martes, 18 de septiembre de 2012

VÍCTOR HUGO DÍAZ [7.871]





Víctor Hugo Díaz 

Víctor Hugo Díaz nació en Santiago de Chile, en 1965. 

Ha publicado “La comarca de senos caídos” en 1987, “Doble vida” en 1989, “Lugares de uso” en 2000, “No tocar” en 2003, “Segundas intensiones” en 2007, “falta” en 2007 y Antología de baja pureza en 2013. 

En 1988 obtuvo la primera Beca de Creación Taller Pablo Neruda; en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura y en 2011, 2012, 2013 y 2014 el Proyecto Escritos de Sur a Norte, Poesía de Chile en México, apoyado por el Fondo del Libro y la Lectura. El año 2004 ganó el Premio Pablo Neruda en su centenario, otorgado por la fundación del mismo nombre. 

Es reconocido como una de las voces poéticas vivas más importantes de Chile.  



DEL POEMARIO: DOBLE VIDA



De esto surge un poema: de estar en un lugar
que no es el nuestro, y peor aún,
no nosotros mismos. 
Wallace Stevens



I

DAVID VINCENT

Todo empezó con un hombre tan cansado
un hombre tan fatigado que ya no podía ver
buscando un atajo que nunca encontró
su nombre David Vincent...

(Los Invasores)




PARANOIA DE DAVID VINCENT


-Supongo que en la vida real sucede lo mismo no te parece-

- debe creerme inspector
ellos arrancan nuestras carnes derramándonos
se aparecen tras el gentío con sus naves de luto
tras ese ruido que somos por las cunetas
rumbo al gran desagüe -

El silencio de esos ojos
desde que el receptor ardió iluminando las cuencas
desde el primer día
Un sueño caído sobre el piso
Pupilas frías y dilatadas en la superficie del espejo
Mientras esperábamos en aquella habitación cerrada
pensando en lo que vendría.

- inspector, debería haberle visto parado
con su equipaje de bestia y recetarios de cocina
entre la ropa interior -

(como si el asfalto no anunciara a lo lejos
al ángel que habita fuego y penas
el que vio de si -viéndose- su sangre
en púrpura vestido)
De allí que el vestuario ... Los dibujos craneanos
Esta lengua seca de mortaja prematura
Hablando el que despierta sin saber donde está
Depredado semi-lúcido ... semi-ungular
Escupiendo de vez en cuando
hasta que el día ennegrezca
a mitad de un cigarrillo.





NADA RETIENEN LOS OJOS PARA SIEMPRE

Un cuerpo femenino baja en tacos los peldaños
Hematomas hermosos le coronan muslo
sin medias la carne blanca.
Desde su lugar Vincent la contempla
- lo primero es imaginarla desnuda
dibujando poses -
reviviendo leyendas de peste
una noche
donde no es posible dormir.






MONOLOGO I

- atravesamos el flash del día
indiferentes a ser fotografiados
como el viejo exhibicionista de Supermarket
caído en la tentación de una buena oferta de placer
sacado a patadas por los guardias
hacia la trastienda
la cabeza de chuzo escarchada
llena por dentro el ruido
entre los crímenes del amor

somos personajes de teleserie barata. me oye
trapos recalentados bajo el clepsidra del cielo
que abre sus negras fauces -

( Una sinopsis . Un informe arrebatado a la muerte )






DEL POEMARIO: LUGARES DE USO



LA INVENCIÓN DE LOS AMIGOS

Los extraños que conocemos
son cada vez más jóvenes

Es igual para todos, una calle lateral
batiendo los brazos a distintas velocidades
pero siempre cuesta abajo
Afluentes de una misma inundación.

El mendigo se sienta al lado y hace picar el cuerpo
Interrumpe el viaje con sólo tocar sus cabellos

La ciudad se muestra teñida al forastero
pero oculta su negra vellosidad
Siempre es mejor una vida larga llena de suturas
de espacios en blanco -cuando todo lo hecho es un error
pero un error bien hecho-
Porque nunca dejas esa casa... la casa te deja.

Durante la noche ensancharon la calle
En el paradero reseco bajo el sol
la sombra del camión se detiene, se orina
y deja su huella
Las antenas de televisión son una especie
casi extinta sobre los techos
Escucha el esfínter dentado de su boca, escúchalo
Una fiesta sin música y mucho ritmo.

Al otro lado de la puerta una procesión de evangélicos
corta la luz de la tarde; hace rato que partieron
Un fuerte viento baja seco y desconocido
resistiendo a cuantos caminan
Nadie sabe cuándo vendrá la próxima ráfaga
Igual al condenado protegido y cómodo
conectado a una maquinaria que no maneja
ignorante del momento de su ejecución.

Se sienta al lado y hace picar el cuerpo

El tañir de la botella desechable en la pisadera nos distrae

A su edad sólo pensaba en cama y sábanas limpias:
cosas que suceden en el momento justo.

Se movía en la cabeza como un balazo
siguiendo el rastro de la noche anterior

la ruta de desperdicios sobre la alfombra.





