martes, 18 de diciembre de 2012

RICARDO LINDO [8.849]


Ricardo Lindo 

Ricardo Lindo Fuentes. (EL SALVADOR. Nació el 5 de febrero 1947 y falleció el 23 de Octubre 2016). Viajó bastante a lo largo de su vida. Al ser su padre diplomático, (el también escritor salvadoreño Hugo Lindo), desde pequeño le tocó ver mundo, primero en Chile donde la familia estuvo 6 largos años, y luego en Colombia. La familia regresó a El Salvador, y cuando terminó sus estudios de bachillerato, fue enviado a España a cursar sus estudios superiores, estudiando Filosofía y Publicidad. En Madrid disfrutó del Museo del Prado y estuvo inmerso en el ambiente cultural de la época. Luego fue a París, donde completó sus estudios en la Sorbona, y donde también tuvo la oportunidad de disfrutar de pinacotecas parisinas, así como del ambiente creador del Barrio Latino.

De regreso en El Salvador, siempre ha estado vinculado a la creación artística, y ha participado en las instituciones culturales más relevantes. Sus obras son estudiadas en los colegios salvadoreños. Durante años ha sido el director de la revista ARS, cuya tercera época ha comenzado a finales del 2010; ha hecho investigaciones sobre la pintura prehistórica, la música y los cuentos tradicionales, que pasan de generación en generación, para poder conservarlos.

También ha sido profesor en el CENAR (Centro Nacional de Artes) hasta comienzos del 2010, y desde finales de dicho año, participa en una investigación de arte rupestre en el Departamento de Morazán, en su calidad de Investigador Institucional; al mismo tiempo que dirigela tercera época de la revista ARS.

Obras

Narrativa

1968.- Equis, equis equis (XXX)
1987.- Cuentos del mar
1990.- Lo que dice el río Lempa editado por Clásicos Roxsil
1996.- Tierra editada por la Dirección de Publicaciones e Impresos, CONCULTURA
1998.- Participación en Cuentos y leyendas de amor para niños (9 reimpresiones)1
1998.- Arca de los olvidos Antología narrativa2
1999.- El canto aún cantado3
2001.- Cuscatlán de las aguas azules4
2001.- Oro, pan y ceniza (colección Escritores Contemporáneos de Editorial Lis)
2003.- Cuscatlán aux Bleues

Teatro

1984.- Ajedrez
1994.- El nacimiento de la flor
2000.- Historia del barco embrujado
2002.- La burra de Suchitoto
2003.- 400 ojos de agua
2004.- Tía Bubu, Tita y Lipe en el reino de Epaminóndas
2007.- El asesinato de Oscar Wilde
2009.- Prudencia en tiempos de brujería
2009.- Versión del Lazarillo

Poesía

1972.- Rara avis in terra
1981 y 1983 Jardines(dos publicaciones con dibujos de Salvador Choussy)
1985.- Las monedas bajo la lluvia, también con dibujos de Salvador Choussy
1988.- El señor de la casa del tiempo editada por Serviprensa Centroamericana
2004.- Injurias y otros poemas, publicado por "La Luna Casa y Arte", con ilustraciones de Beatriz Alcaine. Esta publicación supuso un auténtico escándalo en la sociedad salvadoreña, al reivindicar el amor homosexual.
2010.- Bello amigo, atardece

Ensayos

1986.- La pintura en El Salvador impreso en la Dirección de Publicaciones, Ministerio de Cultura y Comunicaciones.
1989.- Morería de papel.
1991.- El esplendor de la aldea de arcilla
1992.- Las estrellas y las piedras escrita junto con Edgardo Quijano. Impreso en Dirección General de Publicaciones e Impresos


LUNA

Pozo de las estrellas, 
lago quieto que avanza
en la casa del aire
en las manos del agua,
plato donde la luz está servida, 
suspendida nodriza de los sueños


PASCAL

Yo no pienso, 
no existo. 
A veces me sucede sentir, 
y entonces, 
por un momento, 
existo.


Por aquí pasan las estrofas del aire

Por aquí pasan las estrofas del aire.
Por aquí pasaba un río.
Era lento y soñoliento y a ratos vertiginoso,
como una doncella dormida,
como un panal a mediodía.
Ahora pasa por aquí una calle
con almacenes y cafeterías.
Pasan por ella transeúntes como peces,
algunos vestidos de verde,
otros de rojo,
otros de gris,
señoras con carteras,
mendigos harapientos,
pidiendo una limosna bajo el oro del sol,
y pasan dos enamorados azules,
y pasa una pausada procesión bajo el sol.
Yo creo que esta calle se acuerda de cuando era un río
y pasaban por ella los cayucos,
yo creo que esta calle que recorren los labios
tiene una vocación de estrellas y de peces.
Guarda rostros amables,
rostros hoscos,
rostros tristes,
suaves rutas de buses,
y un amor infinito de grandes nubes blancas
que navegan sobre ella como si fueran barcos.
Tiene calmadas, lentas, horas de oro encendido,
vendedoras que venden en la acera
imágenes de yeso colorido,
y un largo canto rumoroso, un largo canto
de voces que recitan la ferviente cantinela del día.
Yo creo que esta calle
se acuerda de cuando era un río.



