transitiviza verbos intransitivos, y crea vocablos nuevos confiriéndoles su desenfadada y trágica expresividad. Porque, instintivamente, igual que el cholo Vallejo, intuye que la tragedia habita la insignificancia del vuelo de la mosca, que puede ser altamente significativo (¿no es, al fin, nuestro destino el mismo?).

Casi invisible en su tierra (¿cuándo fueron visibles los poetas?), la poesía de Cayupan ha sido reconocida en Italia y será editada en distintos idiomas. Quizá corresponde que así sea, siguiendo el tópico. No han de quedar muchos ingenuos que aún piensen que la poesía ha de ser mayoritaria o que irán a recibir al poeta al aeropuerto como a un ídolo triunfal del deporte. Y sin embargo, queremos soñar que la poesía no deja de ser un arma cargada de futuro (tristes armas / si no son las palabras) y que en su búsqueda reside una esperanza, en su luchador océano pacífico preguntas y preguntas, y en su casa de viento el porvenir (otro día vendrá distinto a este).



ME ESTOY SOLO

El sol se cubrió de luto. Y como él 
¡Oh Luna de mi vida, a semejanza suya, vístete de sombras.
Charles Baudelaire


En el barbecho de la noche 
o en la quietud del día; 
en la insomne madrugada 
o en el áspero atardecer 
me estoy solo
secuestrado en el tiempo 
en constancia de los días rutinarios.
En el insomne de la noche 
la oscuridad irradia nuestras sombras. 
Entremedio de rocas 
una flor hiere sus pétalos,
los días van sin descuido 
hacia sus guaridas, allí, refugianse
yo o, por los menos lo que queda de mi 
Me estoy solo     
colindo en este maldito sigilo  
con migo mismo. 
Bajo la tutela de la soledad 
amanecer es en vano, si tu no estás, 
la tarde adolece de ti:
solamente nadie escribe versos en la arena 
y la mar se encarga de repasarlos.
Me estoy solo, escribiendo poemas en un burdelpara la doncella ausente 
cuyo matrimonio fracasó después de haberme conocido;
en custodia de nadie, me estoy ausente en tus labios marchitando los días 
y pudriendo las noches.
Ya no veo pasar la luz del día 
ni la de tu sonrisa.   






PIEDRAS AMURALLADAS

Es hoy día 
tu estás en tu nombre 
habitando en el humano que eres 
ejerciendo tus pómulos
rebalsados de desaciertos.  
La ciudadela ha cerrado sus puertas 
las luces vagan en ausencia,
de las polvorientas calles brotan sombras 
y aúllan desesperadas;
de las piedras amuralladas 
subyacen oscuras voces 
en súplicas olvidadas.   
Muros construidos por gritos 
muros arruinados por el tiempo
gritos marchitados por los siglos 
gritos ahogados contra las murallas 
piedras que han perecido en la memoria.  






NOCHE

Pesa la noche aquí debajo de este cuerpo  
debajo de esta penumbra   
pesa la sombra aquí debajo de este suelo   
debajo de esta muerte 
pesa el alma debajo de este martirio 
aquí debajo de este silencio 
que tortura mi ser en secreto
y funde mis ofuscados gritos 
fuimos al principio de la oscuridad 
hayamos solo tinieblas 
junto al caballo de la muerte 
junto al vacío, junto al olvido.






EL OFICIO DEL SILENCIO

“El silencio es todo un teatro
vestido de vigor”

Entre cavernas platónicas 
cuyo lenguaje es la sombra
filtrada lealmente por la luz
donde predomina el tintineo de las cadenas
proyectadas en la oscuridad eterna  
y atadas a la raíz del mal.
Los días emergen en silencio 
sin emitir susurro sospechoso alguno.
En tan confusa penumbra no existe la noche 
puesto que no se pone el ocaso 
sino la majestuosa ambigüedad.
Se desprenden de tal escenario
relatos que aun perviven
y en el negror de las sombras.    







QUÉ FUE DE LA VIDA

Después de haber recorrido diversos caminos
que llevaban del campo al pueblo
y viceversa; 
caminos que unían la casa y la escuela 
después de tantas alegrías y penas;  
de tantos adoquines y vitrinas
de comisarías y cantinas,
después de elegir por qué piedras dejar los rastros
recién después ahí el poeta se pregunta
¿y qué fue de la vida?








TE HE DE MORIR

Lo que importa no es la luz que encendemos día a día,
sino la que alguna vez apagamos…
                           Jorge Teillier.


Que callado me he existido 
en la habitación de la vida 
después de largas penas 
infectadas sutilmente de resacas.
Amanece la frescura del alba
y tan pronto te marchas
que yo te he de morir, 
repito tu nombre 
consecutivamente 
hasta el atardecer. 
Aunque mi idioma sea el silencio 
no me he de callar 
en esta secuencia de mi ser.
Este corazón nunca fue mío 
ni de la humanidad 
sino, de quien nunca ha existido.
Tú me recuerdas tanto
como yo te he olvidado.
Me revives el silencio del cual soy parte 
y concibo a diario tu sombra 
como reposo momentáneamente tus manos.