EL INFORMANTE

Había errado por la calle de vitrinas
El mismo traidor que hace tiempo
levantó su casa entre nosotros

En la esquina el afiche de rock
casi ha perdido la movilidad
(nuestra ciudad después de la lluvia)
Perdió jirones de papel y todo el brillo
Nunca se sacia en narraciones de vidas extrañas

Es mitad de semana en la cancha vacía
Como si fuera ayer bajo el sol
-Se lo dijo tantas veces
dijo tantas veces
hasta cansar

Lo que se lee se olvida.

Horas más tarde está de vuelta
portando lo que sobra del día
El vehículo estacionado lo endurece
una rama desata el frío
carcajadas jóvenes al final de la calle

violentamente despierto.





BUSCADORES DE TESOROS

Acaricia el rostro sin afeitar
Las púas nacientes clavan las yemas de sus dedos

Afuera en la noche que termina
el tarro de basura aguarda al pie del poste de alumbrado

un cofre sellado
que con su riqueza
atrae a los buscadores de tesoros

Primero lo descubren los perros
después los más afortunados.





LUGARES DE USO

La noche promete no pasar
Salimos a buscar la dosis exacta de lucidez química
En eso gastaba el tiempo que no daba a los suyos

Construyeron un complejo deportivo
sobre nuestro territorio apache
Nadie ha venido esta temporada
(los corrieron a todos)
Ni el conocido de los árboles y la espesura de la noche
siempre atento a la llegada de sus invitados furtivos

la hoja seca que se quiebra a sólo unos metros

Agita la mano dentro del bolsillo
como se manipula un juguete nuevo
El mismo viejo felino que se lame las ingles
que atesora lo que ve y desaparece
al momento en que un perro muerde el vacío
dejado por su cuerpo al huir hacia las ramas

Se queda ahí, arrimada la espalda al tronco de metal
Único fruto luminoso reventado a pedradas.




DEL POEMARIO: No tocar



ESTATUA EN EL PARQUE
(a la memoria)

El que pregunta hace el siguiente movimiento
expectación y sorpresa
dibujada en el público que espera
en la maternidad de un barrio pobre.

Años después la misma escena se ve de espaldas
invertida en el espejo de la calle
-A esa hora de sol un funeral corta el tránsito
autos de hace diez años y la cara de los deudos
más distraída y ausente
hacia el final de la caravana
(Se casaron a la misma edad, te imaginas).

La indiferencia se llenó de signos femeninos
Tanto buscar que al final se encuentra en los bolsillos
Vestirse y salir caminando
o partir hablando pestes de tiempos felices
cuando estaba tan cerca
que bastaba con empinarse y ver sobre la empalizada.

Hay una vieja canción de la que olvidamos su letra
pero que llevamos en la punta de la lengua

el sendero correcto que se bifurca en el jardín

-Él tenía miedo a la putrefacción,
a la oscuridad húmeda, prefería la ceniza.
Cómo te gustaría contárselo a alguien
desechos de una alianza vacía
y un poco de talento para el caos.

Te lo puedes llevar, no te lo vas a llevar
Una letra o una línea levantarían la mirada

Ahora con ropa podemos hablar
a unos pasos de casa
un pie afuera
ocultos en el secreto que hay entre las gotas de lluvia.





RUINAS

...última reunión, una ronda de cuatro ángulos.

El dedo extranjero oprime el obturador
que retrata esta postal de familia
reunidos en un abrazo de piedra pulimentada
y sonrisas de paisaje andino
Como ir a dar una interminable vuelta a la manzana
para consumar la despedida.

Fragilidad y buen humor
La mejoría de ánimo que antecede la caída del reino
y la última batalla.

La fotografía descansará en la transparencia del álbum
Algo que mostrar a los amigos

Perderá el color igual que la memoria
se verá borrosa
pero se quedará.





NO TOCAR

Dime algo, empieza a hablar
qué esconde el ciclista
que desata la jauría y hace que lo persigan

Mira sus pieles de reojo
mientras corren son un solo animal
iguales en ladrido y velocidad
cazador solitario tras su presa.

Háblame, di algo
por qué no jugamos a adivinar cuántos pisos
tienen los edificios

entre uno y otro sonríe el horizonte
la boca abierta donde faltan dientes.

No importa el silencio sino el vacío de la frase
el color de la fachada se ve antiguo
y el verde azulejo nunca más será
Lo que parece piedra no envejece
pero se marchita con la respiración.

Ella expande la ternura de sus mandíbulas
siempre por accidente
Adentro es húmedo y se mueve
ahí donde los huesos del pie plano hacen nudo
y el zapato gasta su deformidad.

Hace tiempo no amanece al final de las noches
Antes hay motores
que llegan en oleadas hasta la cama
desde lejos
por la calle principal.





LAS PAREDES NO TIENEN OÍDOS

Cómo se habla a una pared -la estoy viendo-
es más fácil describirla:
está hecha de ladrillos, uno al lado del otro,
arriba y abajo, nunca solos

Los ladrillos se disponen como las letras en el teclado
una junto a la otra, nunca solas, arriba y abajo

Al digitar las teclas
la pared se construye.





