martes, 3 de julio de 2012

7201.- CEFERINO LISBOA



Ceferino Lisboa nació en Córdoba, ARGENTINA en 1971. Es integrante del grupo de poesía Pan Comido. Con este grupo ha editado el libro La vida que se conoce (2009), las plaquetas de poesía Un poco de buen clima (2007) y Ellas (2009). Además participó en las antologías grupales Belleza Obliga(2005); Derrota No (2006) y El día mas parecido (2008).También se ha editado su libro Estados de Euforia (2009) en ediciones Textos de Cartón. Virtualmente, se lo encontrará habitualmente en el blog  El lado menos práctico. www.elladomenospráctico.blogspot.com.







El corazón acumula/lo que el ojo desecha.


Una ley no escrita
Cuando un hombre 
olvida
las llaves de su casa 
y desanda su memoria 
para encontrar paz y morada 
un poeta cae en la cuenta: 


el camino 
dos veces recorrido 
solo es de ida.






Razones en fuga

Tener tanto para decir 
y estos escrúpulos 
-crianza, establecimientos, revelaciones- 
que no dejan de situar 
a la materia 
como una amenaza 
al día como una posibilidad 
que fortalece el discurso. 

Hacer de lo cierto 
una necesidad: 
otra rareza. 
Una linea 
que marca un límite 
y un horizonte.







Desarrollo del agua

No intento ser preciso 
o adivinar 
es otro oficio el que me sostiene.
La velocidad de como pasan las cosas 
y mis movimientos no encajan.

Lo cierto es mi paciencia
que cubre mi persona 
y todo lo que toca. 

No hay paz 
sino un desarrollo del agua 
bajo los pies.

(1999)






Oración

No preciso esta suerte 
ni la niego.

El día aclara 
y retomo las tareas. 

La noche es una
y repite sus esfuerzos.

Todo es preciso 
nada es inútil.

(2003)






Es arduo este trabajo

He podido compensar 
mi inclinación hacia lo efimero 
inútil 
con un sentido de las proporciones. 
Así con una cantidad precisa 
de palabras 
de hechos recientes y pasados 
(que solo el corazón dirá)
construyo 
espacios abiertos 
multitudes








Colonia Lola 

Haber nacido en un barrio
donde la violencia es un modo de socializar
no me hace un tipo muy feliz
ni desconozco la alegría
-pequeño terreno que cultivo-.
Uno no puede resignarse a morir
en un barrio como este, escucho;
ni dejar de pensar que otro lugar
sería una respuesta, dicen;
se consiguen amigos con las más diversas
inclinaciones
y con un amor por las cosas
que nace de no haberlas tenido.
El deseo es un sentimiento
que nutre variadamente
el apetito de estos hombres
y los define.
Las diferencias, las reglas
las buenas maneras
importan, no lo duden,
pero siempre depende con quien
se está hablando.
El barrio o país, su gente,
conviene en hacer de nosotros
hombres fuertes, cabizbajos,
rumiantes, bueyes de tiro,
blancos móviles.
Los disparos de armas de fuego
al aire
hablan de las tristezas
y las alegrías
dibujan en el oído oficial
los índices más inexplicables.






Almíbar 

No deseo para mí
si no lo que he ganado.
Agradecido por el aire gratuito
y las palabras al cruce
me inclino
ante el encuentro esperado
y confiado en una fuerza
entrego mi testimonio:
Acciones aisladas, palabras disueltas
en la boca







En el plano de lo estrictamente político
la desaparición de personas es una tragedia.
¿Quién diría lo contrario?

Salvo que quien dice eso
tergiversa los hechos. 

No debemos dejar a estas conciencias
elegir su lugar.
Ellos ocuparían el que creen merecer
y las migajas no serían suficientes
y susceptibles como están
ante los hechos que aturden
y la incomprensión
y los abandonos
y las traiciones
crearan la necesidad de una discusión
que no quisieron dar.

Aquí estamos preguntándonos por los cierto
no agotada nuestra capacidad de asombro.
Confiando en la frialdad de los números
sus mecanismos.
Escuchamos cómo patalean
como prefieren reducir las muertes
a cosas terribles
accidentes
a circunstancias extraordinarias.
Ellos aún, allí, son los dueños de la palabra.

Corresponde depositar nuestra confianza
en las vidas
de hombres y mujeres
que sabiendo las razones
resistieron el horror
en el aliento final
de un compañero
que soportaba las preguntas
porque sabía todas las respuestas.

                                                                                                      (2008)

Leído en la Jornada de “Escena y memoria” Teatro real /Sala Azucena Carmona - Córdoba- 3/ 2010








plusvalía

Mi columna empieza a abandonarme. 
El hospital público 
es mi única respuesta. 
Lumbagociatalgia 
es el nombre de mi mala suerte.
-Usted tiene una columna rotada 
sobre su eje (rotoescolioisis) dice el doctor. 
Es de nacimiento. 
Lo cual poco me tranquiliza. 
-25 sesiones de fisioterapia. Certifica. 
Trabajo fisico a eso se reducen 
mis sesiones y tambien a la amabilidad 
y el cuidado de mujeres
que hacen del dolor 
un ramo de aire yendo y viniendo 
sobre mi impaciencia.
(Hay un hombre entre ellas 
pero no cuenta para mi.) 

El movimiento cuidadoso es mi mejor arma. 
Tienen otro color los días. 
El ritmo que imponen mis piernas 
y el rumbo que persiguen 
es inusual. 

Camino por avenida Patria 
hacia otra rutina.

                                                (Abril de 1998, Hospital Córdoba )







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