martes, 3 de julio de 2012

7186.- ARNALDO CALVEYRA



Arnaldo Calveyra nació en Mansilla, provincia de Entre Ríos (Argentina), en 1929. Reside en París desde 1961. Publicó los libros de poemas Cartas para que la alegría, Iguana, iguana, El hombre del Luxemburgo, Diario del fumigador de guardia y Libro de las mariposas; la novela La cama de Aurelia; el libro de relatos El origen de la luz; y el ensayo Si la Argentina fuera una novela. Varias de sus obras de teatro (Latin American Trip¸ Moctezuma, y Cartas de Mozart) fueron representadas en Argentina y en el extranjero. La mayor parte de su obra ha sido traducida al francés y editada por la editorial Actes de Sud. Recibió la condecoración de Commandeur de l'Ordre des Arts et des Lettres, otorgada por el Ministerio de Cultura francés.

Bibliografía

"El diputado está triste". Teatro. Arnaldo Calveyra, Editorial Leonardo, Buenos Aires, 1958.
"Cartas para que la alegría". Poesía. Arnaldo Calveyra, Cooperativa Impresora y Distribuidora, Buenos Aires, 1959.
"Moctezuma". Teatro. Arnaldo Calveyra, editorial Gallimard, París (Francia), 1969. Traducción de Laure Bataillon.
"Latin American Trip". Teatro. Arnaldo Calveyra, editorial Gallimard, Cahiers Renaud-Barrault Nº 75, París, 1971. Versión en francés.
"Latin American Trip". Teatro. Arnaldo Calveyra, editorial Monte Avila, Caracas (Venezuela), 1978. Versión en español.
"Lettres pour que la joie". Poesía. Arnaldo Calveyra, editorial Actes Sud, Arles, Francia, 1983. Traducción de Laure Bataillon.
"Iguana, iguana". Poesía. Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 1985. Traducción de Laure Bataillon.
"Le journal du dératiseur". Poesía. Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 1987. Traducción de Claire Durouvray.
"Cartas para que la alegría" e "Iguana, iguana". Poesía. Arnaldo Calveyra, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1988.
"L’éclipse de la balle". Teatro. Arnaldo Calveyra, Editorial Papiers-Actes Sud, Arles, Francia, 1988. Traducción de Florence Delay.
"Le lit d’Aurélia". Novela. Arnaldo Calveyra, Editorial Actes Sud, Arles, Francia, 1989. Traducción de Laure Bataillon y Alain Keruzoré.
"La cama de Aurelia". Novela. Arnaldo Calveyra, Editorial Plaza y Janés, Barcelona (España), 1990.
"L’origine de la lumière". Cuentos. Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 1992. Traducción de Françoise Campo.
"Anthologie personnelle". Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 1994. Traducción de Laure Bataillon, Florence Delay y Françoise Pradelet.
"El hombre del Luxemburgo". Ensayo. Arnaldo Calveyra, Tusquets, Barcelona (España), 1997.
"Si l’Argentine est un roman". Ensayo. Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 1998. Traducción de Claude Bleton.
"L’homme du Luxemburg". Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 1998. Traducción de Florence Delay.
"Morse y otros textos". Arnaldo Calveyra, Ediciones Mate, Buenos Aires, 1999.
"La cama de Aurelia". Novela. Arnaldo Calveyra, Tusquets, Buenos Aires, 1999.
"Si la Argentina fuera una novela". Arnaldo Calveyra, editorial Simurg, Buenos Aires, 2000.
"Le livre du miroir". Arnaldo Calveyra, editorial Actes Sud, Arles, Francia, 2000. Traducción de Silvia Baron Supervielle.
"Libro de las mariposas". Poesía. Arnaldo Calveyra, editorial Alción, Córdoba (Argentina), 2001.
"Apuntes para una reencarnación", (Le livre du miroir). Arnaldo Calveyra, Diario de poesía Nº 53, Buenos Aires, 2002.
"Diario del fumigador de guardia". Poesía. Arnaldo Calveyra, editorial Vox, Bahía Blanca (Argentina), 2002.
"Maïs en grégorien". Arnaldo Calveyra, Actes Sud, Arles, Francia, 2003. Traducción de Anne Picard.
"El origen de la luz". Cuentos. Arnaldo Calveyra, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004.


