domingo, 8 de julio de 2012

7223.- KARINA MARION BERGUENFELD




Karina Marión Berguenfeld nace en Buenos Aires en 192. Licenciada en Letras es especialista en literatura latinoamericana, periodista, crítica literaria y escritora.

Ha publicado varios libros de narraciones infanto-juveniles.

En 2002, fue editado a través de la Asociación Cultural Andrómina (Córdoba – España) su poemario Las Lobas (Primer Premio de Poesía “Leonor de Córdoba”).




C'est un secret

fui creada para el asedio y la maravilla
tengo una carne tan dulce
que ni siquiera se puede morder
porque ni bien me besan
soy azúcar
alcohol
un plañido que no se consuela

para el asedio me hicieron una noche de llena
y demasiado pronto
me pusieron al frío del amanecer
presa en la torre alta de un cuerpo descontrolado
supe los milagros del amor apenas por reflejo

he dormido con armadura
desde el inicio de mis días activos
pude con los cachorros que me crecieron
y el arte de jugar
pero sola permanecí, guardada, intacta
de una pureza que ni yo misma comprendo

nadie dejó marca en esta arena ondeada

donde sigo descalza
y te llamo
y estoy.







Soy una mujer que camina la iglesia
novia que acepta
inclina, se arremanga
un hadita doméstica 
que va buscando dueño en las orillas.

Toda una vida
de hombres como burdeles

Contra la boca
este velo bordado por abuelas 
que arden todavía en los malditos hornos
la que avanza y avanza, decapitada
sin padre que la entregue
que sostenga su paso por la alfombra

Enamorada y sola
la única dispuesta a perdonar.








yo te pido perdón 
perdón, cariño
la noche estaba fría
hacía tiempo
fue la ginebra, creo, la ginebra
el puñetazo idiota de la muerte

yo te pensaba, juro
te pensaba
pero él se me acercó
hizo promesas
ni sé por qué lo hice

perdoname, cariño
fue una noche
es peligroso el mundo
no me dejes







voy por la avenida ipiranga 
montada en un camello

tengo una trikini morada
cien mulatos
tras mi rastro inmortal
bailo
tomo cerveza

descalza
culona
desafiante
les contaré secretos
dejarán un collar a mis pies
espejitos rubíes preservativos flores

me amarán 
me amarán 
hasta volverme buena

los tambores 
sonarán los tambores
la droga me alzará
caballito de humo 
llevame hacia los cielos

por ipiranga
borracha y en camello
voy a pensar en vos.






la oscura

dicen los lavadores del cementerio
que en las noches de nueva galopa
bajo el eterno peso de la niebla.

sigue al jinete rubio, lleva un puñal.
pero son tantas grietas 
que no da con él ni a media muerte.

es tan antigua, dicen, 
se asusta con la luz.
y esa noche no fuman.

invisible. entre mármoles va.






la casa estaba sola
la calle 
la ciudad también estaba sola
yo me puse a bailar
y terminé desnuda 
dándole a la ginebra
sola sola

lo llamé ni me acuerdo
lo buscaba
y esta pobre cabeza
sola sola
rota de lado a lado
al puntazo del jazz

dónde estás corazón?
dónde diablos estás
que no te veo?

busque un maldito bar 
otra botella
y uno que ya ni sé 
quiso besarme
me raspaba la boca

dónde estás corazón 
que no resisto?

las calles de la muerte están vacías
voy por ahí 
canto sin que me escuches
camino






Blues

fui creada para el asedio y la maravilla
tengo una carne tan dulce que ni siquiera se puede morder
porque ni bien me besan
soy azúcar
alcohol
un plañido que no se consuela

nadie tocó jamás mi centro

para el asedio me hicieron una noche de llena
y demasiado pronto me pusieron al frío del amanecer
presa en la torre alta de un cuerpo descontrolado
supe los milagros del amor apenas por reflejo

nadie jamás este centro intocable

he dormido con armadura
desde el inicio de mis días activos
pude con los cachorros que me crecieron
y el arte de jugar
pero sola permanecí, guardada, intacta
de una pureza que ni yo misma comprendo

nadie dejó marca en esta arena ondeada
donde sigo descalza
y te llamo
y estoy






POTESTAD

a los doce me vendió en la feria
plañían las mujeres de la casa

no recuerdo el adiós
sólo al viejo
su mano de lagarto
los billetes
el olor a sopa

nadie elige al cordero
mi padre que se va.






VIKINGO

está en la proa
lo miro mirar la lejanía
el sol le llega al sol de la melena
los pensamientos lo llevan más allá
tiene cierta dulzura
cierta extraña tristeza
un dolor que nunca va a decirme

el barco lo adormece y cada tanto
un ligero estertor lo desordena 
serán sus pesadillas de guerrero

atravesamos despacio el infinito

lo miro mirar la lejanía
y sus ojos de agua
y sus demonios 
y su misterio






ECLIPSE

Boca arriba, en los techos
mirábamos la luna enferma.
Olía a pis de gato la terracota
el verano también olía.

Yo, la madre,
era su almohada al milagro.
Ella hablaba de dios.






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