martes, 10 de abril de 2012

6457.- CECILIA BALCÁZAR DE BUCHER




CECILIA BALCÁZAR DE BUCHER. Cali (Valle del Cauca, COLOMBIA), 1940.
Estudió Literatura en la Sorbona, es magíster y Ph.D en Lingüística teórica y aplicada y sociolingüística de la Universidad de Georgetown en Washington. Se ha desempeñado como asociada honoraria en investigación en la Universidad de Londres y como docente visitante en el departamento de gobierno de la Universidad de Essex en el Seminario de Lingüística y Política. Fue Embajadora en misión especial ante la Asamblea de Naciones Unidas. En Colombia ha estado vinculada a la Universidad del Valle en la Facultad de Humanidades y perteneció al Consejo Superior; fue Secretaria de Servicios Administrativos del municipio de Cali y directora regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Ha fundado organizaciones de estudios políticos y organizaciones comunitarias. Preside el PEN Club Internacional en Colombia y es miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. En 1997 recibió el premio de poesía "Jorge Isaacs" de la Gobernación del Valle. Su obra poética se encuentra en los libros: La Máquina mítica (1987), Sendero de palabras (1992), El Tiempo del pasaje (1996), y Peregrinaciones (1997). La Universidad del Valle ha publicado sus traducciones de la obra de Jean Bucher tituladas Paul Valery y La nueva crítica contemporánea (1979), El encuentro Rilke-Valery (1982) y La experiencia de la palabra en Heidegger (1993).




VIAJERA LUZ

enredada la luz
en la seda de niebla
asciende de la entraña de la tierra
viajera luz en nube
cabalgando en la loma
sobre una gasa de agua evaporada
remiendos de la luz cortada en parches
sobre el oscuro traje de los cerros
blanca y dorada luz
lumínica frontera
del etérico cuerpo de los montes
desintegra su ser en los colores
del arco que se instala en el abismo






A LA HORA DE SU MUERTE

deja que un ángel vele
mientras duermes
tu cuerpo magro largo
y desgonzado
nos duele tu abandono
tu certeza
de caer en la lid
nos duele tu mirada
ya perdida
caballero desnudo
inerme estás
sereno
sin escudo
para enfrentar
la muerte
sólo llevas
el yelmo de tu luz






ALBA

de la ventana del insomnio
la veo llegar
con paso de felino
presurosa prepara
el tinglado del día
desliza con presteza
su brillo por los cables
cuelga sus serpentinas
en las palmas del parque
tiñe los pétalos
del guayacán
encarna la camisa
del barrendero
las hojas y las flores
anima los espejos de los charcos





Leonor Monzón

Leonor Monzón, hija de Pérsides y Rafael
nieta de Joaquina Pontón,
Pinzón, decíante las niñas y se reían
en el colegio de las Escobares
a principios de siglo
“Con zeta se escriben azada, vergüenza...”
y eras reconocida en la aritmética


Leonor Monzón

“la mona” te decían por tus cabellos rubios
y tus clarísimos ojos azules
Monzón, Cabal, prima de Eufemia y Julia, sobrina de Eufrosina
y de Ibrahim y de la tía Agustina


Leonor Monzón
Nacida en Santiago de Cal, en la plazuela de San Francisco
en frente del portón de la Capilla de la Inmaculada
bajo la sombra austera de la Torre Mudéjar
en una linda casa de altas ventanas verdes
de zaguán, de visillos en el contraportón
y de patio florido

Grandes señales hubo cuando viniste al mundo
El fin del siglo, el paso del cometa
La lluvia de ceniza de que no habla la historia
A los quince años sobreviviste al tifo exantemático
Leonor alada, fina y angelical
bañada diariamente con aguas
de hierbabuena, albahaca y gualanday

Leonor Monzón, la de los años veinte
con zapatos puntudos importados de Francia
el talle largo y el sombrero hasta el ceño
Casaste con Ricardo, de Balcázar Hermanos
y diste a luz cinco hijos...

Mater amata, mater boni concilii, mater amabilis
Sabías bien tu latín y el trisagio
¡Ángeles y serafines!
para las tempestades de granizo y centellas
Tejías con cuatro agujas, con crochet y punto inglés
Remendabas, bordabas en tambor, al pasado y en bastidor
Hacías mil filigranas, pespuntes y zigzags en tu máquina Singer
e insignias amarillas y rojas para los boy scouts

Leonor Monzón
un ritual tu cocina, sopa de resplandor y sopa de abstinencia
almíbares y hojaldres y el dulce de limón desamargado
Una liturgia el año
Primero con los hijos y luego con los nietos y biznietos
el pesebre y el musgo
Nadie gozaba como tú del brillo de las luces de Navidad
ni nadie ahondaba como tú y sufría
el viernes de la semana de pasión
cuando ibas a la ermita de negro, con tu rosario de oro
a visitar la Virgen de los Dolores
Y seguías sin descanso, penitente y humilde
semana tras semana por lentos años largos en viacrucis devoto
los treinta y tres pasos de la pasión de Cristo

Leonor Monzón
nacida en la edad media del Cali que se fue
viajabas deslumbrada por la nieve, las flores y el otoño
y sin saber más lenguas que tu español
fuiste amiga de Carol, de William, de Vladimir
de Monique y Bernard


Leonor honda y sencilla, transparente y alegre, apacible y serena
cantora eras Leonor
benevolente, atenta, generosa
y en tu alma de sierva del Señor
hizo Dios cosas grandes
y por tu fe creemos, y por la fuerza de tu espíritu
esperamos volver a verte por los siglos de los siglos
Amén.





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