jueves, 13 de diciembre de 2012

RADOVAN IVSIC [8.796] Poeta de Croacia


Radovan Ivsic    

(Zagreb, Croacia, 1921 - Paris, 2009)
Poeta bilingüe. Nació en 1921 en Zagreb (CROACIA). Desde 1956 vivió en París. Forma parte del grupo surrealista. Su colaboración fue importante en la Exposición Surrealista de 1959-1960 en la que compuso la sorprendente sonorización: Les soupirs, realizada con suspiros y murmullos eróticos. Colabora regularmente en las revistas surrealistas "Le surréalisme, méme" y "Bief". Ha traducido al croata obras de Bretón, Péret, Ionesco y las cartas de Van Gogh.

Dinosaurio del Surrealismo, Radovan Ivsic ha atravesado el siglo XX entre poesía, dramaturgia y compromiso político. Durante una estancia en Bruselas, este parisino de adopción comparte con nosotros una vida europea llena de buenos y malos momentos.

“Los colores me atrapan y me revuelven”. Esta frase pertenece a Radovan Ivsic y parece haber hecho de ella su seña de identidad. Iluminado por una corbata amarillo fluorescente, un guiño a su aparente eterna juventud, este poeta franco-croata acaba de participar en Bruselas en una manifestación cultural dedicada a Rumania. Tras haberse librado, a duras penas, de amigos y admiradores que trataban de saludarle, nos invitó a su mesa. Vestido de negro riguroso, descubrimos a un hombre esbelto que conserva, a sus ochenta y cuatro años una audaz media melena. Poeta y dramaturgo apreciado por Breton, “el maestro”, como algunos le llaman, pertenece a una “especie en vías de extinción”, a imagen de su amigo de origen rumano, Eugène Ionesco, el padre del teatro del absurdo.

Nacido en Zagreb, en 1921, Radovan Ivsic descubre París a los dieciséis años. Al año siguiente, en 1938, cuando todavía estudiaba en Grenoble, se desplaza a Orange para asistir al Festival de los “Coregas”, una obra de Sófocles representada por la Comedia Francesa que le impresiona de tal manera que decide dedicar su vida exclusivamente al teatro. De vuelta a Yugoslavia, intentará llevar a cabo ese proyecto, pero la Segunda Guerra Mundial se lo impide rápidamente. De 1941 a 1945, el régimen nacionalista neo-fascista Ustachi dirigió Croacia como un Estado-marioneta nazi y, para las autoridades, Ivsic encarna la idea de “un símbolo del arte decadente”. Su poema “Narciso” se prohíbe desde 1942 y su función de teatro “El Rey Gordogán” habrá de esperar más de diez años antes de ser exhibida. Radovan Ivsic volverá a tener la misma suerte con la República Federal Socialista de Tito. “Si los fascistas me dieron pruebas concretas de lo que estaba prohibido, los comunistas fueron mucho más astutos, logrando la mayor parte del tiempo prohibir sin prohibir”, afirma. Al no poder expresarse de manera directa, Ivsic tiene que refugiarse en la traducción al croata de los clásicos de la literatura francesa, antes de partir definitivamente hacia París, en 1954. “Abandoné con ilusión la Yugoslavia de Tito porque éste había adoptado la Doctrina Jdanov, el sistema estaliniano, el realismo socialista, llámelo como quiera, hay mil maneras distintas de describir el mismo horror”.

París, 1950

Una vez instalado en la capital francesa, Ivsic tiene la gran suerte de encontrar, sin haberlo buscado expresamente, a uno de los grandes poetas surrealistas, Benjamín Péret. Además, entusiasmado por “el Rey Gordogán”, André Breton le invita a formar parte de aquella corriente artística. A partir de entonces, Ivsic frecuenta personalmente, además de a Breton o Péret, al pintor checo Toyen o al español Miró. En el Montmartre de los años cincuenta, el Café Musset se convierte en el punto de encuentro de las representaciones diarias del denominado Grupo Surrealista, todo ello hasta 1969, fecha del fin, o mejor, de la “suspensión” del movimiento. A la pregunta de si se siente a gusto en la piel del último gran surrealista, Ivsic responde entre desencantado y melancólico: “no puedo pretender ser surrealista cuando todo el mundo quiere serlo después de la desaparición del movimiento”.

Europeo desde el origen, nuestro invitado mira a Europa con atención y también con cierta inquietud. “No temo a la Unión Europea, y ello pese a que no podemos olvidar que de Europa procede buen número de catástrofes” y nuestro personaje nos recuerda que los europeos han exterminado, robado, colonizado e incluso inventado la bomba atómica. Por otro lado, no le extraña en absoluto la actitud mantenida por parte de la UE frente a la Guerra de Croacia y de Bosnia Herzegovina. “¿Cómo no condenar a una Europa que no ha reaccionado ante las masacres de Vukovar o Srebrenica?”, exclama Ivsic. ¿La clave de la situación actual en Croacia, al margen de la UE? “Los croatas son europeos. Me parece anormal que aún no formen parte de Europa. ¡Es una injusticia!” A los ojos del poeta, el mito de una Europa pacificadora parece haber perdido su aura.

