martes, 11 de diciembre de 2012

SONIA CAICHEO [8769]


Sonia Caicheo Gallardo (Nercón, Chile, junio de 1943) es una profesora, escritora y poetisa chilena de origen huilliche vinculada al movimiento cultural Aumen de Chiloé.
De acuerdo a la descripción que hace Iván Carrasco del discurso etnocultural en la poesía chilena, entre cuyos autores se encuentra Sonia Caicheo, en su producción poética se aprecia de manera sostenida la presencia del sincretismo entre el catolicismo y las creencias indígenas, observándose un alto contenido intercultural e interétnico (poesía etnocultural). Además, Carrasco enmarca su trabajo dentro de la poesía moderna de Chiloé, cuyos representantes utilizan «un léxico intercultural español-chilliche-chonon y un alto grado de conciencia de las operaciones poéticas»; utilizando en algunas de sus creaciones cierta textualidad antipoética y/o algunos de sus elementos contextuales.
Algunos de sus trabajos hacen alusión a las arraigadas tradiciones culturales chilotas, mientras que junto a otros autores, es referida por Maximino Fernández como una de las representantes más notables que utiliza «un discurso que mezcla lenguajes, emplea medios icónicos y aparece en labios de un yo cronista que denuncia de modo elegiaco la situación de injusticia y marginalidad».

Obras

Deshojando el calendario. (1981)
Los que no deben morir. (1982)
Recortando sombras. (1984)
Rabeles en el viento. (1991)
Salve dolorosa. (1999)
Las mariposas de Antonia. (2001)
Peque Reyes. (2005)
Puerto Cauquil. (2009)


MUJERES POETAS MAPUCHES CONTEMPORÁNEAS


Como una forma de vivir, escribo…

Como una forma de vivir, escribo, para estrujar el zumo de los días y beber sus cuajos agridulces, en sorbos que a veces duelen y atragantan; en sorbos que a veces endulzan y suavizan hasta el resquicio más abrupto. Escribo… para confirmar que estoy aquí, en este lugar del mundo, en estos días, porque es urgente alumbrar las palabras que rondan y dan vuelo a esta historia de islas y de barcos; de mujeres que rezan su Salve Dolorosa entre miradores de alerce, papas corahílas y cerros a punto de ser barridos por la lluvia. Para silabear refajo, justán, ciprés de Las Guaitecas, soberado y compartir con lumbre o frío los sagrados hallazgos que atraviesan el mundo con sus señales conmovedoras. Escribo. Para vivir despierta las veinticinco horas del día y hurguetear… las siete orillas de esta marea rompiente que es la vida. También por amor, porque te quiero tanto como el mundo, como el infinito del mar, como el millar de estrellas que desparrama el viento sur en las noches de verano: Ignacio, Antonia, Marcela, Juan Francisco. Y a ti lector, que recreas, recitas, cantas y amplías conmovedoramente las señales de mis libros.Para ser cauquilera, adivina, bruja y en noche de martes soplar fuerte “los vine como la pinda” que secretean las mujeres cuando el corazón ya está en vuelo, escribo.






MALOS SUEÑOS

Porque ese día
Escrito estaba
Te embarcarías a toda vela
destino a las Guaitecas
En la frente bandadas de gaviotas
giraron sin destino
El mismo viento
dio vueltas inútiles

Qué diremos ahora, de ese día

Pañuelo blanco
danzando tres compases
Y los ojos con duelo
Qué diremos

Tu corazón se destapó
en la primera embestida

Mariposas con frío
saltaron de sus aguas
Sin guirnalda de sueños

Qué diremos

Y estos cuervos
Tironeando las horas.

   


Mujer Isla

La que corre la lluvia con sandalias
Porque no tiene fiesta ni botas de invierno.
La que lee su muerte en un diagnóstico
Y recién se acuerda de la vida
La yerma que observa una vitrina
Y solloza porque la navidad es ajena
La que mató su único sueño
Para resucitar con él al tercer día
La que siendo madre no leyó la Biblia
La que saltó de su soledad a los aleros
Convencida que los pájaros sabían dar la mano
La Cenicienta que extravió un zapato
Y no tuvo príncipe interesado en rescatarlo
La que antes de morir pide al Pascuero
Porque nunca le hicieron un regalo
La que releyendo estos versos
Piensa en el color de sus cabellos
Si Dios escuchara unos minutos
¿Por cuál de ellas rogaríais?
O como diría un profesor






MARQUE CON UNA CRUZ.

Malos sueños
Porque ese día
Escrito estaba
Te embarcarías a toda vela
destino a las Guaitecas
En la frente
bandadas de gaviotas
giraron sin destino
El mismo viento
dio vueltas inútiles.
Qué diremos ahora, ese día
Pañuelo blanco
danzando tres compases
Y los ojos con duelo
Qué diremos
Tú corazón se destapó
en la primera embestida
Mariposas con frío
saltaron de sus aguas
Sin guirnalda de sueños
Qué diremos
Y estos cuervos
Tironeando las horas.
Procedencia de la información:





CUAQUILERA

Amarradora de huesos y de salves
En madrugada invierno de esta espera
Endulzaré tus bordemares
Brazadas de algas y palabras de guarda
Hasta romper tu corazón
En vuelo ciego. Y alzanzar
El golfo prometido.

En Miradores, poesía en luz y color, 2009





SORTERA

Pude ser gitana
Para coger monedas de tu suerte
Y hacerme la olvidadiza
con los malos sueños

Caminar descalza
sobre el miedo

Pero astillaban bosques
Cuando Gibrán dijiste
Y dijiste pan. Y casa
Y miramos un árbol 
Ni la cigarra de la canción
fue más hermosa 

Ni la vertiente Rauco
De otro invierno. 
Agosto puro
Tú de lluvia 
Yo de tierra

Naceremos





P I L L U N T O S

Los cipresales los talan con motosierra
y en los mares se multiplican las balsas 
Nadie debe tirar sus redes. 
Nadie su anzuelo
Prohibido cruzar las aguas
El progreso llegó a la isla. 
El progreso

¿Por qué estaremos, cada día, más tristes?
*Entre marea y marea
los niños tristes de Juana Millapani
desgranan quilmahues en la orilla del puente.





LA NIEBLA ES UN CHAL QUE TAPA EL DÍA
(PARA QUE ASÍ NO DIGAS)

Nueve jinetes rondan bordemar 
Ellos dibujan luto
Con paldes y cuchillos

Algas en las ventanas
Larvas de miedo Traucos 

Niño descalzo en las colpas 
busca un día Rosario
valsea “corazón de escarcha”
Otro hielo gotea del soberado

Lincomán afirmado en pura noche
enumera ceniza de los bosques
La niebla es un chal
que tapa el día




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