domingo, 22 de julio de 2012

7318.- EDGAR TREJOS




EDGAR TREJOS
Poeta. Nacido en Riosucio, Caldas, Colombia. Licenciado en Español y Literatura en la Universidad de Antioquia. Coordinador de Programas Pedagógicos en la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob de Antioquia.
Ha publicado en revistas literarias del departamento y el país. Cofundador y codirector de la Revista POÉTICA de divulgación literaria, y de la publicación periódica de poetas en el panorama literario del país EL SON DEL VIENTO. Jurado de Poesía en Premio Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob (2002-2004).
Autor de los libros de Poemas: “La Casa del Frío”, “Alas para la Noche” (Poemas), “Fuego en El Altar del Día” (Poemas), “Coros del Amanecer” (Poemas para Jóvenes), “Poemas Ganados a Una Infancia Perdida”(poemas para Niños), “Escriviviendo en la Escuela” (poemas para Niños). “Apuesta Por El Alba” (Poemas). “Habla Vida” (Poemas). “Promesas en la oscuridad” –cuentos-; “Sangre En Tus Ojos”-cuentos-; “Diario De Sobrevivencia” -Relatos de un Corazón Conquistado-; “Palabras Profanas”; “El Viento y Yo Éramos Enemigos” –Novela infantil-; “La Canción De Los Telegramas” -Cuentos Infantiles-

Email: etreve@hotmail.com
E-Mail:casapoesiapbjacob@hotmail.com




ORACIÓN DEL FAUNO ANCIANO

Muerde mis labios
has de sus prolongados desiertos
tu torre de babel, humedécelos
y quédate en ellos 
asaltante, única diosa
como una ansiosa gota de agua, necesitada
en las sabias aldabas del erecto aire
que te reconoce inquieto.
Ánfora desatada de sentidos tú
Tanto tiempo urgida
compadece a quien te sueña, piensa,
abandonado, hundido, en los desvanes de la insatisfacción.
Toca, provoca encendida, con tu lengua
las secretas fuentes de la sed,
esta mansión eterna de deseo que no sacia.
Levanta tu casa de ardor,
convoca los dormidos laberintos del cuerpo
en este bosque infausto de fauno anciano
que pervive dispuesto en tu espera:
Árbol profundo, festivo, para tu selva creceré
en las ariscas esquinas del día
-esa túnica de ansiedad que nos pierde y aproxima-.
Ardamos amando amantes,
cantemos mundo tú y yo viviendo,
saciando ávidas carnes en perenne danza,
renaciendo los brazos yertos, la piel reseca de la tierra.

Agradecido abrevadero seré siempre
de tu cuerpo, diosa coronada,
célula despierta, esperada, espléndida de vida
presentida para un largo morar en mi crepúsculo,
a fin de comenzar, menos incierto,
cada nuevo amanecer
guardado, depositado en tu mirada. 





ALMA MÍA

Vive alma mía y busca
entre las ruinas que el viento arrastra
del día
-ese confuso molino que despedaza rostros
ese sueño que jamás dijo tu nombre
esa puerta de Ariadna que se escondió a tu tiempo-
el puente de amor que debiera unirte a todo
la razón eterna de tus secretas alianzas.

Vive y busca
en cada aliento venido hasta tu orilla
en cada gemido modesto
el don del corazón absoluto
que se abre y cierra para respirar un sueño
como una flor visible apenas
como un murmullo entre la piedra.

Alma mía en verdad
no vale la pena estar vivo
si no arrojas de tus campos el cementerio inútil
de quienes beben sólo llanto ajeno
en la descomunal frontera del oprobio
y ríen su sola mezquindad.






VIDA 

A Manuela: Por su Vida. 

