jueves, 20 de diciembre de 2012

DIANA ÁVILA [8.881]


diana avila


DIANA ÁVILA  
Diana Ávila Solera es una escritora costarricense que ha publicado cuatro libros de poesía, El sueño ha terminado, Contracanto, Mariposa entre los dientes y Cruce de vientos. 
Su obra ha recibido varios premios y reconocimientos dentro y fuera de su país y ha sido traducida al inglés, francés y alemán. Sus poemas se encuentran en numerosas antologías y revistas literarias de Centroamérica, México, Estados Unidos y España.



NO LA DEJES IR

Qué será lo que tienes en el pecho,
que te atormenta
acaso dejas ir una hoja
o la vida de ella,
sálvale la vida
no renuncies a ella,
porque si la dejas ir
tal vez muera.
pero si contigo estará
disfrutara y gozara
el amor que los une....
no la dejes ir o  sufrirás y al poco tiempo... morirás.





Lila layola

La loca más loca de la tierra
Comiendo sola
viviendo sola
durmiendo encima de los árboles
escondida en las esquinas
la risa que deja es más fresca que todo el mar





 
 
Contracanto

no heredé la luz
me oigo respirar lejanamente
como si me hubieran abandonado en un sueño






 
 
Mariposa entre los dientes

Ninguna luz existe y no me importa
demasiado sol tiene la luna
la noche brillante y sus rugidos de dinosaurio
apresuran mi corazón





Cruce de vientos

Duermo de medio lado, como los peces
Me duele el corazón, como a los peces
cuando los destazan en la carnicería

Me duele el corazón / me duelen las palabras
las escamas que me envuelven





Las palabras

Debo decir. Sólo para que  yo  no muera. Para que no
pierda las palabras. Sólo para ser. Para no morir. Sólo
para que yo pueda nombrarme. Para que no me olvide.
Para que el silencio no me envuelva.

Tengo que decir, para creer. Para estar en mí.
Tengo que despedazar el sonido de la piedra.

Oigo el agua que cae, el río que se desliza en mi cabeza y
se sale por las orejas. Es de noche.
De noche vienen todos los fantasmas.
De noche yo me acuesto con el silencio
que me cubre como una sábana. Y mis ojos entran en un
diálogo perpetuo con los ojos de mi piel.

No. Esto no es mío, ésta no soy yo.
Yo hablo, yo le tengo miedo a la oscuridad, yo no soy
         un caballo desbocado
que corre sin parar hasta que  el  muro lo parte.  Yo me
detengo ante el silencio. Yo me detengo en medio de la
noche. A pensar. A pensar en mí. A hablar con la araña
que duerme encima de mi cama. Yo me detengo a pensar
en mañana, en hoy, en ayer, en muy ayer.
En oleajes, lágrimas, abrazos, en el desierto de mis manos.

Yo me detengo y beso. Me trago el silencio de un bocado.
Lo escupo. No es para mí. Para mí los geranios, el viento
que ruge, la luna que aniquila. La tormenta. Ese silencio.

Vuelvo a dormir. Me enrollo en mí misma como Nina,
naufrago en mis sueños. He vuelto a dormir.
Hay paz en ese lado. En este lado de mi vida.

Cierro los ojos y entro a mi silencio. Abro las ventanas
de mi silencio. Entra la luz. Entran los colores en mi silencio.

La herida en el sol (Poesía contemporánea centroamericana, 1957-2007)

Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F., 2007.





Patria Insuficiente

Agua de vos
violeta húmeda de tu boca
si yo pudiera inventar tu signo
ese casi miedo que te cerca
si pudiera tocar tu noche y tu aventura
ponerle alas a tu alcohol indiferente
acompañarte cada vez que cruzaras las esquinas

si pudiera deletrearte y encontrarte
saber cuál es tu amor cuál es tu falta
saber cuánto
saber cómo
pero ya ves
la palabrería me muerde
me remuerde por la espalda

tengo una boca desagradable esta madrugada
el sudor de la conciencia me cansa
y nada me retiene del lado de la almohada
ahora es
cuando maldita sea la vida
y todos sus accesorios
incluida la patria
y sus dulces catecismos












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