lunes, 27 de agosto de 2012

7600.- SAŠA PAVČEK





SAŠA PAVČEK nació en Liubliana, Eslovenia. Terminó sus estudios como actriz en la Academia de Teatro, Film, Radio y TV de la capital. También se formó en Paris, en la École de mime corporel dramatique y en la École de l'acteur Florent. Actualmente desarrolla sus actividades como poeta, dramaturga y actriz en el Teatro Nacional - Drama de Liubliana. Interpretó numerosos roles importantes. Actuó en dramas televisivos y en películas, con los cuales obtuvo importantes premios en Eslovenia como, asimismo, en ámbito internacional. Saša Pavček obtuvo el Premio de la Fundación Prešeren (2000), que es el más alto reconocimiento esloveno en el campo cultural. En los últimos años se dedica intensamente a la escritura dramática y poética. La trilogía teatral La fuente pura y ardiente del amor fue representada en el Teatro Nacional – Drama de Liubliana y ha sido traducida al inglés, francés, alemán, macedonio, checo y español (eds. Zoe/re-Lar, Buenos Aires 2010) asimismo  fue nominada para el premio Slavko Grum (2003). El texto dramático ¿O BrUno o Dos? obtuvo el premio literario internacional Umberto Saba, Trieste Scritture di Frontiera, (2004).



Vìsteme con un beso, publicado en el año 2010 por la editorial eslovena Miš
Vísteme con un beso (Obleci me v poljub) traducido por Ana Cecilia Prenz Kopušar  y publicado por la editorial Libros de la talita dorada de City Bell/La Plata.




CASI UN BESO

Qué desenfrenado silencio ronda en el aire
cuando espero que te sientes en algún bar
céntrico, casi al mediodía, junto a la luz fuerte,
mientras aguardo la festividad del encuentro,

cuando acercas la silla y reverente te inclinas
casi en un beso y tu boca despide una nube de pájaros
que, trinantes, se posan sobre mis hombros y mis faldas
revoloteando, aquí y allá, audaces, rientes,

para que, arrobada, rígida, me asombre y no oiga ya
el sin sentido de sílabas y palabras que vuelan en mí
y perciba solo la armonía mientras la consonancia susurra

en medio del humo, en el bar, riente entre tú y yo,
sonido que se petrifica en la melodía, recuerdo cerrado
que emerge solo en el sueño, lejano y tierno.






BELLEZA

Temerosa de que no exista palabra
que supere la belleza de tu expresión
cuando leíste la última vez
mi página escrita, callo.

Quiero que una página vacía
dibuje hoy el brillo de tu mirada,
porque al observar tu rostro
mientras leías el Canto a la alameda

lo iluminó una tierna oscuridad
de hombre pensante.
Una luz callada, sombría, esplendía
de las mejillas y los ojos entrecerrados,

que se deslizaban absortos
con inarrestable atención,
irisados en cada palabra.
No me maravillaba ese papel garabateado

que, voluntaria, había dejado en tus manos,
solo admiraba, atónita
el rostro claroscuro de un hombre.
Qué áspera, suave nostalgia,

por mitad plateada y cálida, mitad negriblanca,
mitad terrena y mitad nebulosa;
Qué concordancia entre fuerzas opuestas.
No hay maestros venecianos

ni flamencos ni impresionistas
que puedan captar esa transparencia del día,
esa aspiración, la luz de un algo
que se desvanece y al mismo tiempo renace.






BLANCURA

¿Por qué mis pechos, abrazados con estrechez
por el corsé, parecen el alma de un salvaje?
Enfadados se arquean, belicosos, hacia el mundo,
orgullosos de su origen selvático.

¿Por qué los pechos rebeldes se convierten
en una tórtola blanca, vigilante en el corpiño de encaje,
si alguna mirada oblicua se posa, pícara, en ellos?

¿Por qué trinan en el epitalamio,
cuando los liberas y se funden en la cuenca cálida
de tus manos, para ser una miel embriagadora?
Bebes lentamente y soy toda seno.

Cuando me vacías, soy aún nada,
un cierto silencio. De él serpentea sólo la blancura,
incompleta, como todos los versos para ti.






COMPETICIÓN CON EL DIRECTOR 
DE ORQUESTA

Que aparezcan los virtuosos de orquesta,
el director de talentos que pueda sembrar
una música más grandiosa y emotiva que tu 
beso...

Que reúna hatos de violines, bosques de arpas,
que repiquen los clavecines celestiales,
que marque en éxtasis el compás y dirija la armonía,
que sea el maestro del espíritu sobrenatural;

pero tu beso resuena más fuerte,
aunque estés a la par con el director:
ambos entregados de la misma manera,
ambos extáticos, con los ojos cerrados...

Lo que levanta la batuta del director
en el aire vacío, es solo un matiz:
debajo de tus párpados cerrados
no hay en el mundo ojos más amados.



[http://aromitorevista.blogspot.com.es/]


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