Te dibujo Vida
en medio de palabras
armo tu mapa de doloroso esplendor
con lo bello que puedo ver
en tus arenas ardientes.
La cima de la verdad se necesita
habitando el pensamiento del poema
un segundo un suficiente segundo
y vivirla quien intenta huella como el último reto
para respirar en los campos de la muerte.
Nada tuyo llevaré
cuando la cita del abismo,
pero dejaré mi más íntima alma
atada al jardín de encuentros forjados
en las horas de luz día tras día
allí donde refugian los gestos su Fe:
esas búsquedas amadas por otro sendero
entre los árboles del tiempo.

Un instante eterno en tus manos soy Vida
un incendio de sangre desata tus soles
el deseo multiplica células en tus posadas
tu noche quema dulce nuestro ser.
De tus enfermedades que en silencio sepultan
de tu crueldad, de tus tormentas, no reniego,
procuro hacerte sólo apasionada, limpia de pedestales,
habitable para pájaros desvalidos
que su vuelo aventuran
acusados por murallas de odio:
Esas negras nubes que arrojas
a quienes buscan tu bondad, tu libertad,
un poco de tu voz
Vida.






S.O.S

Agrios nudillos de presente tiempo
acesantes llaman
claman,
increpan las aldabas de la sombra,
ahuyentan el sueño de sus extensiones prodigiosas
urgidos por los ojos de la oscuridad.
Arduos cuchillos de lo exterior que brama
acosan,
insisten solitarios con el pregón del desamparo,
Pugnan:
muchas bestias de Apocalipsis merodean
el país inocente de las víctimas durmientes.

¿El colapso de la muerte, su estertor abrupto,
anuncia su llegada?
¿Un viejo amor, un luminoso nombre
acongojado por baratas nostalgias del ayer
acude acaso?
¿Tu voz tal vez viniendo apresurada
de clausuradas lejanías de algún pasado intenso
implorando compañía a sabiendas que el miedo
duerme en las acosadas costillas de lo incierto?
¿Alguien aullando desesperanza, angustia,
buscando a su radiante Dalia desaparecida,
hijo, hija, esposo, esposa de los días, luces del alba?
¿Palabras agrietadas, acosadas, sin futuro,
pidiendo una oportunidad para uno mismo
cavando un grito hondo
en la pavorosa subasta de recuerdos sin cobijo
para apaciguar un poco
las intranquilas aguas de la desolación?

Un recital extenuado de la vida asalta,
toca en la alta noche nuestra puerta,
ruge para recordar
inminente, indestronable,
cuántos augurios inequívocos inundan
la perenne lucha nuestra que acongoja los instantes
que presiente la zarpa de la vigilia grave:
Esta que ronda
el sordo e intranquilo descanso de las almohadas.






HABRÁS DICHO 

Te habrás dicho cuántas veces
para disipar la niebla que los días traen,
negar los vientos de muerte en tu ventana:
Sueña en grande, vuela, vence,
no seas conformista, arrasa,
tira los dados de tu fácil belleza, solemne,
arponea sin cesar tu suerte,
vive la vida, tu vida, la verdadera vida,
no quieras simplemente una vida opaca.
Aúlla en el estilo que a la mayoría desgañita,
olvídate de nimiedades sicológicas
-esas esclusas inútiles que el camino detienen-,
nunca dudes, no sientas, no temas,
sigue las aguas raudas de tu fértil destino,
doblega tu tiempo, no busques retrasado tu espejo:
llegado el momento de decir al mundo quién eres
ni siquiera pienses,
jamás te detengas fuera de ti
y pase lo que pase
-es tanto lo que verán tus ojos de asombro-
está atento siempre
a tu instante de ir con tu soledad
ese íntimo encuentro decisivo
donde tu Caronte propio hablará.

Te habrás dicho
cuántas veces, solvente:
Hoy empieza la Vida una vez más,
un nuevo fulgor para tu baraja de pedagogías de punta…
Pero ya estás muerto,
¿no sabías?