ANTIGUAS TABERNAS

Derroché mis labios 
en antiguas tabernas 
junto a doncellas 
que aseguraban ser actrices de cine,
princesas que se quedaban 
ebriamente dormidas 
en los baños de las tabernas.
Recorrí los bares del pueblo 
no dejé mesa sin vasos 
ni copa con pilsener,
y aún así, escribí poesía
jurando recuperar antiguos romances 
cuyo sendero fue el fracaso.






BRUMA-
       
  Alguien va a temer cada mañana 
        Que el sol no regrese.
     Jorge Teillier  

No consigo disipar la bruma 
de mi pecho ni de mi vista.
La carretera es ancha como la muerte 
por consiguiente, tus ojos.
En el aire las nubes transitan 
deshojando sus ramajes.
Por las urbes las personas corren 
en consecuencia, sus sombras confundidas.
Quién va a perder el tiempo 
viviendo el presente
no obstante, el poeta emancipado.
Sujeto a mutismo alguno 
persona, así no pensar el mundo 
le mientes, las estrellas al pasar.








ME CONVIVE EL SILENCIO

Mi corazón, del dulce juego
saciado, morirá gustosamente.
            F.  Hôlderlin


Alojado en la piedra 
me convive el silencio 
como una terca letra 
habitando en la celda de un crucigrama,
como un tallo incrustado en su flor
me palpita el mutismo 
cuya roca me pervive el recuerdo.
Viene el fuego a su hoguera 
como los atuendos a su cuerpo,
regresa la palabra a su boca 
manoseada como un lápiz cualquiera. 
Te vivo en la locura, te compadezco 
mas el silencio me convive el fulano que soy. 





Tratado de piedras
Cristian Cayupan




[Hombres de adobe]

Sonríen solo con gestos 
sin mover los músculos de la cara
es como si sus movimientos salieran por la vista 
mientras duermen por alguna parte de sus ojos

Se tragan las palabras más dulces 
las amargas las escupen 
y se ganan a la sombra de las más oscuras
para protegerse de las palabras claras

Son como los frutos maduros 
que al caer 
vuelven al camino de la vida 
al comienzo de la era anterior 
vuelven a la tierra en barbecho

Al abrir las cortinas de su hogar
se ven a sí mismos en la distancia 
buscando las manos del no vidente 
Es como abrir la ventana que portan en sus pechos 
para dejar escapar la luz y la sombra al mismo tiempo

Cuando cierran la ventana 
sienten que algo suyo se queda en el paisaje
es la distancia entre la noche y el día 
la lejanía de sus años en el barro 
Las piedras parecen cansadas de tanto peso en el dorso 
son los tormentos del camino 
que agoniza con sus vísceras en las manos

Hay una flor dibujada en el sendero 
el tiempo es un bosque que calla en el día
y me cuenta sueños por la noche

El hombre fue un suspiro 
semejante al canto del zorzal 
alrededor de su propio vuelo.





[La palabra]


I

Primero habitó en cavernas 
donde emergió el mito
fue el fuego de todo cimiento 
calor domesticado 
Sombras enclaustradas 
danzaron silvestres 
ahuyentando tinieblas


II

Fue pilar de cada fogata 
rito de todo mortal 
Materia indisoluble 
herramienta primaria 
conjuro natural
Claridad absoluta


III

Desertó del silencio
Se despojó de antiguos atuendos
parafraseó en un aliento 
lo primero que dijo:
-es aquí la levadura 
harina y agua
(Dicho de otra manera: La Palabra)


IV

Luego, la piedra habló con dureza 
Voces filtradas en los vientos 
colaron su designio 
Presagio del devenir
luz inmortal




¿Fue la palabra, acaso
continuación del fuego 
y mediadora de la piedra?
Donde vayas
hallarás la palabra en ti
Ceremonia sagrada
culto divino


VI

Somos fuego y todavía tierra
piedra tallada
Palabra - Hombre
peregrino de sitios eriazos
la tierra nuestra habitación
La noche al fin se hizo día
transparencia de todo vocablo 
luz del porvenir 
Camino de la humanidad.





[Búsqueda]

Buscó en rostros 
que nunca se habían mirado en un espejo 
porque sentía en ellos 
el reflejo de otros ojos en su cara 
La mirada siempre quebrada de los hombres
expresaba lejanía en cada uno de ellos
como si los cuatro puntos cardinales 
fueran solamente un punto fijo en la tierra

Nunca había observado el mundo 
desde esa parte de la casa 
a pesar de haber sido construida 
en la infancia de su abuelo 
Algo en él reconocía la voz de su padre 
al escuchar crujir las paredes 
algo similar al llanto de las piedras 
en el parto del mundo

El fuego que recordó en el brasero 
cuando las sombras danzaban silentes 
era la luz que nadie quiso apagar 
la luz que portaban los hombres al envejecer 
Cuando se vio en el primer espejo que tuvo la casa
fue como si se viera en todos los espejos a la vez 
porque el cristal reflejaba su nombre 
En fracciones de segundos le vino un aroma 
y buscó en la vaga imagen que recuerda de su madre.





