miércoles, 16 de mayo de 2012

GUY MERLIN NANA TADOUN [6.849]





Guy Merlin Nana Tadoun 

Nacido en Camerún, en 1974. Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Yaundé I y Diplomado Superior de Español como Lengua Extranjera. En su país se desempeña como profesor de español en la Embajada de España. Además ejerció la Secretaría del Centro Cultural de dicha Emabajada. De su obra sólo conozco Horizontales (À la croiséé des signes) (Éditions de la Ronde, Yaundé, 2005), un poemario que presenta la particularidad de ofrecer unos textos en francés y otros distintos en español. Rehúye así a las tan usadas ediciones bilingües, dando su carácter justo y su espacio lingüístico a cada poema. Sé qué también ha aparecido publicado en algunas antologías y que ha sido distinguido con varios (muchos) premios literarios.

Su trabajo parte de un gusto por la palabra simple, pero también por la adjetivación. Demuestra así que es un enamorado del idioma español y que degusta su sonoridad y sus juegos semánticos. Aun cuando notamos en ciertos poemas una determinada inocencia en el decir, observamos como contrapartida la explotación del ritmo y las expresiones sentidas, como vicios y aciertos en su poesía. La temática de la naturaleza está muy presente y la tradición de la poesía española no sólo es referente, sino que contribuye a esta indagación en el reino de lo natural.

Actualmente prepara un libro que titulará Brisa africana, y que probablemente podamos ver editado dentro de poco en Venezuela. En éste observaremos mucho más cuidado del lenguaje, más respeto por la imagen sin adornos, una extremada conciencia de la palabra que pinta para ahondar en la reflexión. Y la nostalgia... la nostalgia por la tierra propia que sólo podemos sentir los expatriados. De esta futura publicación adelantamos estos dos hermosos textos...




ESTERAS SIN PÁJAROS 

Dímelo tú, tú que ahora me visitas, 
tú mía, tú lista, tú brisa, brisa africana, 
extraña y agridulce presencia 
del ser adicto al terruño, adicto al redil. 
Hasta cuándo cual corazón romero 
continuaré bailando sin flautas ni tambores 
por inmensos corredores sin aire. 
Hasta cuándo echaré la siesta 
como un niño que duerme sobre lianas o esteras, 
sobre esteras de bambú, sobre esteras sin pájaros. 




ÁRBOLES DE VERDAD 

Aquí faltan árboles 
donde esperar 
la tarde. 
Aquí faltan 
Árboles, 
árboles de verdad. 
Aquí faltan árboles 
donde apoyar el alma. 
Aquí faltan árboles 
árboles de verdad.





Equinoccio
Guy Merlin Nana Tadoun




SILENCIO PREMONITORIO

Ya brama
una brisa
en el centro de África
sobre las espinosas lomas
de un país sin guerra.
No quiero, no.
No quiero que te vayas, digo.
No quiero que te vayas, dices.
Y el silencio de la selva
se hace respuesta.






OFRENDA PRIMORDIAL

Vengo de un pueblo conocido
donde la paz con eternidad sueña.
Y la reciente sentencia de las urnas
dirá al porvenir la verdad de las mentiras.
Vengo de ese triángulo tranquilo
que explora y aprecia tu exilio.
Y en noviembre lluvioso yo te ofrezco
de mi desatino sensato
meros frutos, meras mellas de sueño,
del caliente horno del insomnio sacados,
tan verdes y breves como la vida
e indecisos como un proyecto piloto;
poemas paralelos u horizontales
que brotan de mi secreto paisaje.





IPSEIDAD

Europa fraterna, te he traído
un poema plural apenas maduro
escrito con el corazón desnudo
de esas lenguas latinas que tú sólo dominas;
y quizá, quizá con la sombra dorada
de la verdad bantú a la que sí que pertenezco.
¡Si se movieran los muertos que anoche te hablaron
de inocencia perdida en las redes del sistema...!
¡Oh tierra mía inmersa en el bálsamo laxo
de mil libertades en obras!
¡Y si hablaras de aquellas sensatas paradojas,
oh, que en tu animista memoria
sembraron los actores de tu historia!
Si se arrepintieran vicios aún no perpetrados...






EN LA ESTERA DE LA NADA

Nocivo viento,
oscuro viento-verdugo
del progreso plural. Tarde,
recorro los ríos de las evidencias:
la interminable guerra que no viene
del entorno. Las avanzadas democracias
que a veces huelen a monocracia indefinible.
Then, God, things falling apart like autumn leaves,
las dictaduras que el petróleo despinta y los niños,
niños sin ropa que a los cañones abandonan su rostro;
y las malversaciones que los rumores poco aclaran;
y los cerebros marginados que acoge el extorno.
Pero el otoño gris a todos nos espera
en la estera verde de la nada.