Libre de servidumbres

Por otro lado, Ivsic rechaza reducir el mundo a Europa. Yugoslavo de origen, franco-croata en la actualidad, habla además de croata y francés, el italiano, alemán, inglés y ruso, entre otras. “Un pueblo pequeño tiene que saber idiomas”, afirma. En cuanto a su compromiso ciudadano, confiesa que “huye de los políticos” al tiempo que reconoce que paradójicamente, la mayor parte de su obra es profundamente política, citando como ejemplo “el Rey Gordogán”, escrita bajo la ocupación alemana y donde se plantea el debate entre el poder y la servidumbre voluntaria. Rechazando los honores y demás distinciones literarias confiesa: “me pareció indigno de Ionesco que ocupara un puesto en la Academia Francesa. Desde entonces, nuestros encuentros terminaron”. Finalmente, reconoce que es el lugar que el hombre ocupa en el universo moderno lo que realmente le interesa. “Lo que sucede en Irak, la ecología, la bomba atómica: esos son problemas de verdad. Hay que resistir en este mundo.” El paso de los años no ha apaciguado el carácter reaccionario de Ivsic. “En Croacia, la gente vive con pensiones miserables, como en muchos otros países del Este en los que cada día son más evidentes las diferencias entre ricos y pobres, y eso sin hablar de China”. Inquieto y al mismo tiempo optimista, Radovan Ivsic quiere creer aún en el poder que supone poder decir que no, recordando que “la libertad de expresión es fundamental”.

OBRA:

Daha (drama), 1941
Narcis (poem), 1942
Kralj Gordogan (drama), 1943
Kapetan Oliver (drama), 1944
Vodnik pobjednik (drama), 1944
Snjeguljica (drama), 1948
Tanke (collection of poems), 1954
Akvarij (drama), 1956
Mavena (collection of poems), 1960
Mavena (collection of poems), 1972
Autour ou dedans (collection of poems), 1974
Crno (collection of poems), 1974
Bunar u kuli (collection of poems), 1974
Aixaia ili Moć riječi (drama), 1980
Sunčani grad (drama)






(Extraído de la Antología de la Poesía Surrealista de Aldo Pellegrini)]


I

Sombría, ella está en el vacío. Su dedo despierta, titubea, después se convierte en pez. Todo su cuerpo se ilumina. Es la niebla, piensa ella.


II

Pesada, en el remolino, ella es sólo una herida. Un grito entreabre su boca pero los dedos de sus pies son mariposas que levantan vuelo. Es el rayo, piensa ella.


III

Roja, ella se asombra: ya no son escamas las que recubren su cuerpo sino labios minúsculos, innumerables. Se envuelve con una sábana blanca. Es la nieve, piensa ella.


IV

Temblorosa, avanza hacia el abismo, aunque quisiera alejarse. No es un abismo sino un buitre el que se precipita hacia la punta desnuda de su seno. Ella se echa a reír. Es el espejismo, piensa ella.


V

Ciudadana, posee el secreto de abrir las jaulas. Junto con el primer tigre, desciende las escaleras del metropolitano. Muy pronto se encuentran en el desierto. Las lámparas se apagan, pero en la oscuridad no tardarán en encenderse dos ojos verdes. Es el eclipse, piensa ella.


VI

Jadeante, acaba de alcanzar la cima del más alto acantilado. De pronto, detrás de una roca, divisa un ojo y después otro: millares de pupilas ávidas están fijas en ella. Rápido, comienza a desvestirse. Desnuda al fin, avanza hacia la abrupta pendiente cubierta de hierba y desciende hacia la llanura saltando sobre las manos. Es el ciclón, piensa ella.


VII

Nocturna, en el musgo descubre las estrellas, los rastros de un ciervo y finalmente una fuente. Un armiño en fuga se oculta en su axila. Es el cometa, piensa ella.


VIII

Celosa, ve la espalda de un desconocido que se contempla en un espejo. Ella toma un hacha de debajo de la almohada y la arroja hacia la fría superficie para aniquilar su engañosa profundidad. El desconocido se vuelve y la examina para ver quizá su nueva imagen. No. Es el terremoto, piensa ella.



Publicado en "Boîte Alerte"
Catálogo de la Exposición Surrealista de 1959-1960






NARCISO DE RADOVAN IVSIC

I
la noche inunda a narciso 
               con tufos de peces
               las ramas de los sueños en los párpados de 
                                                                      [la floresta 
                                                                      de la 
                                                      rama húmeda
                                            y viento verde 

la noche camina vestida de dedos soñolientos 
               escalofríos en las hojas 
               el rápido nacimiento de las piedras

el aullido nocturno con eco de camaleones
               donde narciso bucea más allá de los tufos de peces

piedra en la piedra en la noche húmeda en la piedra 
               enjambre donde la oscuridad se separa y se aleja

narciso avanza
               mueve el cubrecama de las sombras
               escucha el miedo de los escogidos
               entierra el viento
               y un árbol adormecido





II

el silencio se insinúa
dentro de la lengua del tiempo
               de un niño de otro tiempo
el corte en la visita de las sombras
               río orilla de otro río
               margen de sí mismo
un espejo se desagua en el mar

embarcada en el fuego en forma de secreto
               toca los hombros de narciso

un rosario de miedos asegura un cuerpo de voces antiguas
una serpiente ciega corre dentro de sus venas
               una estrella se hace piedra

narciso dentro del árbol del olvido
               sus pies son las raíces del árbol
                              sumergido en el sueño de otro

el tiempo funeral sin huesos







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