martes, 23 de octubre de 2012

MARCELO MARCOLÍN [8177]




Marcelo Marcolín nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina en 1957. Llegó a la poesía atraído por los poemas de Rimbaud, Artaud, Miguel Hernández entre otros. Luego descubrió a Bob Dylan, Jim Morrison, Spinetta y a la Generación Beat que sería fundamental en su vida literaria.
Se unió a unos cuantos díscolos y comenzaron a naufragar por las calles, a divagar en los parques, a recorrer ciudades, publicar boletines mimeografiados,  leer  poemas en los bares, azotar rutas y trenes. Amaban, soñaban, se comunicaban, tomaban posturas éticas más allá de los uniformes de turno. Alguien alguna vez los llamó Generación Subterránea.
Desde 1978 a la fecha continua con las ediciones por la poesía El Ojo de la Ballena.
Ha leído sus poemas por la Argentina y en el exterior.
Publicó: Breves, La primera letra, El fantasma y los otros, La coronación del príncipe mudo, Matecocido, Angeles clandestinos, Siestas de Wincofón, Estrella de sal, Esperando el último tren a Cañuelas y El viejo automóvil de los sueños.





DESPUÉS DE AQUÍ

En la casa estarán todos o casi todos
con el humo del barrilete mordiendo la noche.
Se hundirán en los retratos
y navegarán en el vino imperfecto sin ser vistos.
Mi perro y los recuerdos: perra adiós, dirá,
y la soledad,
la soledad otra vez aquí...

perra adiós,
                        diré.





MONTEVIDEO


¿Podré cantar tu canción
boca arriba sobre la hierba?
Eduardo Galeano

Hacía qué puerto huyen mis palabras perdidas en tus costas de 
piedras y sueños hacia dónde concurren mis amores imposibles 
con música de ayer y los músculos de la poesía etérea enloqueciendo 
sobre la tarde de azul
En qué lugar de tu cuerpo encontraré el verbo perdido de mi 
generación por qué debo morir cada noche empapado de tus 
lágrimas y tan lejos de vos en qué patio y de qué abuela olvidé 
el malvón y el rostro de la luna de febrero sobre qué territorios 
escribiré aquella canción de carnaval que nunca imaginé
y a qué laberintos concurro para poder discutir una porción de 
cariño después de temblar insolente con la borrachera 
discutiendo el amanecer.
Necesito tu sitio embanderado de colores fugaces y santos
tu entraña que ilusiona hijos para una nueva tormenta 
de dardos y ojos marrones, tu enloquecido sexo que deambula 
con mi nombre olvidado en tus avenidas.

Y yo regreso y vuelvo a partir de tus perfumes y tus marcas,
me escapo de lo que deseo y vuelvo a llorar mis derrotas
sin embargo encuentro tus tatuajes más sabrosos
cuando abro mi cuerpo y apareces vestida con tu fina ropa blanca.





BLUES DE PERGAMINO

Era una densa ciudad
al norte de las grandes ciudades,
tenía calles sucias
                lenguas negras, chinos negros
y papelitos rojos por todas partes.
En la esquina principal, frente a una Shell,
una chica de largas piernas hacia señas
               como buscando en la noche negra,
un guiño salvaje para inaugurar un sueño.
Era una noche pobre
rodeada de pobres almas.
Bebí como dos cervezas en un bar seminublado,
con la dificultad de los fantasmas
acudiendo a los recuerdos
y sus bocas rotas mordiendo cada espacio de mí,
              cada síntoma de desvelo.
En los parlantes de aquel bar sonaba Floyd
y me dejé llevar lentamente por el humo y las circunstancias.
Al rato salí a la ruta
         y esperé como una hora
un estrepitoso ómnibus azul.
Al sentarme me di cuenta que sólo estaba solo
y necesitaba de otro cuerpo.

Fue una noche de suerte: el bus se detuvo frente a la Shell.