HERMOSA PALOMA

En la alcoba que nos acongoja,
reposa, hermosa paloma de imborrable luz
que aureolas en las dulces auroras
de mi infancia perdida;
pájaro que enjuga de noche
las lágrimas del corazón,
corazón del poeta portador
de inenarrables esperanzas,
esperanzas anheladas
que transmiten a las memorias
leyendas de un pretérito
en que las almas, las etnias, los pueblos,
los continentes sólo eran un caudaloso río
que daba a la inmensa mar de la hermandad.





ESFERA PLATERESCA

Y Tú, alfa y omega de la vida:
Allá, donde reina y crece
el peso denso del silencio,
sin rencores ni enconos, llévame a donde,
parco en poesía y harto de oprobio ajeno,
mi corazón exánime pueda desinflar
con sonrisa el odio hondo del loro humano.
Llévame hacia esa esfera plateresca
que Tú solo tienes a trasmano.
Les trenzaré allí una corona de paz duradera.
Les dibujaré en tu prometida fortaleza
miles de estrellas
que iluminen la oscura noche
de los amores fusilados.







CORONA DE PAZ

Para aquel hombre de muchos oficios:
José Manuel Conde Elola, ex colega.


Y Tú, alfa y omega del universo:
Tú la caliente Mañana
que programa desde la secular madrugada
la parda tarde de nuestra vana vida tan medida,
llévame a donde pueda velar y rezar,
a donde pueda hallar en el vacío espacio
de nuestra eterna deshonra
un vaso potable de eterno descanso.
Llévame a donde a César lo que es de César,
a donde es oro todo lo que reluce,
a donde de hombres no es errar,
a donde por la boca no muere el pez.
Y les trenzaré allí una corona de paz sagrada,
y se romperán así las cadenas de la guerra.





ARRIEROS SOMOS...

Y desde las mismas tinieblas veladas
allá de las cotidianas africanerías,
confabulaciones que llamas camerunerías.
Luego, luego qué, pobre verso joven cercado
por hormigas amigas: tu nombre ausente está
en la hoja que en junio dejaron caer vendavales.
Verdades del mañana ya preguntan la paz
cuando el día hacia su lecho de lodo sin pan
declina. Mientras mi país expone al suave sol
su inalterable enjambre de razas en ósmosis,
sin que esto merezca la pena, tú me preguntas
de dónde soy y yo, yo en mi celda, te murmuro:
todos somos peregrinos del divino sino;
nos separamos para hallarnos en el camino.






LA JUSTICIA DE LA DISTANCIA

Hoy miro a mi prójimo tan imperfecto como yo.
Mas siento ya la oportuna justicia de las distancias.
Y mañana, desde la soledad abierta de otros poemas,
sentiré la ausencia horizontal de mi selva africana.
Sentiré quizá, junto al Tormes,
el hospitalario silencio de las olas salmantinas,
el aroma remoto de las rosas silvestres,
la luminosa opacidad de un país que despierta de su agonía.
Et au bout du petit matin
le bourdonnement si lointain
des abeilles natales
y la frialdad callada del caobo humano
cuyas ramas oscuras te hirieron ayer
haciéndote soñar con paisajes extraños.







MISPA

Ya sabes que me pregunto si es polvo
todo lo que se dice o cuenta.
Amada, el tiempo ya se aproxima
y tengo que llevarte en mis rimas.
Sé a ciencia cierta tu amor sin fronteras.
Sé a ciencia cierta las fronteras del amor.
Me iré con el hueco de tu recuerdo.
Me iré, me iré con todo en la maleta:
fragancia amena de tu presencia africana.





PLAYA MAGNA

Ojalá los versos, que van precisando otoños e inviernos
tan sólo en la espuma roja de nuevos milenios
pudieran abrir paso al diálogo entre murallas.
Ojalá los fallos, en la sombra perpetrados,
pudieran descubrir las luces de la concordia.
Sería la diferencia riqueza plural
y el mundo, este pañuelo abierto a vientos,
una ciudad donde las calles, todas oscuras
y amarillas, todas eparsas y paralelas,
darían a la misma plaza, a la misma playa
de la ofrenda, y de su contrario: la playa magna,
cuyo perímetro se extiende
indefinido e indefinible, más allá
del límite gris de las fronteras.





