miércoles, 9 de mayo de 2012

6778.- DANIEL MORENA


Daniel Morena (Montevideo, Uruguay  1972)
Narrador, ensayista y poeta, es editor de Revista Paréntesis y de Proscenio Montevideo. Colabora para Radio Francia en español y ha publicado artículos en Semanario Brecha, diario La República y El País Cultural, entre otros.
Su libro “Parque y sombra” fue Premio Municipal de Poesía en 2010 y publicado por Yaugurú ese mismo año.
Integra la antología de narradores jóvenes uruguayos Esto no es una antología (MRREE, 2009).
Con el poemario Libro de los títulos, fue 2do. Premio Nacional de Poesía MEC en 2011.


de Prehistoria del agua.


PUEBLO DE AGUA

¿El agua es femenina o la mujer es oleaje,
río nocturno, playa del alba tatuada por el viento?
Octavio Paz

el paso parejo de los peces
una línea recta o sinuosa violada por un salto efímero…
perlado puño de escamas que traza en el aire un triángulo
sol profundo y alado que vuela un instante y se orbita

la herida delgada del horizonte sumerge el rojo viejo y doloroso del sol
la última luz desnuda salpica el agua de espejos antes de irse y la endulza
las rocas aguardan la tibia lengua de la ola siguiente
ágiles como una res liviana tres barcas recogen la red final
con los mismos peces multiplicados
casa adentro una mujer de canas lacias teje un pan con la infinita harina
se afina el aire como el grito inconsolable de un pájaro
dos médanos simétricos guarecen la villa y un arroyo
los naufragios y sus hijos
de madera y de hueso
ropa y esqueleto de las parcas del mar
las púas del invierno longilíneas
filosas como una huella de gaviota en la arena
laceran la intemperie sacudida de ladridos y grillos
un espasmo leve de rocío lacra una tormenta anunciada violenta
también habrá pesca al alba

disipo tu sueño al habitar la mañana la casa
trepo al hueco entre tus pechos dormidos
mi mano cóncava tapiza tu cuello luminoso
columna de mármol suave
página en blanco circular
las grietas de tu boca entreabierta anuncian un sino de arabescos
que no descifro
traspaso la hondura fluida y la cortina fluyente y tibia de tu ventana
negrísima
no inundaré las costas entre tus piernas
camino de agua hacia a un pueblo de terciopelo
laberinto de un solo corredor que te abre y te une
dejemos que la fiebre avance
hasta la tarde
sin lamentar el poniente que gotea su lágrima en la clepsidra
sal que no pesa agua adentro en tus mares

mujer líquida
copa hasta el borde de océanos que al beberte vuelco
en las ramas de mis dedos y en mis propios ríos
mujer fluida
al vértice de tus muslos sana mi larga busca
un delta de orillas rosadas y negra espuma
el agua perdida desde siempre

un día más mujer atados
un día entero de monstruosa salvación
girando en este Todo luminoso infernal
rodeados en un lazo de cuatro patas y dos cabezas
podré desmorir ser brasa y latir en el murmullo de tu corriente profunda
río descalzo y sin peso donde se licua el recuerdo
podré desnacer multiplicado y sin memoria recompuestas las astillas
del espejo roto
dentro tuyo late el que fui
liso fluir
como antes de hundirme en las aguas de los años
como antes de que mis átomos se combinaran
cuando era filo del viento
canción liviana silbada bajito
cuando parecía no ser
o era algo del Todo no mutilado
tu profunda entraña me desvive
tu adentro tenue que compruebo delicado
caricia de una rosa incesante
párpado que lava al ojo insomne
fundo entre tus cejas la mirada hasta quedar un cíclope
de sangre agolpada

animal que te galopa y rehuye
que se vuelve despacio a sus pasos
sobre la arena y la tiniebla que desconoce
sobre la piel que viste tus huesos frágiles

ando y desando tu boca púrpura
color sin tristeza en tus labios
tus manos obturan el párpado de mi sexo
lo anidan en la rosa profunda
por un camino gutural y niño
bordeado de sollozos y espinas
te miro
está el espejo
me veo viéndote
me huelo respirándote
respiro con tu sollozo de niña perdida
de mujer que vuelve a sus primeros pasos

con mi mano trémula apretada sigo a la deriva tu huella
por una vereda de baldosas rotas de años
de rayuelas limadas por la intemperie
de manos que hacían cometas y que las remontaban
de lluvias que te lamieron dulcemente
de naranjas frescas trabajosamente chupadas
hay un piano asordinado respetando la siesta
las cuentas de vidrio de un collar y la muñeca que te hizo madrecita
risas crueles sin remordimiento y nostálgicas misas en latín
una alcancía con flores secas y una lágrima siempre a tiempo

en la eternidad de esta sacra unión silente y si mi confesión alcanza
verás a uno que me habitó
diletante súcubo y doble espejo
–insulté prójimos lejanos que no conocía
quise ser Valjean y el cura que (al perdonarlo) nos perdona
invadí alcobas inocentes satisfecho y me alejé del satisfecho que me ocultó
mi remedio fue el deseo y mi enfermedad
le inventé un rostro de arena al enemigo que desmoroné
escuché mi latido de metal en una espada
y otro de sangre limpia en una encía sin mácula
casi perdí y cada batalla que no di
es un eslabón que arrastro por el páramo roto que tus besos restañan–

lo pasado y lo porvenir da igual
si nuestro reflejo converge

acaso resta algún etcétera

…ya en una diáspora de sotanas regresa la nada
una plegaria quiebra el silencio
la sacra unión se fragmenta con el vacío en qué pensás
corona de espinas sucedánea al éxtasis
cae un muro líquido sin cáliz donde volcarse
desmantelado el deseo nada queda
o nada había
desmaduran los rostros
se despliega la sombra con su capa de légamo azulado

Afuera también es la noche.





DOS DERIVAS

el placer de no hacer nada
la religión del agua
páramos poco edificantes
siempre a punto de poblarse





“TORMENTA DE NIEVE: …”

A Joseph Turner

a bordo las sorpresas de siempre
la mirada anhelante por el ojo de buey
la montaña de agua cayendo
el circular designio del catalejo que anuncia anclar
la tierra acaso firme y el terror sublime de echar raíces
esas letras del epitafio

sólo entre nubes se deja ver el sol
sólo real entre reflejos
velado
como el buque entre la niebla
mancha móvil
oscuro naufragante duplicado en el agua

cuadro sin cara
lienzo sin ángulos
vórtice del puerto arándose

mueven al barco las curvas
los colores de un anti paisaje
el mar y el cielo fundidos móviles
como un viento y la vela que lo embolsa

el horizonte sin ruptura deletreado con trazo íntimo
continuo
la imaginación desnuda obrando sin rectas
el delirio sobrio de un inglés distinto

el agua casta no cesa y mana
fluye con delicada fuerza
con dedos hacia la orilla y uñas estiradas
manos que rascan muelles como un arpegio
un sonido que aguarda estallar contra la roca
pulir una piedra y hundirse




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