jueves, 27 de septiembre de 2012

7943.- MICHEL FEUGAIN



André Michel Feugain

Michel FEUGAIN. Nació en Duala (Camerún) en 1975 y reside en Francia y tiene la nacionalidad francesa. Es doctor por la Universidad de Orleans e investigador docente en la Universidad Católica de Lille (Francia) tras cuatro de docencia en la facultad de Asuntos Internacionales de la Universidad de Le Havre. Fue estudiante de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y profesor en el Instituto Julio Verne de Madrid, Leganés. Especialista de la civilización de la España contemporánea, es autor de varios artículos científicos, coautor de una antología poética, Salida de Emergencia (Madrid, 2004), autor de Pedigree des terres lointaines (Paris, 2008) y Pénombre des digues humaines (Paris, 2011). Publica asiduamente en revistas científicas y culturales.




                                
Álter ego                                  
                     
     A Marcel Momo

Mi otro yo
Mi álter ego
Eres lo que soy
Limpio de mis defectos.

Conviene a  mi razón
Condenar la puerta cerrada
De la universidad que te hubiera abierto
La gloria efímera de los eruditos.

 Es lícito que mi corazón
Se maraville ante la generosidad
De tu persona, la honradez asentada
En tus palabras, la paciencia en tu ira.

En la madriguera donde todo se paga
Recusas la fatalidad de la corrupción
Basta tu tono, tu carisma también
Atónito, valoro infinitamente lo que ignoro.

Si pudiese ser tú por un segundo
Acoplarme a tu voz, hospedarme en tu pensar
Sentarme en los bancos de tu vida, aprender
Lo que ninguna escuela enseña: el amor.

Corrección del error humano que yo soy
Grande porque pequeño
Fuerte porque débil
Frágil eres tú, por la suerte de nuestra historia.

El tiempo en ti se comprime
Seis meses son veinticuatro horas
Que vuelven eterna la felicidad
De tenerte como hermano.







Álter ego

à Marcel Momo

Mon autre moi
mon alter ego
Tu es ce que je suis
sans mes défauts.

Il est loisible à ma raison
de condamner la porte fermée
de l’université qui t’aurait ouvert
la gloire éphémère des doctes.
Il est loisible à mon cœur
de s’émerveiller devant la générosité
de ta personne, la loyauté mise en demeure
dans tes paroles, la patience dans ta colère.

Dans ce clapier où tout se monnaie
tu récuses la fatalité de la corruption,
ton verbe suffit, ton carisme aussi
Eberlué, je mesure ce que j’ignore.

Si je pouvais être toi pour une seconde
suffire dans ta parole, tenir dans ta pensée
m’assoir sur les bancs de ta vie, apprendre
ce que aucune école n’enseigne : l’amour.

Tu es la correction de l’erreur humaine que je suis
Grand parce que tu es petit
Fort parce que tu es frêle
Roseau tu es, par le sort de notre histoire

Le temps en toi est compressible
Six mois sont vingt quatre heures
qui rendent éternel le bonheur
de t’avoir comme frère.






Una botella al mar por África

Debes abrirte al mundo
 a él le debes todo
Tus hijos, antaño exiliados
Están de regreso
No son inmigrantes
 y sus huellas crean la historia.

En los rincones más alejados del mundo
Has sembrado odio y amor
 Destruiste y construiste
Te fuiste y venimos en tu busca para agradecerte.

Llevamos en nosotros la ira de conquistadores de antaño
Nuestras venas llevan su sangre por usurpar nuestras tierras
por el sufrir de nuestras madres.



Une bouteille à la mer pour l’Afrique

Tu dois t'ouvrir au monde
Car tu dois tout au monde
Tes enfants jadis expatriés
Sont de retour et ne sont pas des immigrés
Et leurs empreintes sont l’écrit de l’histoire.

Dans les contrées les plus retirées du globe
Tu as semé la haine et l’amour
Tu as détruit et reconstruit
Tu es partie et nous venons à ta recherche pour la reconnaissance

Nous avons en nous le courroux de tes conquérants d’autrefois
Il coule dans nos veines leur sang par le viol de nos terres
Et ceux subis par nos mères.






Lunar

Negro y blanco
dos polos de las antípodas
de nuestro efímero conocimiento.

Blanco, negro. Gran error
hablar de color al decir : hombre de color.

¿Cómo los no-colores controlan la conciencia ?
¿Cómo ascienden a ser colores para explicar
lo humano ?

 Esta muñeca moldeada en sus albores
Fuera de toda existencia coloreada y cubierta que,
Quiérase o no, se convertirá en el polvo
Sin pensar en el tinte que la representa
Como superior o inferior en sustancia
Homogénea, idéntica, igual
Mortales que somos todos.

