lunes, 20 de diciembre de 2010

MARGE PIERCY [2.557] Poeta de Estados Unidos


Marge Piercy


POETA DE LA BEAT GENERATION
(Nació en Estados Unidos en 1936). Ha escrito cuatro novelas y siete libros de poemas. Su poesía es directa, en gran parte dedicada a las relaciones humanas. Escribe acerca de la colisión del sentimiento humano con las fuerzas colectivas e históricas. Piercy demuestra tener tanto una conciencia de la lucha de clases como de la lucha de las mujeres. De su arte poético ha escrito: “No escribo en las formas tradicionales de la poesía inglesa sino con ritmos derivados del lenguaje norteamericano hablado. Uso la línea corta que aprendimos en William Carlos Williams y la línea larga profética de Whitman a través de Alien Ginsberg, pero básicamente uso mis oídos. Hago poemas que, en primer lugar, son hablados y, en segundo lugar, son leídos con los ojos... En los últimos años he publicado en ‘la prensa alternativa’ (como llamábamos a la prensa subterránea) y en las publicaciones y revistas feministas con tanta frecuencia como en las revistas poéticas y literarias... Soy radical y feminista comprometida. No entiendo las distinciones entre la poesía privada y la social: después de todo, el amor se da entre dos personas.”


Novelas

Going Down Fast, 1969
Dance The Eagle To Sleep, 1970
Small Changes, 1973
Woman on the Edge of Time, 1976
The High Cost of Living, 1978
Vida, 1980
Braided Lives, 1982
Fly Away Home, 1985
Gone To Soldiers, 1988
Summer People, 1989
He, She And It (aka Body of Glass), 1991
The Longings of Women, 1994
City of Darkness, City of Light, 1996
Storm Tide (novel)|Storm Tide, 1998 (with Ira Wood)
Three Women, 1999
The Third Child, 2003
Sex Wars, 2005

Poesía 

Breaking Camp, 1968
Hard Loving, 1969
4-Telling ( with Emmett Jarrett, Dick Lourie, Robert Hershon), 1971
To Be of Use, 1973
Living in the Open, 1976
The Twelve-Spoked Wheel Flashing, 1978
The Moon is Always Female, 1980
Circles on the Water, Selected Poems, 1982
Stone, Paper, Knife, 1983
My Mother's Body, 1985
Available Light, 1988
Early Ripening: American Women's Poetry Now (ed.), 1988; 1993
Mars and her Children, 1992
What are Big Girls Made Of, 1997
Early Grrrl, 1999.
The Art of Blessing the Day: Poems With a Jewish Theme, 1999
Colours Passing Through Us, 2003

Otros Libros

The Last White Class, (play co-authored with Ira Wood), 1979
Parti-Colored Blocks For a Quilt, (essays), 1982
The Earth Shines Secretly: A book of Days, (daybook calendar), 1990
So You Want to Write, (non-fiction), 2001
Sleeping with Cats, (memoir), 2002






La más clara alegría

La más clara alegría
es el cese de un gran sufrimiento.
Cuando la campana de hierro se quita de la
cabeza,
cuando el clamoroso choque se apacigua en los
nervios,
cuando el cuerpo se desliza libre
como la carnada del anzuelo
y el pútrido aire de la ciudad
empieza a bullir en los pulmones.
La luz resbala en miel sobre los ojos.
El austero techo se vuelve merengue.
El cuerpo se desenreda, se despliega
prodigiosamente vacío como un lirio.
Respirar es bailar.
Muda y enteramente
como la albahaca en la ventana

levanto la nariz al sol.


Traducción de Beth Miller
http://www.materialdelectura.unam.mx/


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El catálogo de los juicios misóginos resentidos, de por sí falsos, con el que algunos han intentado justificar el sexismo, se vuelve a pulverizar ante la obra literaria de Marge Piercy. Su genio y su vitalidad de poeta nos llevan a una dimensión no acostumbrada. En su poesía, y sobre todo con su vida, ella destruye un mundo constreñido y anquilosado al tiempo que construye otro pletórico de intensidades. Para destruír y construír sobre la destrucción tiene que haber lucha. En el combate se gana y se pierde, hay ahí un ceñimiento a la dialéctica de la vida y la muerte, del placer y el dolor, de Eros y Tanatos; y este es, precisamente, el mundo poético y cotidiano que nos transmite Marge Piercy en su obra.


Nota y traducción de José Vicente Anaya, 1981.





Blues luctuoso para Janis Joplin

Tu voz siempre me golpeó el nervio del codo,
la pinche fantasía del gran corazón en su congoja;
me arrastró como una luna de cobre,
por todas sus fases hasta alcanzar la libertad.
No puedo menos que amarte con mis pesadillas.
Tu voz chirría en la médula ósea
cocinada en el inmenso lupanar
del masoquismo en que nadamos.
Mujer maltratada, sufriente, defraudada.
Nos han domesticado para habitar
la casa candente de la explotación.
Nunca tenemos tanta vida,
ni somos tan personas,
hasta que caminamos
plenas de blues nocturnos;
cuando más vale que un hombre inexistente
haya partido
(ausencia que es gas para inflar globos)
y nos queda el pensamiento,
la sensación, la voluntad.