ESPLENDOR QUE DESPIERTA

Cuando también para Ti
las noches comiencen al alba:
tus ojos y mis ojos
(viejos pájaros ciegos
de alas amarradas desde antes)
tanto tiempo sin cielo ni destino,
sin casa conocida entre cercas de desesperanza;
tus ojos y mis ojos sin camino
(nuestros ojos de fósforo de rabia
cuencas desorbitadas a punto del incendio)
las calles surcarán,
cruzarán inmensas de odio
como sonoras fogatas
la desolada habitación que obligan hombres de poder.

Hazte a un lado entonces
no permanezcas conmigo
-faro sumiso-
ahogando entre dientes esta furia callada
luz sacrificada en los ropajes que el día nos presta.

No me hables de tus tumbas,
de tus afanes sin alivio.
No modules con miserable torpeza
tu permanente agonía.
No esgrimas la negra lista de prestamistas de abalorios
que manchan el alma de la Vida
entre los que te cuentas con tus manos.
No te acerques al inestable arcoiris
de Este esplendor Que Despierta
una gana de romperlo todo, comenzar de nuevo:
peligrará la predecible jaula
de tus ademanes siempre vendidos.

Próximo a nuestros ojos de avalancha,
si has de guardar un poco tus zapatos
camina seguro con tu viaje,
salvaremos el fragor de tu mirada viva aún
y otra mañana abrigará tu vida
cuando al alba comiencen las noches:
para Ti también.







ENVEJECER

Llega una edad de sombra a tu portón
en la que no la vida
el áspero tiempo sí, su temido anillo mortal,
es la última hilacha de vigor que vuela en tu costado:
Hora llegada de silenciosa condena,
de recordar interminables tumbas cavadas.

Ya no ves vivir ni vives vida,
no aleja ya el hilo de Ariadna los ojos de la muerte,
un trámite de crudo otoño devora tus días
y sin valor se rompe el ciego corazón
-tu galope de batalla otrora que bebió la tierra entera-.
Aferrar gemidos a la débil isla de la memoria,
implorar sentir un poco más
el espectáculo de tu temor medrar
de uno a otro confín del mundo, no tendrás,
y pronto pronto nada impedirá el carro fúnebre
de quienes nada pueden agregar al hastío.Has agotado agujeros en tu piel, trinchera de placer,
y no quedan ostentosos cerrojos
que protejan tu nombre.
Noche irredimible has sido, sabes,
espoleada a lo largo de tus puentes de falsedad.

Sentirte cada amanecer a salvo, quieres,
sedado entre vacuos sueños
para esquivar la inevitable certeza
de ser sólo un juguete de tu infierno:
Lamoso río de llanto este llamado envejecer,
aurora ciega
que hunde tu estela en la arena de la noche.







POÉTICA ALREDEDOR DE TI

Toda una vida sobrevivo alrededor de Ti,
un vino sediento, una flor, un beso, un abrazo,
una palabra urgida de tu ardiente morada,
sin Ti soy un camino sin hogar.

La vida a cada instante se me va
bien ida así, pensando, soñando, necesitando tu luz.
¿Qué puedo perder
si lo mío todo está
dentro de Ti?

El viento balbuceante que lleva y trae mensajes
hurgando los galpones del mundo
me pone los dulces guantes de tu nombre
y en mi cuerpo siento aletear
las caricias guardadas que tu aliento grita.
El cielo que vivo sobrevive en Ti,
lo mío todo gira alrededor de Ti.
¿Qué puedo perder
si lo mío todo tiene anidado en su destino
el alto sello de tu corazón?

Yo me tiendo con mis ropajes de invierno
sobre los arduos puentes de la tierra
y eludo los llantos del derrotado
alojado en el tibio carcaj de tu próxima risa,
ese dardo encendido que derrota la ausencia,
esa cercana piel de roce soñado que revive el deseo:
¿Qué puedo perder?
Sobrevivo alrededor de Ti
y en tu alma hallo las hondas alforjas para el día.

Un vino sediento, una flor, un beso, un abrazo,
una palabra nada más buscando el umbral de tu ser
voy tras de Ti:
No olvides que mi Mano que mi Tiempo que mi Vida
te buscan.





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