sábado, 25 de agosto de 2012

7556.- OLGA MALAVER


OLGA MALAVER
Nació en Armenia (Colombia). Doctora en Derecho de la Universidad Externado de Colombia.
La autora permaneció en Chile (1971-72) y actualmente reside en Villavicencio con domicilio alterno en Bogotá. Doctora en Derecho egresada de la Universidad Externado de Colombia. Ha publicado: El mismo poema (Editorial Lucía Muelle, 1998), Esa sustancia tenue (Editorial Magisterio, Colección de Poesía Piedra de Sol, 2001), Mudanza a sentidos nuevos (Editorial Magisterio, Colección de Poesía Piedra de Sol, 2003), He perseguido mis ojos (Editorial Entreletras Colección de Poesía, 2005), Entredosluces - Sombras y Cristales (Tercer Mundo Editores, 2007) y Objetos que nos miran (Colección Los Conjurados, 2009).
Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Medellín (2001), en el Festival Internacional de Escritores de Bogotá (2002 y 2003) y en el de Casa de Poesía Silva “Alzados en Almas”.



NO ES UN JARDÍN ZEN

Solamente dispongo
de dos metros cuadrados de hospitalidad
para que bullan las hojas
con un ardor nuevo
y unas cualidades de lo sensible
allí no tengo plantas domesticadas
y hago un gran esfuerzo para que mi cerebro
no les secrete orden
ahora que se juzga sobre objetos
y no sobre significados
busco relaciones con la jungla
con la maraña
así sea a breve escala

son transformaciones simples 
paneles solares mínimos
elevados a veinte centímetros de sus raíces
concepción de figuras espaciales
llenas de gozo y brillantes de juventud

para mi corazón
esa pequeña fronda
es una camada de criaturas zumbando
en consumación de su alumbramiento

Algo felizmente cae:
lo arrojó un pájaro
es una afirmación de vida
es una expectativa en un cuenco oscuro
es un erotismo enlazado con la tierra

no es un jardín Zen
carece del símbolo purificador de los lotos
de la arena virgen blanquecina
y de una roca para reconvertir
la distancia del sol con los planetas

mi jardín no es para meditar
es para experimentar la emoción
hasta el sobresalto
y contemplar mi verdor salvaje 
encajado entre piedras talladas
es emitir una amistad
que el cosmos me devuelve.





LOS POETAS

Los poetas
no toman remedios amargos
ellos tienen un jarabe
para el olvido de sus penas
y una noche sagrada
que les riega
en sus cabezas
células doradas

Cuando el corazón
les crece grande
y extenso
reinan y viven todo el tiempo

A veces
padecen torrentes agitados
que canalizan
entre lunas y soles extranjeros

y hay que leerlos
con ojos delicados
porque ven y oyen distinto
y cambian de sueño
con frecuencia.







CIRCUNPLANETARIO

Sin estar libre de culpa
he arrojado piedras al agua
para dibujar
círculos concéntricos
y casi siempre lo hago de cuclillas

no sé por qué me gusta
herir el agua…

ahora intuyo
que en los círculos concéntricos
del golpe
veo el remedo de sondas espaciales
aventuradas a contar anillos
y órbitas lunares

o puede ser
una forma de no hablar…
cosas simples
que me hacen entrar en el silencio.







LA EXPLORADORA

Tan fácil partir
de modo horizontal una pera
y tropezar en su centro
con una flor anticipada
por la distribución de sus semillas

tan fácil ver en su corola mutante
un planeta girando
más cerca del sol que de la tierra

tan fácil expandir
en esa superficie imaginaria
los rebosantes de anfibios
blancuzcos y marrones
desiertos brillantes
como mares cubiertos por aceite
océanos de rocas con cumbres lisas
donde se posen gotas de fuego
en moldes de astronaves

tan fácil acomodar
en unos bordes clementes y accesibles
de grietas acuosa
musgos y mohos que persistan
en dominar sus reinos

tan fácil sentir al Universo
cambiando formas para darnos otras

El punto de atracción que sacia
mi visión mágica del cosmos
y la comunión con un planeta hermano
excluye la fuerza de la técnica
en dichas percepciones
mis ojos siempre se mueven hacia dentro

A mi mano podría tener
un aluvión de informaciones
pero una intuición quiere encontrar
lava en mi saliva
anhídrido carbónico en mis huesos
volcanes microscópicos en mis poros
ventanas errantes de absorción
que quizás algún día se empaparon
en energías descargadas
por una luna hospitalaria

Tan fácil sentir
en las rugosidades de mis codos
la existencia lejana de guerras nucleares
donde millones de hombres fueron víctimas
hombres anteriores a Adán
felices como árboles
y a quienes les dieron –por fortuna-
un medio pensado para ellos
tal vez por eso la historia los tenga en el olvido

Tan fácil adivinar
los nuevos modelos de naves espaciales
que serán vistos como reliquias
o como capas de polvo levantadas en terrazas
todo será una historia de aventuras
igual a la que hace mi corazón de exploradora
con figuras de artificio o cubilete
a fin de retrasar la seducción que brilla sin sentido
con una voluntad de extraña creación.





La bañista

Sola... con una desnudez permitida
con una desnudez inocente
como si los vellos estuvieran ausentes de su piel
la presiento en un dominio claro y transparente
desprevenida de cualquier mirada intrusa

la sonoridad del chorro
imita con un glogló de nana
el ancestro del lenguaje humano
y cuatro notas
de las Escenas Risueñas de Schumann
acunan la vivacidad
de un nacimiento
que quiere apropiase del Universo entero
con la fuerza lúdica
de un despertar en la frescura

La espalda se estremece
los brazos tiemblan como ramas
y luego
superando las primeras impresiones
el cuello se extiende lo mas largo posible
y la cabeza se mueve dulcemente complacida

la esponja saturada de jabón
va y viene palpitante por la piel
y con cuidado
se desliza por los pliegues tras el talle
sin alterar el goce rítmico del agua

las huellas plantadas en los pies
se elevan lentamente
y las reservas de limpieza
acentúan su entusiasmo

el cabello arremolinado
desciende como seda desflecada
sobre la frente huida de conciencia
y las orejas
se presentan lustrosas
a su tacto

La bañista es el agua y su energía al mismo tiempo
su alma está en la periferia
y no en el centro
su libertad de momento parece redimida

El círculo mágico del agua
impuso el mimetismo:
su fluido fue eficiente
ante la imagen satisfecha
de confundir el cuerpo
con el medio que lo envuelve

La ducha se acalla
la exaltación aparece empañada en el espejo
y el cuerpo regresa secretamente con la sombra
a la música estridente
a la autonomía imperfecta
a la realidad a ‘secas’

las entradas reales
al juego libre y fantástico
de una bañista
distante de ninfas y de Ledas
se está desvaneciendo
pero alcanzo a preguntarle a Diógenes
-el único filósofo que merece ser nombrado-
por qué tomaba baños de sol y no de agua
y las aristas del cristal en el reloj
le sugieren a mi interior una respuesta:
porque el cuerpo es leve
si el espíritu halla el solaz perfecto.



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