¡Oh!, ¡hembra blues tiranizada, jugosa, prolija!
Palpita tu rostro inflamado y malquerido.
Vuela tu cabello de alambres
desparramando la energía. Bocanada
de llamas
para quien toda su vida es combustible.
Tú personificaste a la mamá perfecta
que no se agota en las entregas,
como la sopa de pollo para embriagar
a la raza de hombres-ratas.
Personificaste el dolor
que se prende del pecho como un niño;
y a la goma de mascar, linda y pasiva.
Mujer ajena a la esperanza mendiga y
sin fin del mundo,
luchando encarnizadamente para ser fornicada;ese deseo llamado amor
Y que dejan colgando de la escarpia,
esa necesidad de amar
como un hueco que llora en el alma;
esa droga que nos cuelga y arrastra, matándonos,
tan fría como el aguanieve
que congeló tu sangre.






Poema Obsceno

A pesar del aire cálido
Mis campos tienen nieve.
Deseo retorcerme y culebrear.
Un gemido entre la oscuridad
Desvaneciente
Nos dice, claro está,
Quien va ganando.
La paja del techo
Amenaza con desbordarse
Pero yo quiero escarbar
Y transplantar algunas yerbas.
Mis montañas están turgentes.
Sobre la arcilla color hoja seca
De mi jardín
Las orugas parecen bocas.

¿Por qué no te apresuras
y te quitas la ropa?







Entre La Niebla Silenciosa

El olor a resina de pino
se desvanece
con esta blancura
que esfuma hasta el pantano.

El más allá empieza
tres metros después
del círculo mágico
de la casa alumbrada.

La colina se está desmoronando.
El camino termina
al pie de esa muralla, blanda, que se escurre.

¿Por qué estoy feliz?
con mis brazos figuro el marco
de un espejo infantil
que me hace ver la nada.







Colors passing through us

Purple as tulips in May, mauve
into lush velvet, purple
as the stain blackberries leave
on the lips, on the hands,
the purple of ripe grapes
sunlit and warm as flesh.

Every day I will give you a color,
like a new flower in a bud vase
on your desk. Every day
I will paint you, as women
color each other with henna
on hands and on feet.

Red as henna, as cinnamon,
as coals after the fire is banked,
the cardinal in the feeder,
the roses tumbling on the arbor
their weight bending the wood
the red of the syrup I make from petals.

Orange as the perfumed fruit
hanging their globes on the glossy tree,
orange as pumpkins in the field,
orange as butterflyweed and the monarchs
who come to eat it, orange as my
cat running lithe through the high grass.

Yellow as a goat’s wise and wicked eyes,
yellow as a hill of daffodils,
yellow as dandelions by the highway,
yellow as butter and egg yolks,
yellow as a school bus stopping you,
yellow as a slicker in a downpour.

Here is my bouquet, here is a sing
song of all the things you make
me think of, here is oblique
praise for the height and depth
of you and the width too.
Here is my box of new crayons at your feet.

Green as mint jelly, green
as a frog on a lily pad twanging,
the green of cos lettuce upright
about to bolt into opulent towers,
green as Grand Chartreuse in a clear
glass, green as wine bottles.

Blue as cornflowers, delphiniums,
bachelors’ buttons. Blue as Roquefort,
blue as Saga. Blue as still water.
Blue as the eyes of a Siamese cat.
Blue as shadows on new snow, as a spring
azure sipping from a puddle on the blacktop.

Cobalt as the midnight sky
when day has gone without a trace
and we lie in each other’s arms
eyes shut and fingers open
and all the colors of the world
pass through our bodies like strings of fire.
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Marge Piercy, “Colors passing through us” from Colors Passing Through Us (New York: Alfred A. Knopf, 2003). First appeared in The Southern California Anthology 16 (Fall 1999)




For the young who want to

Talent is what they say
you have after the novel
is published and favorably
reviewed. Beforehand what
you have is a tedious
delusion, a hobby like knitting.

Work is what you have done
after the play is produced
and the audience claps.
Before that friends keep asking
when you are planning to go
out and get a job.

Genius is what they know you
had after the third volume
of remarkable poems. Earlier
they accuse you of withdrawing,
ask why you don’t have a baby,
call you a bum.

The reason people want M.F.A.’s,
take workshops with fancy names
when all you can really
learn is a few techniques,
typing instructions and some-
body else’s mannerisms

is that every artist lacks
a license to hang on the wall
like your optician, your vet
proving you may be a clumsy sadist
whose fillings fall into the stew
but you’re certified a dentist.

The real writer is one
who really writes. Talent
is an invention like phlogiston
after the fact of fire.
Work is its own cure. You have to
like it better than being loved.

Marge Piercy, “For the young who want to” from Circles on the Water: Selected Poems of Marge Piercy (New York: Alfred A. Knopf, 1982). First appeared in Mother Jones V, no. 4 (May 1980)

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