[Habitación]

Una sola palabra es todo el mundo 
una palabra iluminada por vocablos furtivos
Mi mundo es una habitación girando silente 
donde escribo las páginas que me faltan 
con mis manos de adobe 
como un ave alrededor de sus alas
Un puente pasó por las aguas de mi único río 
en la ribera distingo espejismo y madera
Un destino es una ciudad al azar
trazada con sus estrellas 
un accidente en el mapa 
Bogo en sus calles
que son los versos de cada poema 
de los libros desdeñados.





[Remembranza de la mesa]

Cada uno en casa es una extremidad de Dios 
que le robamos al nacer 
y nos guardamos este secreto a lo menos en vida 
Al sentarnos en la única mesa que disponemos 
así, la única fuente que nos queda por santuario 
nos miramos fijamente y nos reconocemos en el hermano
que se ha incorporado carnalmente a su espíritu

El padre, extremadamente humano reparte pan 
–que es la única semilla que ostentamos 
Deja alimento en un pocillo donde todos untamos de él 
La vasija hecha con el mismo barro que los hombres 
y los hombres que solo habían sido de barro hasta ese 
momento 
comen del mismo pan porque comparten la misma boca 
Una pequeña porción de cielo ilumina el banquete 
tinajas de vino ensombrecen la mesa hecha de palabras 
-generación tras generación

En este lugar somos todos de similares condiciones 
Una copa llena de sed, por ejemplo, es mi semejante 
Una noche cargada al bronce, apropósito del cáliz 
/es mi sangre en flor

De la oscuridad se escurre una sombra más profunda 
que parece mirarnos, como si fuéramos un bocado 
el cual todos deben engullir 
Nosotros observamos pavoridos 
porque es la única expresión que hemos adoptado 
El tiempo no entra
sino por la puerta que siempre ha permanecido abierta
que permite también que atraviesen las almas 
al abandonar su cuerpo
como un portal que conduce a lo desconocido 
donde el ser se encuentra con sí mismo 
La mesa que es más antigua que los moradores 
y ha estado allí desde tiempos inmemoriales 
salida del fondo de la tierra como el único templo verdadero:
es lo primero que heredamos y el último cobijo que nos queda.





[Quien quiera que sea Dios]

Su amor rebosa al ver la mesa repleta de alimentos 
mientras se persigna y se acomoda en ella 
El olor a mármol, del cual está hecha la mesa 
se confunde con el aroma del banquete 
Un Dios moderno de ideas liberales 
que en sus tiempos fue un contra reformista 
ahora se complace en compartir su comida
puesto que él es prójimo de sí mismo

Sus anillos del mismo oro que está hecha su catedral 
adornan sus dedos de barro 
El rosario de plástico y una imagen de la virgen María 
junto al rostro de José María Escribá de Balaguer 
le da tranquilidad al reposar tendido en su lecho

El hombre, parece ser una especie de Cristo desarraigado 
es un mediador entre bestias y deidades 
Ve a través de sí mismo la luz que le encargaron al nacer 
y la distancia entre la mesa y él tiende a alejarse 
La persona que ve en su sombra la imagen de alguien fallecido
ve también la sangre de sus antepasados 
derramándose en la mesa del Señor

Así, quien quiera que sea Dios 
desenreda la tristeza frente a un espejo marchito 
con sus ojos gastados por el paso del tiempo en la tierra 
A veces la vida te rebana en pedazos 
cuando te encuentras más indefenso

Pronunciaste ríos de sangre
y tus ojos se inundaron de tinieblas 
Otro Jesucristo le lava las patas a sus coetáneos 
con la misma algarabía de la versión original.





[Amigos muertos]

Los muertos míos 
saben de antemano
que las lenguas muertas 
no les pertenecen

Ellos también lloraron a sus difuntos 
y celebraron rituales como es correspondido
Supieron que para ir al cielo 
hay que estar bajo tierra
Los muertos míos 
se reúnen noche tras noche
y beben la sangre 
de sus animales sacrificados
pues en ellos está parte de su verdad

La vida es una sola 
Si no la sabes respirar 
equivocas el camino 
Si erras el paso 
pierdes el ritmo

Los muertos míos 
portan la misma luz apagada 
que la noche a medio día 
Son como una lámpara en desusa 
que ilumina mientras está apagada 
A los muertos míos 
le dejaron las palabras en sus labios 
Ellos acariciaron la vida 
con las mismas manos 
que Dios azotó la tierra 

La luz porta un rayo de sombra 
la mañana abre sus pétalos
Sus letras penetran en el día 
dejando nuestros nombres 
en cualquier lápida 
Los muertos míos 
cavan su propia sepultura 
las noches de insomnio 
Ellos no ven el día 
pues buscan en tiniebla
toda una vida muertos.









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