sábado, 25 de agosto de 2012

7557.- SANDRA URIBE PÉREZ


Sandra Uribe Pérez
(Bogotá, COLOMBIA 1972). 

Sandra Uribe nació en Bogotá el 2 de febrero de 1972. Además de Arquitecta de la UN, es magíster en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana de la Universidad Andina Simón Bolívar (Quito, Ecuador).

Ha publicado cinco libros: Uno y Dios (1996), “Catálogo de fantasmas en orden crono-ilógico”, en IV Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá (1997), Sola sin tilde (2003) y su reedición bilingüe (español-inglés), Sola sin tilde - Orthography of solitude (2008) y Círculo de silencio (2012).

Es radical al decir: “escribir poesía es también otra cosa, es más que respirar. El aire se debe tomar pausadamente, para dejar entrar el mundo a los pulmones: es ‘inspiración’ en el sentido biológico, dejar que el ser inhale ciertas sustancias y las absorba. Esa comprensión íntima del mundo es, entonces, un trabajo de reflexión incansable, de observación detallada, de avivar el asombro, de sentir esa ‘luz que sube por la garganta’ y de no querer ‘desprenderse del fuego’”.

Ha sido incluida en diversas antologías, entre las que se cuentan: Vasos comunicantes (1997), Oscuro es el canto de la lluvia (1997) e Inventario a contraluz (2001), estas tres editadas por Federico Díaz-Granados; Quién es quién en la poesía colombiana (1998), de Rogelio Echavarría; y Conjuro capital: poetas bogotanos (2008), de Común Presencia Editores.

Ha sido galardonada, entre otros, en el III Concurso Universitario de Poesía de la Universidad Externado de Colombia (1994); el X Concurso Internacional de Cuento Prensa Nueva Cultural (1995); el Concurso Interuniversitario de Poesía de la Universidad de la Sabana (1995); el Concurso Poesía al Parque, del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (1996); y en el Concurso Nacional de Poesía “La poesía como una casa”, organizado por la Casa de Poesía Silva (2011). También ha sido jurado del Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, durante los años 2007 y 2009.

Parte de su obra ha sido traducida al italiano, francés, inglés y estonio. Hasta hace poco estaba entregada a la docencia. Actualmente se dedica a la corrección de estilo, la edición de textos y la coordinación de la Agencia de Noticias UN.


E-mail: sauripez@yahoo.com




Delirio

Me persigue
una jauría de retratos
condecorados por el polvo
Persisten en mis huellas
con sus ojos de papel
Gritan en la memoria
Y construyen
la ruina de mis días
con los ruidos que escondía bajo su piel.





El espejo de dios

El espejo
es la conciencia del rostro
El rostro
es la conciencia del tiempo
El tiempo
es la conciencia de la muerte
la muerte
es la conciencia de Dios





Huida de mi padre

La noche del abandono
yo imprimí todo mi dolor
en su carta camuflada de despedida
lo busqué por calles sórdidas
por noticieros de televisión
y cafetines
No existieron
más periódicos de los domingos
ni pantuflas de cuadritos cafés
ni efusivos "alcánzame la toalla"
Duró una eternidad
la ausencia de su voz
subiendo las escaleras
Mis sueños se echaron a morir
mientras un carnaval de silencios
escupía lágrimas por la boca
en lugar de risas por los ojos
su fuga pareció enhebrar mis dedos
y no pude hilar más casas en el corazón
y si el fútbol nunca tuvo sentido
-ahora menos-
Su equipo favorito
perdió siempre
hasta que su sonrisa
apareció al otro lado del teléfono
Después de una interminable tormenta
el sol lamió mi sed
y se produjo un estruendo de abrazos
en la casa nuevamente habitada.





Propiedad horizontal

Él administra los males de mi corazón,
los dosifica
en módicas cuotas semanales
a intereses muy bajos.
Su salario es un beso cada tercer día
y un abrazo al desayuno.
A cambio,
él lleva un libro de contabilidad
completamente actualizado con mi estado civil
y mis promesas rotas
y elabora con agilidad las cuentas de cobro a mi tristeza
para hacer la retención en la fuente de mis lágrimas.
De vez en cuando aparecen saldos en rojo de alegría
y es porque hice sobregiros en el banco de algún parque
mientras me entretenía atrapando la voz de los pájaros
en el caracol de los sonidos.
Siempre hay inconvenientes cuando decidimos pasar
los libros y las actas al revisor fiscal,
nunca se sabe por qué faltan besos
en el inventario del olvido.








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