Poemas hechizos
Hechiza, poemas anticipados, de Víctor Hugo Díaz

Por Gabriela Cantú Westendarp(*)


Los que leemos poesía sabemos que somos pocos pero que en esos pocos hay consistencia, quiero decir que hay un interés genuino y práctica lectora constante del género. Tener a nuestro alcance las novedades de poesía resulta cada vez más asequible gracias a los medios digitales, otra cosa es tener al alcance de nuestras manos el libro impreso. Objeto que algunos de nosotros seguimos valorando de manera muy intensa. A saber que en algunos casos las ediciones en este género son de un tiraje muy reducido e inconseguible. Tal es el caso de un plaquette que recibí a través de nuestro Correo Aéreo Mexicano hace unas semanas: Hechiza Poemas anticipados, del poeta chileno Víctor Hugo Díaz, publicado gracias al programa “Fronteras sin límite 2015, Poesía de Chile en Perú y Bolivia”, al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile y a Verso destierro, editorial mexicana independiente. Se trata de una edición artesanal con un tiraje numerado de tan solo doscientos ejemplares. Así este libro se vuelve un objeto “hechizo” en el sentido de que es un artefacto hecho a mano tal como la hechura de poesía y no un producto fabricado de manera industrial. Lo que es hecho a mano como la poesía, tiene ciertas imperfecciones o mejor dicho ciertas peculiaridades que le dan al objeto el grado de irrepetible.

El libro de Díaz abre con un poema que nos habla de una casa en el árbol, o en otras palabras, de aquel cuya vivienda se encuentra en el parque. De alguna forma la voz poética nos coloca en el lugar de ese ser que nunca duerme tranquilo porque está expuesto todo el tiempo a la intemperie:

Al silencio, le gusta venir a sentarse
Permanecer despierto
y escuchar lo que habita en las pesadillas
que se acumulan noche a noche
cabeza sobre cabeza
en las almohadas rígidas
de las bancas del Parque  p.5

La ciudad es el parque y el parque es la ciudad y somos todos nosotros como cuerpo social, como cuerpo humano que está envuelto en un estado de pobreza no solo literal sino espiritual también.

Dermis que cicatriza a la velocidad de los árboles
en este “Parque con ventanas”
donde la voz del francotirador me habla
                                                     me apunta
                                                           pero no a mí.
Es solo otra violenta emboscada de alas
Aplauso de palomas pobres que estallan en vuelo  p.8

El poeta canta un mundo que necesita una nueva hechura, quizás un nuevo orden. De ahí el verso: “Ante las murallas tose y respira la catástrofe.” Porque el poeta lo sabe desde tiempo anticipado: urge que brote la compasión:

Sólo una dosis pequeña para cuando la cosa no va
y no se provoca generosidad en una Población
donde se anda perdido p. 12

Y tal parece que, de acuerdo a la voz poética, no escuchamos “el disparo” ni vemos “el cuerpo en la calle tirado sin zapatos” que el Parque-Casa-Mundo nos arroja. Somos los hijos de una pareja que se tapa los ojos “con la mano/pero con los dedos entreabiertos” es decir que finge no ver. Y por eso, para llamarnos a nosotros los ciegos, los objetos cobran vida como si fueran posesos de una energía vital.

En la esquina que forma la muralla
del edificio recién construido
y la fachada de la vieja botillería
hay una silla de Ruedas.
Cada noche se queda
hasta cuando las piernas dejan de pasar
Como arma Hechiza descargada apuntando  p.15

Tal vez la realidad de la que somos parte esté en franca decadencia tal como canta el poeta. Me parece que estos poemas son un lamento que la voz necesitaba “excretar.”

Muerte de juguete

A veces te imagino
bajo un frío sol de invierno
mientras recuerdas todo esto que pasó
hace tantos años.
Sabes, al crecer la ropa se ajusta
a la deformación de nuestros cuerpos

Como el conteiner de basura
afuera del asilo de ancianos
que cada cinco días
espera su viaje al vertedero
que se acostumbró a secretos olvidados
a desperdicios en bolsas negras valiosas que no pasan de moda
cuando dormir es tiempo útil y estar despierto               perderlo.

De haberla visto pensarías que es un juguete
un juguete que los aleja
que no invita a jugar a sus enemigos
El arma Hechiza de un superhéroe
con el poder del rayo y el trueno.

¿Pero y si soy yo el que recuerda
esto que pasó hace tantos años
imaginado por ti?

Yo el tesoro, el cofre con riqueza
                         y el cráneo infantil destrozado
que se encuentra al final del arcoíris
                                                   Lacrimógeno
humeante entre hogueras de Protesta

al final del arcoíris donde vino a impactar
esta bala anónima

El disparo al aire que me eligió
bajo este frío sol de invierno  p.22

Los poemas “hechizos” en este plaquette en efecto, como mencioné al principio, son irrepetibles. El poeta lleva el material poético a la otra orilla, o lo que es lo mismo a la zona de transformación, para ofrecernos lo que Rilke define como “lo que podemos soportar de lo terrible”: la belleza. Enhorabuena por mi estimado amigo Víctor Hugo a quien (no solo por su nombre sino por su talento) no le quedaba otro oficio que ejercer.




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