domingo, 19 de agosto de 2012

7442.- GUY CLOUTIER


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GUY CLOUTIER (Canadá)
Poeta, escritor y crítico literario, Guy Cloutier obtuvo en 1986 el doctorado en literatura francesa de la Universidad Laval. Desde 1978 ha publicado una treintena de libros en Quebec y en Francia. Ha sido profesor de literatura y de creación literaria en diversas instituciones. Ha publicado en varias revistas tanto en Quebec como en el extranjero. Ha sido crítico literario en Radio Canadá, luego en el Soleil (Quebec) y en el Magazine littéraire (París). Ha participado en diversos jurados y comités en el Consejo de las Artes y Letras de Quebec (calq) y en el Consejo de las Artes de Canadá. También ha sido miembro del comité ejecutivo de la Comisión de Derecho de Préstamo Público. De 1977 a 1981, formó parte con Michel Beaulieu y Jean Yves Colette del colectivo de las ediciones de l’Estérel.
Muy activo en el escenario de las letras, fue el fundador de los Lundis du Temporel, que marcaron un hito en la historia de los recitales literarios en Quebec. Guy Cloutier es director artístico de los Poètes de l’Amérique française desde su creación en 1996.
En 1980 y 1981, Guy Cloutier fue integrante de la mesa directiva de la Unión de Escritoras y Escritores Quebequenses. También fue secretario general del Encuentro Quebequense Internacional de Escritores. En 1990 recibió el grado de Caballero de la Orden de las Palmas Académicas, y en 2001 fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras por la República Francesa. 





Traducción de Silvia Pratt


Un lent surgissement
(Un paulatino surgimiento)

32

On l’a vu avant la nuit
qu’elle ne s’efface 
comme une main sur la vitre
rabroue les buées de l’hiver
ouvrir la fenêtre  respirer
l’humeur du jour naissant
son carnet à la main 
immobile  

Il ferme les yeux
alors c’est la mer
immense ciel
pas de rue 
mais des pans de murs blancs 
des toits la douceur des coloris

Il y a l’eau la pierre
je suis çà, écrit-il
au bord de la mer de la rue de la nuit

Penser penser penser

Il n’y a pas de salut
l’écriture n’y conduit pas

Être là seulement
au milieu

De ce qui est.




32

Se le ha visto antes de que la noche
se borre
como una mano en el cristal
repele el vaho del invierno
abrir la ventana respirar
el humor del día naciente
con su cuadernillo en la mano
inmóvil

Cierra los ojos
entonces ahí está el mar
inmenso cielo
sin calle
pero grandes paredes blancas
techos la sutileza de los coloridos

Ahí está el agua la piedra
soy eso, escribe él
a orillas del mar de la calle de la noche

Pensar pensar pensar

No hay salvación
la escritura no conduce a ella

Estar solamente ahí
en medio

De lo que existe.




33

On l’a vu à son réveil
partir s’égarer dans le quartier 
de son enfance piétiner doucement l’aube
fraîchement recroquevillée
des hommes il ne connaît plus que leurs maisons
les murs des fenêtres closes
tout est restreint celé
le monde enfermé
là comme dans cette bulle 
qu’enfant il agitait 
pour qu’en tous sens le monde
se recouvre de neige.




33

Se le ha visto al despertar
partir perderse en el barrio
de su infancia patear suavemente el alba
recién acurrucada
de los hombres él ya no conoce sino sus casas
las paredes las ventanas sin abrir
todo está restringido encubierto
el mundo confinado
ahí como en aquella burbuja
que siendo niño agitaba
para que sin importar cómo el mundo
se cubriera de nieve.




34

On l’a vu le visage plongé 
dans son cou leur deux corps secoués 
de sanglots
de pluie 
comme seuls peuvent en ressentir
les tristes de la vie

Il cherche il imagine les mots
dans lesquels elle aurait pu se perdre   

Monologue d’une splendeur torturée

Il lui ouvre son carnet:

«Ses désirs lui échappent
comme une histoire qu’on s’est racontés
si seuls depuis trop longtemps»

Leur silence comme une poésie douce
qu’eux seuls pouvaient entendre.




34

Se le ha visto con el rostro hundido
en el cuello sus dos cuerpos sacudiéndose
por los sollozos
por la lluvia
como nada más pueden sentirlo
los tristes en la vida

Él busca imagina las palabras
en las que ella habría podido extraviarse

Monólogo de esplendor que atormenta

Él le abre su cuadernillo:

“Sus deseos se le desvanecen
como una historia que nos hemos contado
tan solos desde hace mucho tiempo”

Su silencio como una tierna poesía
que solamente ellos eran capaces de escuchar.








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