sábado, 25 de agosto de 2012

7558.- CAMILA CHARRY NORIEGA


Camila Charry Noriega nació en Bogotá, Colombia. Es profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana. Desde 2003 ha trabajado como profesora de Literatura y Arte. En 2007 creó y dirigió un taller de escritura creativa orientado a jóvenes. En 2011 organizó y coordinó un concurso intercolegiado de poesía que convocó a varias instituciones educativas de Bogotá. 
Ha realizado conferencias sobre poesía, cuerpo y literatura en la facultad de artes ASAB. Poemas y relatos de su autoría han sido publicados en revistas nacionales e internacionales. Detrás de la bruma, editado por la Colección Los Conjurados, es su primer poemario.



SECRETOS

Yo guardo secretos, madre,
que me matan
esta fugacidad
es una manera de nombrarlos:
tanto deseo de todo
y la nada ya tan dentro.





LENGUAJE

En esta hondura que es mi cuerpo
laten el agua    el miedo
el goce de mirar tus ojos
calmos 
limpios
como cualquier palabra 
muerta.





Contemplación al final del día 

Descifran en las formas de las nubes la  intención de la tarde que late 
y  se desliza hacia el crepúsculo. 
Los ojos atentos a la luz indecisa que los confunde 
y los obliga a reconstruir lo que minutos antes se creía cierto. 
Entregarse a la contemplación de los árboles  que agita el viento 
caer en la trampa del canto de las aves;  
su lenguaje incomprendido 
su misterioso volar siempre hacia alguna parte 
lejos de  las luces que la ciudad desprende como una telaraña 
en la que siempre volvemos caer. 
Sentir que el instante en el que aparece el amor 
nos hará más humanos 
desear que los fantasmas que hemos olvidado 
se sienten silenciosos a los pies de nuestra cama 
y nos canten al oído aquella canción que recuerda el día en que nacimos. 
Perseguir con el corazón  lo que se ama y se olvida, 
saber que la vida es este segundo  
hecho de palabras y recuerdos y esperas. 

  





Memoria 

Esperar con paciencia que el recuerdo destile en nuestro oído 
su jerga de aguas negras 
Blanca Varela (El Libro de barro) 
  

Las palabras como inquietos insectos 
atentos a la luz 
aletean sin reposo entre mi vientre; 
vendrán otros silencios antes de que nombre 
certeramente mis deseos. 
Las palabras que no he dicho y que se agitan en mi pecho 
ocultan todos los misterios; 
desde la luz de la memoria  
se asoman las señales de otros tiempos 
recuerdo de días  y de noche más felices 
antes,  cuando el tiempo era sólo el tiempo 
cuando el cielo era sólo el cielo 
brillante, cargado de truenos y de aves. 
Ahora 
las palabras transcurren sin sentido 
fantasmas que aparecen en medio del sueño y de la noche 
sin decir nada de mí, sin nada revelar 
atentas a la luz 
polillas nocturnas que se posan en  mis labios 
en mis labios que te nombran 
tercamente sin poder hallarte. 
  

  

Sueño 

Vendrá la noche y con ella el silencio 
recorreré caminos olvidados  
laberintos que el sueño abre 
más allá del tiempo y la insistencia de las horas. 
Penetrar  esa geografía  celeste y etérea  
ausente  de las sombras del día y la vigilia. 
A lo lejos la música revienta  
como un eco en la cueva que es el corazón, 
delicada música que recuerda el cuerpo, los ojos 
las presencias de lo humano; 
sueño adentro ya no hay minutos ni temores 
las  formas crecen silenciosas detrás de la pupila 
aparición misteriosa que el vértigo del sueño 
hace realidad 
soñar la montaña y el mar meciéndose  
bajo           el largo             respiro              de la luna 
soñar que la montaña es el mar 
y nuestras manos un árbol nocturno en donde crece el fuego. 

  
  

  

  

Lluvia 

Para A.C 


El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia  
William Shakespeare 


Llueve 
y  esta tarde el agua es un emisario 
oscura voz que le revela a mi corazón  
la terrible certeza; 
te amé a pesar de haberme ido 
y me perdí al dejarte, 
te amé desde mi silencio y mi piel joven; 
no es suficiente ahora 
el reconocimiento del amor 
ya no 
porque ahora somos dos 
lejanamente ajenos 
extrañamente conocidos 
porque fue hace tanto cuando me nombrabas 
cuando se alzaban tus ojos a través del humo y la mañana 
sólo para hacerme hermosa 
porque así era para ti 
así  
y dulce y temperamental. 
  
Ver llover es triste 
y qué triste resulta recordarte 
bajo esta terca lluvia de Bogotá, 
qué triste el tiempo que se ha ido 
y qué lejos el amor. 



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