jueves, 13 de diciembre de 2012

MARCEL LECOMTE [8795]





Marcel Lecomte (25 de septiembre de 1900, Saint-Gilles (Bruselas) BÉLGICA  - 19 de noviembre de 1966, Bruselas) fue un escritor belga, miembro del movimiento surrealista belga. En 1918 fue introducido en el dadaísmo y la filosofía oriental por Pansaers Clément. Comenzó a estudiar literatura y filosofía en la Universidad Libre de Bruselas ese año, pero dejó los estudios en 1920. Entre 1934 y 1945 fue profesor en una escuela secundaria, y desde entonces fue capaz de ganarse la vida escribiendo (en especial en los periódicos), desde 1958, también trabajó como asesor para el Museo de Bruselas de Arte.
En 1924 fundó un grupo llamado La correspondencia con Paul Nougé y Goemans Camille de la que fue excomulgado el año siguiente, sin embargo, se acercaron de nuevo gracias al interés común en el surrealismo. Sin embargo, él no era un surrealista estricto, sintiendo más interés en la metafísica de la cotidianeidad.

Fue uno de los firmantes del manifiesto "El cuchillo en la herida". Formó parte del equipo de la publicación surrealista "Neon".

OBRA:

Démonstrations, 1922
Applications, illustrated by René Magritte, 1925
L'Homme au complet gris clair, 1931
Les Minutes insolites [dix récits], 1936
Lucide, 1939
La Servante au miroir, 1941
Le Règne de la lenteur, 1943
Rencontre dans Paris, illustrated by Raoul Ubac, 1944
L'Accent du secret, 1944
L'Œuvre de Suzanne Van Damme, 1946
Rachel Baes, 1947
Le Sens des tarots, illustrated by Pierre Alechinsky, 1948
D'un nouvel espace, 1956
Univers et signes de Rem, 1957
Le Carnet et les instants, preface by Jean Paulhan, 1964
Le Cœur et la main, illustrated by Jane Graverol, 1968
Le Sens de la vie, illustrated by René Magritte, 1968
Le Suspens, 1971
Œuvres (L'Homme au complet gris clair. La Servante au miroir. Le Carnet et les instants), 1980
Les Minutes insolites, note by Jean Paulhan, 1981
Les Voies de la littérature. Choix de chroniques littéraires suivi d'une bibliographie établis par Philippe Dewolf, coll. "Archives du Futur", 1988
Le Regard des choses. Choix de chroniques artistiques et de préfaces d'expositions établi et annoté par Philippe Dewolf, coll. "Archives du Futur", 1992
Comment j'ai entendu une jolie fille se faire dresser par un spécialiste suivi de Le jeune Gérard, 1995



(Extraído de La Antología de la poesía surrealista de Aldo Pellegrini)]


Todas las tardes hacia las cinco, esos dos jóvenes con paso de mandarín penetran en la penumbra del café, y pareciera que al punto la penumbra se hace más densa.

Desde un principio, no se asocia la serenidad de sus ademanes a la de algún paseante apacible: está forjada por la experiencia y hace pensar en ciertos acróbatas muy elásticos cuyos rostros llevan marcados los signos de una fatiga extraña.

(Tranquilo, tranquilo, callado, flexiones del cuerpo que saben de figuras extrañas a las actitudes de la vida y que pueden encontrarse, sin tregua, con la velocidad del relámpago, ante la belleza del problema por resolver.)

Crean a su alrededor un espacio, de cuyo centro parten, extremadamente mesurados, sus ademanes, y en el que se conforma su despacioso diálogo. Ahora, ahí están sus miradas soñando sobre algún texto publicitario. 

Uno de ellos, recostado sobre la banqueta, inclina suavemente la cabeza algo por encima del hombre de su compañero.

Despiertan la atención al verlos a punto de leer el texto más trivial del mundo, como si de pronto debieran percibir las palabras más útiles, de modo extraño, desviadas de su objetivo, complicadas en un halo de tormenta inmóvil.

(Ciertas palabras, pronunciadas o leídas con una especie de sorprendente lentitud. y repentinamente aisladas en medio de un negro silencio atravesado por reflejos rojizos de espejos, vuelven a cargarse de un sentido que repercute interminablemente en lo profundo de las conciencias atentas.')

De L'accent du secret





TIERRA DE CARNE

   Se trata de un vastísimo espacio y todo lo que se ve actualmente
es una mujer tendida en medio del mundo.

   Está la cabeza, el cuerpo, y están los brazos y las manos.
Las piernas y los pies quedan ocultos por una elevación a la derecha.

   Más arriba cierta ciudad reposa escalonada. Pero ese paisaje no es
visible para todos. Conviene leerlo lentamente.


De “L’accent du secret”




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