El negro no es un color
tampoco es un no-color
está en nosotros cual
un corazón en un pecho
una pupila en el ojo
un iris en una pupila

El negro es un lunar
unos  tienen pocos 
algunos nada y otros muchos.





Grain de beauté

Le noir et le blanc 

Deux pôles aux antipodes
De nos connaissances éphémères.

Blanc, noir, il est erroné de parler
De couleur, de dire : c’est un homme

De couleur.

Comment les non-couleurs filtrent-elles
La conscience au point d’en devenir
Telles lorsqu’il s’agit de l’humain ?

Cette patte pétrie avant l’aube de l’humanité,
Hors de toute existence colorée et feutrée qui,
Qu’on le veuille ou non, deviendra poussière
Sans aucun égard au teint qui la dépeint
Comme supérieure ou inférieure à la substance
Homogène, identique et pareil en chacun des
Mortels que nous sommes.



Finalement, le noir n’est ni une couleur, ni
Même une non couleur. Elle est au dedans de nous
Comme un cœur dans une poitrine
Comme un pupille dans un œil
Comme un iris dans un pupille.


Le noir est un grain de beauté,
Certains n’en ont que très peu,

D’autres, pas du tout, et d’autres encore,


À profusion.




Prólogo del poeta Luis Luna al libro de Michel Feugain "Entre sombra y ceniza" (Baile del sol, 2012)


Entre sombra y ceniza glosa (Ediciones Baile del sol, Madrid, 2012), en varias secciones, la visión del exilio que su autor Michel Feugain ha padecido durante los últimos cinco años y que le mantiene apartado de su país de origen desde entonces —aún con un breve viaje para ver a su madre enferma— y le instala en Francia, primero y, de manera intermitente, en España, después, con el objeto de cursar su Doctorado en Filología Hispánica. En una de esas clases entro en contacto con él, con esta persona humilde y entrañable que se llama Michel. A partir de una primera conversación sobre su campo de investigación, nuestra amistad se hace más intensa y, poco a poco, me cuenta su experiencia de exilio, bebemos y comemos juntos, nos conocemos.
    En poco tiempo, esa amistad se interna también en el préstamo recíproco de nuestros escritos, en el intercambio de ideas y búsquedas. Mis primeras lecturas se reducen a textos aislados, a intensas declamaciones en mi casa, con ocasión de alguna cena. Sus originales en francés me llegan cada cierto tiempo y, de repente, me asombra con textos en castellano, textos que él ha sentido debían escribirse en esta lengua, como medio para expresar sus asperezas, sus alegrías... en una palabra, su camino.
   El camino recorrido es lo que ya hoy es una realidad. Este poemario que se publica ahora lo describe minuciosamente. Interesa especialmente esta voz porque no se limita a reproducir —o en el peor de los casos a compadecer— desde una mentalidad europea la experiencia de los subsaharianos emigrantes sino que quien nos habla lo ha experimentado realmente, lo ha sentido y se ha atrevido a expresarlo poéticamente en poemas llenos de sinceridad, desgarro y reivindicación, sí, pero también de humor y amor infinito. Todos estos aspectos son los que merece la pena describir más detalladamente.
   La experiencia del exilio marca, en mi opinión, una poética del exilio, es decir, conforma de modo absoluto el impulso de escribir del autor. La nostalgia está presente en casi todos —por no recurrir a la totalidad— de sus textos; nostalgia del lugar de nacimiento, de sus tradiciones, de sus esperanzas, nostalgia incluso de la fe en la emigración que impulsa a marcharse —se es por supuesto exiliado político, pero también económico, cultural, ideológico— y que se acaba en el punto justo en que se cruza la frontera con Europa. La experiencia europea cambia para siempre el modo de pensar de los exiliados africanos que observan en toda su crudeza la persecución, la violencia, el desencanto, la indiferencia, el rechazo. Así es como se adquiere conciencia de exiliado y, en el caso de Michel, conciencia de utilización de la palabra para advertir y subvertir esa realidad.
   El análisis de la condición de "extraño" trae como consecuencia la exploración del concepto de "negritud" analizado profusamente para expresar y delimitar los tópicos más comunes sobre esta condición. En la sección que recibe ese nombre Feugain se lanza a la utilización del término "negro" como palabra de choque contra sí mismo, en un reconocimiento del yo frente al resto. "Negro" se es y al mismo tiempo se padece, en una suerte de persecución que no admite disfraces. El diálogo implícito en los textos nos instala en un enfrentamiento dialéctico entre el ser reconocido y el ser que se le opone como si cada uno de ellos fuera el representante del pensar común de los semejantes. De todos ellos se extrae el llamamiento al único ser posible: el ser humano, situado en una suerte de idealidad que no admite diferencias ni diferenciaciones. Los matices de la "negritud" significan aquí, como en Senghor, una reivindicación de la autonomía del africano para resolver sus propios asuntos —frente a las visiones paternalistas— no exenta de una exaltación implícita de los valores propios. África, madre, amante, tierra de promisión, paraíso, ocupa un lugar preponderante en el desentrañamiento del concepto mismo de "negritud" ya que se establece como un continuo entre el sujeto y su entorno, formando éste parte de aquél y viceversa. África corre por las venas de cada africano, parece decirnos Michel a cada paso y se reencarna en visiones oníricas donde el recuerdo sustituye a la realidad que supone el exilio, la condición de exiliado, concebida como una enfermedad de la que se ha estado a salvo durante el mágico periodo de la infancia:

a salvo de toda enfermedad
incluso de este exilio


   La orfandad resulta singularmente familiar en los textos de Entre sombra y ceniza; se revela profunda y absoluta, sin paliativos. La orfandad refuerza una idea axilar que se entrecruza aquí y allá: el exiliado, al pasar determinado tiempo lejos de la tierra que lo ha nutrido, pasa a ser un exiliado constante, tal vez porque realmente, se ha exiliado de sí mismo, es un huérfano perpetuo de su imaginario. Ciertos poemas de Mahmud Darwish nos hablan también en ese sentido. También los exiliados españoles parecían decirnos eso en sus reflexiones. ¿Cabe el retorno a un país que se nos ha quedado fosilizado e idealizado en el recuerdo? En cualquier caso, esa experiencia es frustrante:

Cinco años de un difícil exilio
cinco años después de mi destierro
lo que unos llaman candidamente

Emigración
cinco años después
vuelvo la mirada y lloro

La escuela que me enseñó el abecedario
ya no tiene techo
las risas que al anochecer
se difundían cual una ola
contagiosa de alegría han sido
sustituidas por los llantos de los míos
en Parroquias fantoches

   El retorno, implica, pues, dificultades difícilmente subsanables. ¿Acaso necesita África nostálgicos? La reivindicación y denuncia de la situación de los subsaharianos parece la misión más clara para un exiliado como Michel. Sus versos parecen ser el mensaje del trovador —y África es profusa en trovadores— que intenta calar en el imaginario europeo, harto de escuchar cómo las desgracias del africano se repiten una y otra vez para llamar la atención de su bolsillo. ¿Acaso el africano, en su afán de supervivencia, ha dejado de ser sujeto?, ¿ha dejado de tener pulsiones, deseos, frustraciones? ¿ha dejado de ser nuestro semejante? Un no tajante se revela en la fuerte voz de Feugain:

Como vosotros

Como vosotros tengo una novia
como vosotros tengo nuevas vidas

Como vosotros despierto soñando
como vosotros despierto
con gusto de amar a quien me ama

En mi mente como en la vuestra
parpadea la primera esperanza.

   Podemos observar también, como último aspecto, la fuerza seminal del erotismo. La sección "Orfeo negro" pone de manifiesto precisamente la latencia de la vida por encima, incluso, del exilio; la presencia del erotismo es un antídoto contra toda la costra de desesperación que late en el exilio. Nos devuelve la pasión, la intimidad, el contacto, la carnalidad necesaria para la supervivencia. En estos textos el humor se revela con todo su poder para derruir lo establecido y preconcebido, especialmente la condición de víctima indefensa del subsahariano:

Tus piernas

No me hables
más de ellas

Son la causa
de mis tormentos
son trampas
para mis sueños
son el engaño
para mis ojos

Por favor
llévatelas

No te tengo rencor
pero no me hables
más de ellas

   Queda, al final de todo, el amor. Amor fundamental y medular en la superación de Thanatos, utilizado como un paso adelante con y contra todos. El inmigrante es capaz de amar y desde ese amor construir una nueva realidad, donde la mezcla procure una nueva visión del conjunto. El conjunto de poemas amorosos que nos ofrece el autor en su libro resulta así espléndidamente conceptualizado.
   Así pues, Entre sombra y ceniza resulta ser un poemario imprescindible para conocer, de primera mano, la realidad del exilio subsahariano, desde dos puntos de vista: el colectivo, pues no podemos olvidar que Michel se muestra tan combativo como el momento merece, y, sobre todo, el personal. Este poemario significa, ante todo, un valiosísimo documento para que el europeo, ese lector que ahora se va a sumergir en estos textos gracias a la editorial Baile del Sol —que cumple la honrosa misión de dar voz a los que normalmente no encuentran espacio para desarrollarla—, recuerde que cuando se encuentra con un africano, se encuentra ante todo, no con una estadística, ni con una oportunidad para su caridad, sino con un ser humano completo, complejo, con muchísimo que decir.

Luis Luna





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