LA BAILARINA DE LOS SUEÑOS

Con sus piernas interminables da la vuelta al mundo en 8 minutos,
con sus largas piernas salta al infinito
y trae las reliquias más exactas
que brillan en las otras noches.
Con sus ojos lejanos desvela los aires lujuriosos
y danza voraz frente a los cuerpos
expandidos sobre sus fulgores.
Con sus dedos de furia te mece el pecho
te escarba el sueño y huye tranquila
hacia las inmensas selvas de sus territorios perdidos
para luego regresar con primaveras de luces
y cascabeles de gloria.
Con sus piernas inconclusas
te atrapa en sus locuras imperfectas,
te lleva a su paraíso
          te delata enamorada
                   te hunde en sus abismos de gasas
y te eleva a sus cielos de plumas púrpuras.
A sus extensas piernas las espero en la esquina,
a veces en la plaza del barrio
              otras tantas
en la página 134 del libro de los murmullos y las pasiones.






CAFÉ JAMAICA

Ya es setiembre por aquí: pronto brillará la primavera
con sus voces adolescentes agitadas de muslos y de sal
pero estará muy lejos de Varsovia o Pehuajó.
Estoy convencido que tus manos seguirán en la misma mesa,
diseñando el día y sus horas cubiertas de flores amarillas,
por eso pienso ir a buscarte, allá en Madrid:
me duele tanto el recuerdo de tus ojos pidiendo dos cafés...





BLUES DE BAGDAD

Entonces vi como la noche
                        poco a poco
se hundía detrás de las cúpulas
            eran aquellas mismas cúpulas que derrotadas
se iban alejando de sus propios territorios
                        y también        
                                       entonces
te miré
           y pude ver tus ojos distintos:
eran los ojos que señalaban el miedo
            en esa noche
la noche del presagio inequívoco
            la noche de las otras luces
las que
            justamente       
                             nunca queríamos mirar
te miré a los ojos
                            dije
porque buscaba en tu perfecta mirada
            los ojos del amor
aquellos
             que entendían a mis ojos
y mis ojos – que son otra cultura –
se embriagaron de tus ojos
            que sutiles
                             enamoraban hasta los cielos.





BREVE HISTORIA DE VIENTOS

Los vientos pudieron con el mar
            pudieron hasta lo indescriptible
se llevaron los barcos
las rocas / los puertos / la bahía de San Blas
y hasta los peces.
Los vientos
                  uno a uno
se abrazaron en el alba
y luego
casi a la hora en que los lagartos acarician la siesta
decidieron la marcha.

En estos días unos bosques de sal
iluminan la noche
            y la brisa del penúltimo lago
trae el mensaje de las miradas de este siglo
                        mientras tanto
una niña envuelta en gasas rojas
sueña aferrada al oso de los tiempos
y disfruta la lujuria
            de sus piernas de arena.

Los vientos ya están lejos
            tan lejos como aquella primavera
lejos
     muy lejos
             como los amores que se van con los vientos
y uno se queda en andenes de fuego
            que todo lo incendian
y que tanto duelen       
            en el corazón de la tempestad.






LAS LUCES DE ELLAS

Era la hora de las pocas luces
las de aquellas intimas y necesarias
para ver los otros mundos.
            Entonces
sus bocas guiando los sueños
sus piernas transitando las pasiones
el agujero precipitado
de las almas expulsadas de todo paraíso
            Siempre
siempre la espalda encorvada hacia el sitio de los dioses
y los pezones de la medianoche
imaginados en el sutil juego de los sabores
despertando el insomnio de los dedos peregrinos
en las entrepiernas del cielo.
Era la hora, les recuerdo, de las pocas luces
aquellas de las ausencias
de los gritos callados
del gemido rojo y los abrazos azules
de las estrellas de la nada y la pluma verde

Horas que se extiende en sus horas vagabundas
bocas sobre bocas destiñendo besos
lenguas resbalando desde las cúpulas
juego despeinado de extremidades
copas de aquel vino pagano.
Horas en los territorios del placer
esteros de amores que no se han conocido
y allí
entonces
sus voces / sus pubis / vibrando entre los ángeles
ángeles de las horas en que los dioses
apagaron algunas luces
para desvelar el tren que partía
hacia el país de las risas y lo sublime.