QUIZÁS DEBIERAS

Todos somos indigentes y pobres cuando sufrimos
Quizás debieras recordar a Dios
Pero quizás debieras olvidarlo,
Y ser pobre, indigente,
(Todos somos indigentes y pobres cuando sufrimos)
Y amar también tus defectos y dejarte ir en ellos,
O en aquello que otros llaman tus defectos
Y quizás no lo sean,
Y cortar pedazos de noche y pegarlos en la pared,
Las luces apagadas y las estrellas entrando por la ventana
Y la mano húmeda de semen derramado.
No hay culpa en el deseo ni culpa en el amor.
Olvida, olvida a Dios,
O a aquello que las religiones te han contado que es Dios
Que todo lo condena y todo lo castiga.
Un hombre puede amar a una mujer y también a otro hombre
Y una mujer puede preferir las caricias de una mujer
A un falo que agreda su cuerpo delicado,
O una mujer puede estar sola en su lecho
Gozando sola los placeres
Que entran con las estrellas por la ventana de la noche.
¿Por qué sería eso culpable?
El demonio, nos dicen,
O el infierno
Nos esperan cuando caiga el telón.
Dios que es amor inventó el infierno
Y las peores torturas, nos dicen,
Y nos dicen no te ames, eres un pecador, no te ames,
Dios que es amor ordena que no te ames
Y por tus bajas pasiones te condenará Dios
Al infierno.
Eres libidinoso, concupiscente, sodomita, culpable, sucio,
O eres una ramera, una mujerzuela, una zorra,
una machorra, basura,
Dios que es amor dice que te condena.
Pero ¿y si así no fuera?
¿Si Aquel que hizo las estrellas y también nos hizo
Fue quien dejó entrar los deseos por la ventana de la noche 
con las estrellas de la noche
Y si cediendo a tus instintos eres más libre
Y haces por ello mismo
Mejor el mundo?


Adviento

El sol inmaterial desnuda por el alma
Su rostro de desnuda oscuridad.
Tan sólo en la quietud tranquila
El pino
Rumor bebe de viento.
Tiempo de Adviento.
Un ángel
Late por los ramajes,
Batiendo leves olas de silencio
Alma adentro.

* Poema perteneciente al libro: Tierra: 
Dirección de Publicaciones e Impresos de CONCULTURA, 
1996. 


El estanque y la nube

Si yo fuera hacia Ti
Ya para siempre quieto de mí, Dios mío,
Nube de lluvia y aire entre tus nubes navegantes
En el gran viento gris. Si fuera al aire tuyo,
Hecho de plata delicada y traslúcida,
Muerto de mí, vivo en el aire vivo de tu mirada,
Alzado al fin en tu mirada azul
Derramada en el aire de la tarde,
Despojado del peso de la edad
Y del cuerpo de arcilla que me sirve en la tierra,
Reflejándote a Ti,
Como refleja el estanque quito las nubes,
Y viajero de Ti que va hacia Ti,
Y ha adquirido el don de olvidar…


Lluvia

I

Está lloviendo en toda la superficie del aire,
Y es como el nacimiento de la muerte,
Que ama envolverse en las olas de la altura.
El lago late bajo el agua del aire,
Porque descienden  las nubes con su gran verdad
Para escribir su superficie azul.
Quieto, tomo una taza de café.
Ya estoy tan lejos de mí mismo,
Y me he ido volviendo tan pequeño,
Que espero borrarme pronto de todas las memorias.


II

De la maravillosa altura cae el agua,
Plata gris de lo alto,
Que viene a enriquecer el sueño del volcán dormido 
                Junto al lago.
Inmóvil y sereno como un patriarca de la Biblia,
El antiguo volcán instala su silenciosa soledad
Y cae el agua.
“La paz es una de las formas del olvido”
piensa, y vuelve a dormirse en la gran lluvia gris,
mientras envuelve su cabeza entre las nubes,
que guardan el oro súbito de un rayo.



El señor de la casa del tiempo

I

Una campana mueve el aire,
Y hay panes, peces, y una copa de vino sobre la mesa.
Alguna vez alguien creyó en un día que nunca acabaría
(y no sabemos si eras tú o era yo)
hecho de juventud, belleza y gracia.
El sol alumbraría para siempre la heredad
Del infinito jardín pequeño.
No sabíamos que estaba por delante
El vino de los días amargos.
Para una mariposa.
Trae un mensaje del jardín que un día creímos visitar.
Mueve Jesús el aire que rodea
La alta campana de bronce,
Y el áspero cordón raspa su mano herida.
Construye otra palabra,
Otra forma de vida,
Mientras baja las gradas de piedra del campanario,
Cubierto de estameña,
Y su humor no es alegre,
Sino silenciosa,
Alta,
Dulce conciencia.


II 

Pero cómo habríamos de permanecer aquí,
Junto a lo que es bello,
Los hermosos cuadros del pintor,
La bella copa labrada,
Las flores del jardín.
El viento ha esparcido cenizas en mis cabellos,
Y en la planta que sube oigo la voz
Del viejo amigo muerto.
El día naciente también debe morir.
Tendrá que trabajar como el amigo,
Y dar hojas y frutos y semillas.
Después se refugiará en el crepúsculo,
Como se ha refugiado el amigo
En la honda tierra.



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