lunes, 17 de septiembre de 2012

7865.- KAREN TORO


Karen Toro Espinoza es una estudiante de pedagogía de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso y escritora chilena. Nació el 17 de junio de 1980 en Valparaíso, Chile.

Libros publicados:
El silencio crece en el jardín

Antologías:
Ha publicado sus poemas en las siguientes antologías:
23 jóvenes escritores de Valparaíso (1998)
2000 palabras (2000)
La poesía se encuentra en Valparaíso (2000)
Taller de poesía "La Sebastiana" (2000)
Creación desde la palabra (2001)




Qué le puedo dar yo

Qué le puedo dar yo
después de quedar muda
al mediodía,
con el silencio hasta en la sangre
con usted
que se puso a vivir 
en las letras de mi nombre.





Quién extraña a los muertos que no conoció

Quién extraña a los muertos que no conoció
quién bajo este techo
podría advertir
el sol que no viene con la mañana
Temprano hemos salido a la terraza
estamos en espera de las letras desconocidas
que trae la luz
y nos sentamos
por si también
trae algún resto
de los brazos que sostienen nuestra existencia
Y es que nadie desea armar
el esqueleto que nos sigue desde antes
y todos esperamos en esta terraza el momento para huir
Entonces nos preguntamos si habrá existido el pasado
si es posible escapar de quien se desconoce
Líbreme alguien
de necesitar a los muertos que no pude ver
así como de que ellos un día me busquen y me encuentren
esperándolos bajo este mismo techo






después de una lluvia

Después de una lluvia 
cae la nada en mi ventana
y en mi ilusión infantil
A veces una trata de crecer
pero cómo
si se peca de ignorante
si se desea tanto
a la antigua inocente que sueña
después de sus palabras
señor
cae la nada en mi tiempo escaso
Distancia es la presencia suya
que ya no ronda
distancia sus pasos dicen
cuando se alejan
de mis huellas primeras
Después de Ud. llega la nada a paso lento
así como se abren las rosas en el patio
así como la inocencia regresa
al corazón de la gente
que a Ud. le parece
pues la grandeza cuando más se necesita
más se tarda






LA SAGRADA ESCRITURA

Nadie dijo “Hágase la Palabra”
pero la Palabra se hizo:
una criatura suave,
una bestia de luz y veneno.
Bajó hacia el poeta
hirió su lengua con arena caliente
abrió sus manos con mordidas furiosas,
y el poeta desamparado, en la noche,
se guardó en el aliento de esta fiera
y la vio hermosa, helada
dormida en su sueño feroz.
Entonces, el poeta, ardió en un galope generoso
en un incendio de espejos
y en medio del delirio dijo:
“Hágase la Escritura”
y la Escritura se hizo.






La cautiva

En esa casa yo soy huésped,
en la ventana una extraña
y en la cocina una intrusa.

Ajena.
Enredada.

Una palabra basta para atarme
y quedar exiliada de mí.






Oficio Traidor

Tan blanca como soy
yo
me camuflo en la hoja
me cuento los lunares en un baile poroso.

Termina el festín
cuando la tinta sobrepasa los dedos
y sin dar aviso
me absorbe el papel.






quién como yo te iba a amar

Quién como yo te iba a amar
quién como yo haría bailar estas manos sobre la mesa
No sé qué hago en esta casa llena de luces
si la luz con el Verano se fue de las blancas cortinas
y el Verano está ya tan lejos
del universo oscuro de la casa
Dime entonces
al llegar el frío
quién como yo te iba a amar






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