DE REGRESO A LA U.R.S.S.

Al Palacio de Invierno le hace falta un decreto de amor.
Los hombres dicen que se han ido las erecciones de octubre,
entonces, mi querido Vladimir
compremos un pasaje urgente a París
aunque entiendo tu necesidad de caminar por Varsovia.
Un viaje rápido como los aleteos de aquellas grullas
o el despertar de los girasoles mugrientos y vanidosos
que pretenden otorgarnos en la prensa.
Es así, Vladimir,
las comunistas no quieren tener sexo
sólo les encanta masturbarse con el rock and roll híbrido y sin lenguas,
falso como la miel devorada por aquel oso de los sueños.
Mi amigo,
viajemos de prisa a trocar los cuerpos y las almas rojas,
la bestia bebe café y estimulantes
mientras sus aviones bombardean Bagdad.
¿Era tu amigo el animal?
Ay! Vladimir las comunistas dicen haber llegado lejos
ahora entiendo mucho más
comprendo donde se esconde el éxtasis
seguro que más lejos de los aquelarres de Moscú.
Conozco un bar tranquilo cerca del Arc Triumph,
beberemos / charlaremos / reiremos / fumaremos
y satisfechos, más tarde, caminaremos por Klebec
a buscar los pasos perdidos de un tal Antonin Artaud.
Prepara tu equipaje mi querido Vladimir
no te lamentes más por esa tonta chica del comité comunista
entiende que hay otro lado
al otro lado de los inesperados huecos
que nos dejan las banderas y las masas.






NUMÉRICA

Todo su cuerpo son números:
números espaciales perpetuamente tatuados
A veces con forma de pelo, otras de ojos
y muchas tantas de dientes.
Ella discute la matemática casi como una constante
y se convierte en sombra del uno, del dos
y demasiadas veces, como cinco,
del cinco.
Uno saborea su parte 62
y descubre el 25 en el inmenso placer
que otorga jugar en el 36.
Ella calma los números
desvela incógnitas
se enloquece a través del 57
y se hunde en el éxtasis que el 22 le provoca.
Me muerde el 18.
Me mira el 14.
Me perfuma el 51.
7 veces la quise.
8 veces morí por ella.
20 veces la espero.
Sé que estoy en sus números:
en el lugar del 27 (o sea en su corazón)
Por eso voy de un lado a otro de sus álgebras
sangrando ecuaciones imperfectas.
40 veces sueño en sus sueños,
eternamente resto pasiones a su pasado
infinitamente deambulo por el futuro de sus propios laberintos
en la enésima pasión que su cuerpo otorga.
         



  

EL ANDADOR DE TIERRAS Y SUEÑOS

He guardado barcos, barcos pequeños
que alcé desde el mar de las Antillas
            barcos de sueños
que viajan en las tardes de octubre,
los he guardado sigiloso,
            además,
he guardado jirafas rojas de cuello corto
tigres de las otras selvas
tarjetas de Navidad / soles en las playas de la lejanía
He guardado ciudades olvidadas
perros en las esquinas / lunas en las ventanas / corpiños en la brisa
soldaditos / camiones / dientes de leche y pororó.
Los he guardado pues voy por la vida
juntando a la vida
rescatando páginas / exiliando soledades.
He guardado los mapas
de un país de piernas largas
y a veces
transito sus caminos
con la frescura que sus paisajes otorga
y otras sé que estoy muy solo
y dejo que los barcos pequeños
las jirafas rojas / los tigres de las otras selvas
las tarjetas de Navidad  / los soles en las playas de la lejanía
los perros en las esquinas / las luna por la ventana /
los corpiños en la brisa /
los soldaditos / los camiones / los dientes de leche
y el pororó
jueguen por sus planicies y montañas,
que se zambullan en sus ríos incógnitos
que despeinen sus pasiones
mientras yo contemplo
fumando tranquilo
y haciendo dibujos con mis dedos
en sus huecos más sublimes.





