lunes, 7 de mayo de 2012

VICTORIA TOBAR FIERRO [6.740]



Victoria Tobar Fierro 

(Ambato, ECUADOR 1943). Ha publicado los poemarios Y de repente (1983), De victorias y derrotas (1991), Palabra cómplice (1995), La victoria, la rosa y viceversa –Antología- (Paradiso Editores, Quito, 1997) y Desde las referencias (2001), Poesía despeinada (2006). El municipio de su ciudad le otorga la Condecoración “Juan León Mera” por su primer poemario, en 1983. Ha sido seleccionada en varias antologías de la poesía ecuatoriana e hispanoamericana. Activista cultural, editorialista en medios de comunicación y crítica literaria.


TU MEDIDA

Te beso de lejos
de lejísimos
yo sé que mides
cuarenta y ocho
bocas mías


UN DEDO LIBRE

A uno de mis dedos
le gusta
pasear al filo
del precipicio de tu boca.

Y, los otros le juzgan
le critican
le observan.

Mi mano es una plaza de pueblo
llena de comentarios.

Pero mi dedo meñique es muy independiente.



DEFINITIVAMENTE NO

Hoy despertaron mis dedos
Con ganas de hablarle al mundo.
Hay un recuerdo tuyo en las falanges,
Un deseo de ser nuevamente
En las pequeñas cosas.

            No, definitivamente no.
No voy a suicidarme esta semana.


LA NOCHE

Es una viuda
ultraconservadora
que se obstina en el luto.



MIEDO

Me gusta, sin embargo
el mar encabritado, 
las pasiones de pie, 
un falo enamorado.



ESTRELLA

Ella nació de un polvo
letal o aletargado. 

Conglomerado galáctico 
de antaño
cuajado de prejuicios cósmicos.

Todo era salpicadura
en el espacio tiempo.

Quizá en el agujero negro de la madre
se acurrucó la esperanza
de retener y conservar al hombre,
pero nada.

Aquel se fue 
y ella se quedó con la barriga hinchada. 



ENTENDIMIENTO

Estoy acá tratando de entender
la condición humana
entre hombres y mujeres
y la multiplicidad de géneros.

Tratando de entender
por dentro y por afuera
a mi raza.
desde mi diminuto cerebro 
de colibrí ancestral.


MI ÚLTIMA NEURONA

La última neurona 
que me queda.

Las lagrimas se secaron 
hace rato las uso artificiales.

Sin embargo, por efectos del volcán,
chorrea mi nariz.

Aun soy húmeda

e intento remojarle a la palabra.





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