A UNA NIÑA QUE LLORA

Para Corina, Eleo, Majolie y Linda.

Dios mío,
intento en el sueño
huir del pueblo
donde el cielo
ayer bermejo
extiende su duelo.
Cuando la dorada luna
se sonroja
en la cima negra de la vida,
sus sonrosadas mejillas sangran
al compás de la paz marchita;
verde camino de cruz y luz:
ya se han secado las fuentes de oro
y África se ha llenado de silencio.







MIENTRAS LA GUERRA ESPÍA LA MUERTE

Y más allá del monte,
mientras la guerra espía la muerte en la espesa espuma
de las trincheras sagradas, desata la noche su cabellera de sombras
en las lomas del firmamento. Mientras la muerte espía la guerra,
el ocaso abre sus brazos y las redes de la noche encubren las paredes.
La mañana se desvanece y, envuelto en la bruma del momento,
el mañana empapa su bálsamo de alegría en las lacras de las democraturas.
Lamento el lento suicidio de la fauna
que se agita en las olas infinitas del mar.
Lamento el llanto de los peces inocentes encerrados
en el vidrio verde de los acuarios humanos;
pero en la oración, contigo consigo huir
de la ruidosa acera donde resuenan cada hora
sirenas pardas de las guerras fronterizas.








EL SILENCIO DE LOS MONTES



Para Fátima y Alberto, por sus cartas.



Lejos

de tu sierra,
al fin y al cabo,
algo en ti dice que la tarde,
pese a todo, no pertenece a nadie.
Al fin y al cabo, la palabra, tan torpe
e imperfecta como tú, olvida las orinas rojas
de los ayeres sin sol, las escarchas que sin duda
abrieron paso a la súbita vanguardia del mediodía.
Ay poeta, poeta en Salamanca: siempre llevas dentro de ti
un fuego de desconocida fuente que hace que se derrita la nieve,
dijo Fati González; siempre andas sobre las aceras calientes del asfalto
y escribir puede ser un acto, un mero acto que sólo fragua y corrige la costumbre,
engendrando y apagando la soledad, fidedigna amiga, alta y enana sed del anacoreta.
Cuando menos se lo espera, aunque nunca deja de soñar, por cierto, el poeta nada sabe.
No puede ni dice nada porque sólo es una empty caja de resonancias cuyas cuerdas
en vez de bailar se preguntaron si en aquel momento no era rollo perpetuar bajo
aquel árbol indecente la danza ritual de los pobres peces aprendices.
Y el mar del pueblo te llevó fuera de tus montañas bamileké.
Bienvenido al fuego, a la negra lámpara del brujo,
al futuro y duro látigo del aro roto en pedazos,
poeta que no quiso ser machete de su abuelo,
aunque bien quería al viejo, aunque bien le respetaba.
Pero el baobab caduco no supo que el arbusto lo adulaba.
Nunca lo sabrá porque siguen viviendo en mundos diferentes,
siguen durmiendo en diferentes camas de bambú,
nadando en nocturnos pleamares, luchando con miles de pesadillas,
como lobos y perros buscando huesos en la borrosa modernidad de un pueblo
planetario. Al fin y al cabo, volverá el ave a su redil para entablar otro diálogo.








LA SAVIA DEL ENIGMA

Alguna belleza cruza al día
la esquina de mi calle
Pero sigo sin viajar
y ya sabes que sé que me entiendes.
Sigo sin subir a ese tren triangular
porque no quiero ensanchar.
No; no quiero despoblar
el espacio rancio de tu soledad,
mujer bantú de fina piel morena,
esbelta guitarra de pura estirpe,
Dulce Calor ecuatorial
cuyos muslos felinos devoran el frío
igual que un poema recitado
que nos deja andar sin ropa.






NUM LEN NSI* 

Como
un tambor
de boda bamileké,
tu amor invade mi alma
y traspasa el tiempo, mujer,
mujer híbrida color de noche dualeña:
Siempre serán tus ojos óvalos fidedigno reflejo
de mi errante bantuidad. Siempre guardarás tu piel negra
y natural y no olvidarás el perfume mudo del morado y mojado desván.
No olvidarás el vino blanco de la verdad, su vena viva por donde corrió en agosto
la savia verde de nuestro enigma porque mi amor invade tu alma y traspasa el tiempo.



* En lengua medumba, hablada por los bamileké oriundos de Bangangté, en el oeste de Camerún, significa literalmente: “En el
nombre de Dios”.





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