HOJAS DEL AIRE

Desciende desde tan lejos el grito Acalián
desciende y se torna en voces que aúllan estas veredas del insomnio
mientras los ángeles maricas que esta ciudad propone
desvalijan los sueños de otro amanecer rioplatense.
Silencio nos han pedido los señores del poder
silencio para sanar nuestras bocas infectadas
silencio en el peregrinaje de la noche subterránea.
No he podido con los retos del más allá
mucho menos quedarme sentado en la carretera derrotada
hemos viajado desde el mar de Eros hasta la constelación de Afrodita
hemos sentido el calor entre las piernas de la victoria
y el sudor que despeina una semana entre tus desvelos.
Ámsterdam simula las luces de un amor fallido
y éramos tan pibes corriendo de aquí para allá
Parque Rivadavia y luego mates alucinados en Plaza España
eternos trenes violetas jugando en las vías del deseo
y piernas & bocas & papeles & pantalones & Artaud & Janis
& las guitarras en el cielo de Moguer & Allen Ginsberg sentado
junto a Bob Dylan frente a tu tumba & los collares de colores brillantes
enlazando tus pechos adolescentes
& Lennon cinco disparos en la noche asesina de NY & la larga ruta hacia el país de los enviados para fecundar el horizonte
& Jack Kerouac conduciendo el viejo automóvil de los sueños
 & Miguel leyendo su poema visionario
en la penumbra de aquella sala de la clandestinidad
& aquel viaje a oscuras con la lluvia
golpeando las ventanillas & todas las hojas eran del viento & Guevara abriendo
los portales de aquella década & porciones de gloria recorriendo tu cuerpo
vestido de noviembre & las calles decididas entre poemas y sonidos
vertiginosos de rock and roll & la muerte como excusa de un futuro demasiado joven.
Otros rostros volvieron a la plaza del encuentro
otras marcas bajando sus neutras palabras en la tarde de la conspiración
con un marzo que creía que todo lo podía y estaba por verse
pero no era así el baile alucinado bajo el cielo de diamantes.
Corredores de fuego en las generaciones alternativas,
bocas expandiendo el grito bajo la noche de los demonios,
eras el vino derramado sobre la lengua de la historia,
eras la última estrella en el rincón certero de esta ciudad.
Regresamos y ahora caminamos los espacios vacíos
todo el espacio se abre ante la mirada retrospectiva
aguas claras del Olimpo fluyen sobre nuestras camisas rojas
bajan de las tierras altas que marcan otros horizontes
los pájaros de octubre despiertan y sacuden las ropas de ayer
en el alba ardiente tu boca calma la furia de los relojes en el tiempo
y tus piernas de agua llevan mis palabras naufragas hacia el puerto de la gloria
entonces la palabra sagrada, entonces América despeinada,
ahora los cuerpos / los sueños / cascabeles andaluces
y el poema fantástico danzando en el patio de mi abuela.





INSTANTÁNEA LUZ DE PRIMAVERAS

Mientras el frío cubre las secuencias de octubre
y el perro tuerto sigue con su mirada aguda
sobre la realidad enérgica de los sueños desaprovechados
en la calle sur de los sentimientos,
ella peina el destino
y se toca suavemente sus delicados pechos expuestos a la gloria del deseo.
Una mañana descubre el barro entre la historia y el rencor.
No hay luces en este escritorio.
No hay más ansias que alucinar un horizonte viajando a México
en el auto brillante del mágico beat con sonidos de jazz quebrando el aliento.
Nada de ayer dirás mientras en los bolsillos miserables
se ahuyenta el clamor de la lucha,
nada que hacer más que enrededar las piernas
en otra secuencia de sexo sobre los techos de aquella casa con diez pinos.
Te hablé de vos y vos hablaste del mar.
Te hable de Atenas y vos preferiste las valijas
en la espera inconsciente que provoca un anden de fuego
con los pasajeros de la lluvia
recorriendo los estanques de la otra guerra.
Ahora decido por jugar la partida más exacta.
En este último bar del barrio oscuro no puedo hallar la rueda del tiempo.
Entonces, mi sombrero en el aire.
Entonces, tus piernas preparadas para la satisfacción
de otro periplo de gemidos.
Entonces, cerremos las puertas y los cielos,
que sólo las estrellas perfumen esta piel detrás de los misterios
y las alas de aquel pájaro en llamas.
Ahora, dijiste y yo cerré los ojos.