CARAS

Está empezando a comprender.
Lee y no lee, acaso los anteojos sean prestados.
Es un niño. Esta mañana, jugando, se fue de boca.
Va a bajar en la próxima estación, le parece que el viaje no fue viaje ni fue nada.
Pestañas casi tristes.
Lejos y cerca. Baila sentada. Puede, lo puede todo. “En el comienzo no era el amor y alguien intentó”
La alegría de ayer por la tarde todavía está intacta. Andará por ella toda la noche del viaje. No será viaje, será una carta.
Se le murió el hijo no hace mucho. No entiende la muerte.
Lo enterrarán con una lápida con las iniciales de otro.
No comprendo esa cara.
El equipaje es de lujo. Viudo de todo.
Cara de “viajo en segunda pero no porque no pueda pagarme una primera, no había boletos de primera”.
La boca es de alguien que no ha dudado nunca en una lengua extranjera.
Se vistió hace años para este viaje. Ahora fuma para disimular.
Primero, deja pasar los pueblos, luego abre una puerta en el pueblo transcurrido.
Oye un grito, oye que viajamos.
En este vagón lo llevan preso, inventa una escapatoria: “inocente, inocente”…
¿Por qué nos miramos?

Iguana, iguana, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987.




La infancia es el solo país, 
como una lluvia primera/ de la que nunca,
enteramente, nos secamos.
Juan José Saer

Cosas que me pasaron durante la infancia 
me están sucediendo recién ahora.
Arnaldo Calveyra


Caminaba el hombre

Caminaba el hombre
llevado por su estrella,
no diferente al yuyo
que al agacharse
toca con la mano

hombre
atendido por su estrella,
forma dulce de tierra
por cuestas de retama

de loma en loma
hablado por los pájaros

herido por cinco pies de
tierra

como las nubes errantes
busca arroyos
donde aliviarse,
reflejarse

y la vara de nardo
de la luz
que lo conversa

brillante de verde
de hondonada

olías a
lentamente tierra,
la tierra curva
de Entre Ríos

llegada de su noche
una lumbre siempre pronta
que lo entibia

el hombre, el doble de su estrella
atraído por su sol

¿dónde los cinco pies
de tierra
que lo exaltan
en la voz de la calandria?

creencia dulce de senderos







Instantes de un castillo de arena

Lo teníamos con una mano. Sin caer superficie apagada por las
orillas tornasoleadas de la lengua. Por hablarnos casi, murallita
entretenida en el sol demasiado. Te abriré una puerta, una ventana,
una bajamar de aldea.

El mar, la carretera nacional. Ni parada ni tiesa. A tocar con
estos ojos.

En vano unos niños se lo han pedido al mar. Entra, se instala.
Napoleón paralítico que destroza. Canta. La sal, el torreón, la
bandera.

Escúchalo.
Nosotros.

Una niñita basta, consigue atravesarlo, encuentra las cocinas.

Cantamos una marsellesa en el desastre. No lo para. Se cae en
pedazos el puente levadizo.

Difícil tiempo.

Encuentro aquel esqueleto del sol extraviado en los años.

No, no volveremos.

El agua vertical de la ola color viento. Lejos, ¿por qué no todo
el mar?

Una escoba siete mares, el mar.

La bandera era lo que más queríamos, lo que más nos gustaba,
la bandera incolor en la luz.

Mañana por la mañana








Descripción de un ángel

Despertada, la figura emerge del muro.
Impulso que ya es envión.

No demasiado alto, los pies trabados por un ladrillo, no terminan
de mostrarse, permiten adivinar la consistencia terrosa de los
vuelos.

Alas y muro, esa persistencia fugaz crepita ante mí y es una
víspera.

No ha de tardar la irrupción fascinante y decepcionante.

(1961).








Paisajes para la caída de Ícaro

Un lomo de humo
de pampa;
una lezna rota;
un rincón de aguas
podridas.
Un zaguán que mira al charco;
ese charco;
Shakespeare
que no se distrajo nunca;
una boca abierta
en homenaje al llanto.
Un muro podrido
de palabras;
un baldío y cadáveres;
púas en el vilo
del hilo
de cometa.
En el pueblo
nos quedamos
hasta tarde
aguzando el oído.

(1959)







A un aljibe visto en el campo

Las lluvias lo trajeron de no se sabe dónde,
y el pastizal lo mece ahora
entre los fierros
de la herradura para siempre suave.
Si se lo mira a lo hondo
es un patio lo que irradia,
pero es el agua
lo que le allega tiempo.
Se lo robó una lluvia
una mañana de tormenta,
pero no está cautivo,
puede mirarlo todo,
las víboras lo cuidan.

(1965)


(De "Estaciones en el día 25 de junio de 1966". 
En "Poesía reunida", Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2008.)

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