Luego fue el mar quien descubrió las ropas olvidadas
en el vacío sofá de los recuerdos.





SIETECOLORES, EL PIBE

In memoriam a Jorge Reboredo

Te has muerto
vos que vencías los aquelarre / las tormentas
y la tos.

Te has muerto
en un aletear de pájaros
sin decir nada
secreta e íntimamente
sin abrazos / tampoco despedidas.

Te has muerto
con la mirada
en el otro lado de los finales
enfrentando tigres / bengalas.

Te has muerto
en un marzo sin puertas / sin poemas ni recuerdos
justo ahora
cuando la historia
se escurre entre los abrazos ausentes
y escribe tu nombre
en los crepúsculos del adiós.





RUTA 62

Es así, no lo dudes mujer
mi cuerpo siempre necesita movimiento / oxígeno
verde del amazonas / caricias interplanetarias.
Tu cuerpo mujer
es el aventuroso mapa de los sueños
y ahí voy
con ese maravilloso Ford 48 rodando desde Nebraska urgente
hasta las afueras de Carolina del Norte
y soy aquel Studebaker rojo que gira en el laberinto de brazos y abrazos/
de piernas / caricias
bordeando los ríos más intensos / las pasiones
los peces que van y vienen y una noche te llevan
al pináculo de los vientos
y es allí donde se aloja el punto exacto de esta locura
Entonces mujer
regreso y bajo autopistas verdes / azules / púrpuras
a toda marcha con mi Chevy dorado
dejando que la lluvia sepa de mi rostro
dejando que mi mano encuentre el vértigo en cada curva en cada colina
Oh mujer nuestras velocidades extremas e intensas
nuestro tanque de adrenalina sin stop
nuestro estrepitoso automóvil violeta internándose en las sierras
de Córdoba / ese agitar de ruedas calientes en las calles de Paraná
nos hace felices / peregrinos en este mundo
que se empecina en arrojar bombas y más bombas
mientras nosotros
/diminutos seres del mundo/
montamos nuestro Pontiac rojo
y nos lanzamos
a las implacables carreteras del deseo.





EL NAUFRAGO DEL LAGO DE FUEGO

La oscuridad quebró su espectro
entre las sábanas  del estruendoso espantapájaros
otros callaron el hueco amargo
que entrega la ceremonia del rubor:
el sigiloso encuentro de los cuerpos.

Otras fueron las estrellas en el quiebre de la noche
otro el saltarín flash
y su boca de deseos / colores brillantes o transversales

Un cincel sugirió el mago
tal vez una piedra filosa / un dedo audaz

talla y talla el sabio prestidigitador
el diamante con forma de hilos

una insatisfecha dosis de cielo
el seco sabor de los químicos
en la tarde del otoño olvidado
y tus piernas
tus ojos explorando la larga avenida de los desencuentros
y el mundo dando tumbos
como barriles explotados de fragancias

no descanses / ni mueras
regresa al acecho
a la música de los otros silencios acordados
al embrujo de seguir brillando
mas allá del viento peregrino
y los secretos.




DESDE AQUELLA LEJANÍA

Lejos de toda secuencia adversa
aquellos signos de un pasado en llamas
decidieron la pausa del crepúsculo.
Ella con sus pies de agua
baila incesante sobre mi vientre de viento,
fue quizás la melodía de las guerras
o tal vez los silencios de la foresta
pero por cierto / ella /
con sus ojos de estrellas
en la fractura de la noche
comprendió las huestes del futuro
/ más tarde /
ella olvidó su sombra en la oscuridad
y se entregó a la ausencia
que los andenes proponen
cuando la soledad
lame la tempestad de los exiliados.
pasado otro siglo / ella /
se fue convirtiendo en historia
un tanto pretérito otro descanso
/ lejos /
muy lejos de toda secuencia adversa.






DESDE LAS OTRAS AGUAS LLEGARON AQUELLAS AGUAS

I

Desde los esteros de la distancia el viento trae aquellas imágenes:
son cuerpos dispuestos en la inocencia
viajando hacia los suburbios de la lluvia
en un tren de fuego.
Entonces como le explico a los años
a las horas de las otras horas
al olvido que nunca pudo ser olvido
a mis manos sin viernes ni cabellos.
Cómo serán los días en que no hubo días
al espacio que la ausencia sugiere
Cómo viajaron los astros y las ansias
en los periplos que las almas proponen
cómo esquivo interrogantes sin noviembres.
Serán las aguas enigmáticas de aquel mar de los Egeos
o podrán las sombras de Kléber olvidar los pasos
las indiscreciones oportunas
los cielos de otras tierras
el peregrino incesante que escribe frente a la tempestad?


II

Quién puede rescatar aquellos pasajeros
del vagón 21?
Quién soltó las amarras al barco de los sueños?
Quién no pudo atreverse a más?

Mañana,
seguramente
diremos
que todo fue ayer.


III

Sé que está la primavera dando vueltas
por los corredores del pensamiento
y alguien reconoce tus ojos entre la multitud
mientras convoco a las aguas atrevidas
a que fluyan por las geografías más exquisitas
convoco a los dioses del olvido
a que recuperen el aliento y la mirada
Dejó sobre este sueño
las ansias y el abrazo púrpura
que las pasiones arrojan en los secretos
que todavía descansan en el umbral adolescente
de tus ojos que aun estallan de tanta magia.




VARIACIONES EN LOS CIELOS CALLEJEROS

No somos nada dijo el supremo  del espacio y las constelaciones
entonces
Albert Hofman decidió hacer de los sueños un espectro de ojos abiertos
yendo y viniendo desde Maipú al 400
hasta los infinitos caminos del Buda
a orillas de un Ganges majestuoso y psicodélico
y para unos cuantos el no somos nada
distribuye la secuencia del poder
o el poder decir que la noche es sólo una noche vacía
sin camas / ni duendes / sin mentiras / ni amores en los suburbios del alma.
No somos nada dijo aquel tío
apoyado en el estaño del bar de los náufragos
para luego beber el incesante murmullo de la locura
buscando para no encontrar la nada
del otro lado de su camisa.
No somos nada dicen las calles
cuando la nada se convierte en el todo que deleita o traiciona
las mesas del banquete celestial.
No somos sino fuimos
y seguro seremos porque somos
y así dejamos una flor / un olvido / una taza de café
el último cigarrillo
o tal vez tus manos
diciendo que es posible acariciarlo todo.





EPILOGO

Aquella era la tarde, el lago o la siembra. Los bosques en perenne sitio de los poseídos. Aquella era la bondad derramada sobre las miradas vacías de las esferas de ayer.
Pudieron ser los del norte, tal vez los más sabios en las montañas del deleite. Fueron ellos. Otros los guerreros partiendo al punto del adiós. Otros en la despedida de los vientos.

Nadie podrá ver, en la mañana, nuestros cuerpos tan lejos del invierno tan regresando de primaveras a los territorios de las maravillas.

No fueron ni azul ni plantas. No eran bosques o reptiles.
Eran, simplemente, otros elefantes regresando a la constelación de Orión.

Mientras tanto, la noche, esparce su sed en las bocas de los peregrinos. Y yo, sentado en un sueño, escribo poemas en la inmensidad del regreso.



© El Ojo de la Ballena, 2006







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